Una tubería de la agencia pública Yuba Water reventó el 13 de febrero de 2026 en Dobbins, en el norte de California. Soltó unos 493 millones de litros de agua ladera abajo. Casi nueve meses después, la central hidroeléctrica de New Colgate sigue parada y su vuelta podría tardar unos años, según la página del proyecto de restauración.
La agencia ya ha sacado del río miles de metros cúbicos de tierra. También ha adjudicado 13,9 millones de dólares para sujetar la ladera y ha contratado el estudio de una tubería nueva. Lo que aún no ha explicado es por qué falló la anterior.
Una tubería de 1,6 kilómetros
La pieza que se rompió es una tubería forzada, el conducto que baja el agua a presión desde el embalse hasta las turbinas de una central hidroeléctrica. Según la ficha oficial del incidente, mide unos 4,3 metros (14 pies) de diámetro y 1,6 kilómetros de largo. Otra página de la agencia habla de 15 pies.
Antes de llegar a ella, el agua del embalse de New Bullards Bar recorre un túnel de roca de unos 8 kilómetros. Cuando la tubería se partió, poco antes de las tres de la tarde, salieron unos 400 acres-pie, la medida que usa la agencia para esos 493 millones de litros, y el lago Englebright, río abajo, subió unos 18 centímetros.
La presa no sufrió daños, insiste la agencia. Guarda cerca de 1233 millones de metros cúbicos, y no hubo ningún vertido sin control desde el embalse.
El golpe de agua sí arrancó tierra de la ladera. Dañó la central y dos subestaciones compartidas con la eléctrica PG&E, y se llevó tramos de Lake Francis Road. Un trabajador de una contrata acabó en el hospital y después volvió a casa.
Dos ruedas Pelton sin agua
Dentro de New Colgate giran dos turbinas Pelton, ruedas con cucharas en el borde que giran al recibir chorros de agua a presión. En su página de instalaciones, Yuba Water dice que están entre las mayores fundidas en una sola pieza.
Juntas pueden dar hasta 350 megavatios, suficiente para unos 350.000 hogares, según la agencia. Además, la central sube o baja su producción según haya más o menos sol y viento. Por eso la presenta como complemento de la eólica y de la energía solar fotovoltaica.
Como productor mayorista, Yuba Water no vende luz a familias. Coloca su electricidad en CAISO, el operador de la red de California. La parada pesa en sus ingresos, pero no en ninguna factura doméstica propia.
Casi cuatro metros de barro
Sobre la cubierta de la central se acumularon unos 8400 metros cúbicos de barro y escombros. En algunos puntos la capa rozaba los 4 metros. El interior no llegó a inundarse del todo, y muchos sistemas ya funcionan tras meses de limpieza y pruebas.
En el lago Englebright, la agencia y el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California retiraron unos 1220 metros cúbicos de restos aceitosos. Terminaron el 6 de marzo. Recogieron además unos 167 litros de aceite mezclado con agua.
Los peces sufrieron otro golpe, y no por el barro. La agencia reconoce avisos de ejemplares muertos en el tramo bajo del río. Lo atribuye a una caída del caudal durante varias horas, cuando otra central, Narrows 2, se quedó sin corriente y el operador de New Colgate tuvo que evacuar.
5000 camiones de sedimento
Unos 45.900 metros cúbicos de sedimento acabaron en el cauce bajo la central. Había que sacarlos antes de que las crecidas del invierno los arrastraran sin control. La empresa Nordic Industries empezó en mayo, y el 3 de septiembre la agencia dio por completado el trabajo dentro del agua.
En su nota del 3 de septiembre, la agencia calculó unos 34.400 metros cúbicos retirados. Equivalen a más de 5000 camiones, a falta de una medición final. La turbidez, el enturbiamiento del agua que se temía, se mantuvo baja todo el tiempo.
Keane Sommers, director de sistemas eléctricos de Yuba Water, habló de «territorio desconocido» para describir el trabajo en el río. Según él, el equipo devolvió el cauce a su cota original «con un impacto mínimo en la calidad del agua».
Roca contra la ladera
El 1 de septiembre, Yuba Water adjudicó a Hat Creek Construction & Materials un contrato de 13,9 millones de dólares. El objetivo es estabilizar el suelo alrededor de la tubería y de la central. La obra suma un contrafuerte de roca en el lado este y balsas para recoger la lluvia que baja por la ladera.

Matt Murray, ingeniero sénior de la agencia, lo llamó «un paso importante» antes de la temporada de lluvias. Quiere proteger las instalaciones y el río de más sedimento y escorrentía. Los trabajos empezaron en septiembre y seguirán mientras el tiempo lo permita.
Mientras, la agencia repara por fases Lake Francis Road, que quiere asfaltar este otoño.
Ingenieros forenses, aún sin conclusiones
Un equipo independiente de ingenieros forenses investiga la rotura. La agencia espera sus resultados a finales del otoño de 2026 y aún no ha sacado conclusiones. El diseño definitivo de la tubería nueva no arrancará hasta que la causa esté clara.
Las fechas dejan una pregunta que solo la investigación puede responder. La tubería y el túnel estaban parados por una mejora de 76,8 millones de dólares, prevista de octubre de 2025 a mediados de febrero de 2026. La rotura llegó el 13 de febrero, y la agencia no ha relacionado ambos hechos.
En mayo, la ingeniería GFT recibió casi 2 millones de dólares para revisar la tubería y estudiar alternativas. Otros 6 millones estimados irán al diseño. Bryan Perrin, jefe de ese proyecto, admitió que el contrato «no cubre la construcción» de la conducción nueva.
Yuba Water no ha dado coste total ni fecha de vuelta al servicio. Paga la recuperación con sus reservas y ha suspendido de forma temporal sus subvenciones y préstamos a la comunidad. Igual que los sistemas que guardan energía en agua bombeada, New Colgate valía por producir justo cuando la red lo pedía, y nadie sabe cuándo volverá a hacerlo.
Foto: Alex Boesch / Yuba Water Agency










