Las botellas de plástico para bebidas fueron el objeto más recogido en la Limpieza Internacional de Costas de 2025, con 1.338.712 unidades. La organización estadounidense Ocean Conservancy publicó el balance el 26 de agosto de 2026 en su nota oficial de resultados.
En total participaron 630.069 voluntarios. Retiraron 13.861.048 objetos de costas y orillas de ríos, y anotaron cada uno de ellos. Las colillas quedaron segundas, con 1.197.920, y los tapones de plástico, terceros, con 885.854.
Las colillas pasan al segundo puesto
Si se mira el recuento acumulado desde 1986, el orden cambia por completo. Según el informe anual de la organización, en estas cuatro décadas se han recogido 65.632.086 colillas. Las botellas suman 26.967.584 y los tapones, 20.466.040.
Aunque no lo parezca, las colillas también son plástico. La mayoría de los filtros llevan acetato de celulosa, explica la agencia estadounidense NOAA. Con el sol, sus fibras se rompen en trozos cada vez más pequeños, pero no desaparecen.
Con la botella ocurre algo parecido, solo que a la vista de todos. «La mayoría de las botellas se usan apenas unos minutos y, sin embargo, pueden durar para siempre en el medio ambiente», resume Allison Schutes. Es directora sénior de limpiezas de Ocean Conservancy y lleva casi 15 años organizándolas.
Una ficha de papel en Texas
Todo empezó el tercer sábado de septiembre de 1986 en la costa de Texas. Aquel día, 2800 voluntarios recogieron 124 toneladas de basura. Lo organizaron Linda Maraniss y Kathy O’Hara, del Center for Environmental Education, la entidad de la que nació Ocean Conservancy.
Las dos fundadoras pidieron algo más que llenar bolsas. Cada participante apuntaba en una ficha común qué residuos encontraba. Gracias a ese registro se vio ya entonces que el plástico dominaba en la arena.
En solo tres años, el número de voluntarios se multiplicó por veinte y hubo limpiezas en más de 25 estados, además de México y Canadá. Fue entonces cuando la cita pasó a llamarse Limpieza Internacional de Costas.
Hoy esa ficha se rellena en el móvil con la aplicación Clean Swell. Desde la primera jornada se han sumado 19,6 millones de voluntarios. Su base de datos ronda los 440 millones de objetos y es la mayor del mundo sobre basura marina.

De acuerdo con el informe, más de 300 estudios científicos ya citan esos datos. Uno de los más claros tiene que ver con las bolsas de la compra.
Menos bolsas donde hay normas
Anna Papp, de la Universidad de Columbia, y Kimberly Oremus, de la Universidad de Delaware, analizaron 45.067 limpiezas en Estados Unidos. Publicaron su trabajo en junio de 2025 en la revista Science. Compararon zonas con prohibiciones o cobros de bolsas y zonas sin ninguna norma.
Donde había medidas, la proporción de bolsas en la basura recogida bajó entre un 25 % y un 47 %. Aun así, Oremus frena el entusiasmo en la nota de su universidad. «No está eliminando el problema, solo hace que crezca más despacio», advierte.
En Kenia el cambio ha sido más rotundo. El país prohibió en 2017 fabricar, importar y usar bolsas de plástico de un solo uso. Antes, sus voluntarios recogían más de 30 bolsas por persona; en 2025 recogieron 7,5.
Un tapón puede matar un ave
Según la hoja de datos de Ocean Conservancy, unas 1300 especies marinas han ingerido plásticos. Para un ave marina, tragarse un solo tapón puede ser mortal.
El mismo documento cita el caso de un albatros que murió tras tragarse una botella de plástico entera. Además, los objetos grandes que nadie recoge acaban partiéndose en microplásticos, que ya circulan por la cadena alimentaria.
Depósito, recarga y reutilización
Para Anja Brandon, directora de políticas sobre plásticos de la organización, la paradoja está en el propio envase. «No hay excusa: las botellas de plástico están entre los artículos más reciclables que existen», afirma.
A su juicio, se fabrica demasiado plástico y muchos residuos no llegan adonde deberían. Brandon apuesta por facilitar el reciclaje, incluido el sistema de depósito y devolución. También pide invertir en envases reutilizables y puntos de recarga.
En Estados Unidos, 10 estados cobran ya un depósito por botella. Los Países Bajos ampliaron el suyo a botellas pequeñas y latas, y la basura de esos envases cayó un 79 % en cuatro años, según la misma hoja de datos.
Objetos contados, no kilos
Las cifras de 2025 reflejan lo que encontraron y anotaron los voluntarios en los 24.364 kilómetros que recorrieron. No miden todo el plástico que llega al mar ni lo que flota lejos de la costa.
La clasificación, además, cuenta unidades y no peso. En la lista, una colilla vale lo mismo que una botella, aunque abulten muy distinto. El informe da el peso total del año, unos 3,6 millones de kilos, pero no lo reparte por tipo de objeto.
El informe completo de la Limpieza Internacional de Costas 2025-2026 está disponible en la web de Ocean Conservancy.
Foto: Ocean Conservancy











