Cultivar un pimiento lejos de la Tierra exige bastante más que encontrarle una buena maceta. En 2021, cuatro plantas crecieron durante 137 días en la Estación Espacial Internacional y dieron frutos comestibles, pero mostraron una diferencia llamativa (los pequeños tallos que sujetaban flores y pimientos eran rectos).
El experimento Plant Habitat-04 dejó lecciones sobre cómo producir alimentos frescos en microgravedad. Un estudio publicado en 2026 confirma 26 frutos comestibles y añade un resultado importante para futuras misiones a la Luna y Marte (los análisis no detectaron los patógenos alimentarios buscados).
Un huerto a medida
El cultivo arrancó el 12 de julio de 2021, cuando el astronauta Shane Kimbrough activó el experimento con 48 semillas. La variedad elegida fue NuMex ‘Española Improved’, un pimiento de Nuevo México seleccionado tras evaluar más de dos docenas de variedades durante dos años.
Las raíces crecieron en un sustrato de arcilla cocida con fertilizante de liberación controlada. Todo estaba dentro del Hábitat Avanzado para Plantas, una cámara cerrada donde el equipo podía ajustar el riego, la iluminación LED y otras condiciones desde la Tierra.
La instalación contaba con unos 180 sensores y controles para seguir el crecimiento y el ambiente. Según la explicación inicial de la NASA, esa supervisión permitía reducir el tiempo que los astronautas debían dedicar al cultivo, un recurso tan valioso como el espacio disponible.
Los tallos cambiaron
La diferencia más visible apareció en los pedicelos, los pequeños tallos que unen flores y frutos a la planta. Frente a la curvatura observada en tierra, los del cultivo orbital permanecieron rectos.
Matt Romeyn, investigador principal del experimento, lo describió como «sin duda, un efecto de la microgravedad». También señaló un retraso de unas dos semanas, que el equipo relacionó provisionalmente con dificultades de germinación y con el comportamiento de los fluidos en ese entorno, según el balance de la NASA de 2021.
¿Por qué importa el agua? En microgravedad puede distribuirse de manera que las raíces reciban demasiado líquido o queden rodeadas de aire, por lo que mantener el equilibrio entre agua y oxígeno resulta esencial. La NASA explica este problema en su programa de cultivo espacial.
Flores que necesitaron ayuda
Para obtener pimientos había que conseguir que las flores se polinizaran. El equipo hizo funcionar los ventiladores a distintas velocidades para mover el polen, mientras los astronautas también realizaron parte del trabajo a mano.
La primera cosecha llegó el 29 de octubre de 2021 y la última, el 26 de noviembre. Algunos frutos acabaron en tacos preparados por la tripulación, una escena cotidiana con ingredientes cultivados en órbita, tal como documentó la NASA.
La elección del pimiento tenía sentido más allá del sabor. Aporta vitamina C y puede comerse sin cocinar, dos ventajas para un sistema alimentario con recursos limitados. Además, el proyecto contemplaba recoger opiniones sobre sabor y textura, porque producir comida también exige que resulte apetecible.
Qué revelaron los análisis
El trabajo de 2026 estudió los microorganismos de los frutos y del sistema de cultivo. Los niveles microbianos de los pimientos analizados quedaron dentro de los límites de seguridad de la NASA para su consumo.
Los investigadores encontraron comunidades bacterianas distintas según la zona examinada. El aire y el agua de la estación aparecen como posibles vías de llegada de algunos microorganismos, una cuestión relevante para vigilar futuros huertos cerrados.
El artículo también reconoce una limitación importante (no hubo un cultivo de control simultáneo en tierra). Por eso, estos resultados no permiten atribuir por sí solos todas las diferencias microbianas a la microgravedad, aunque sí aportan información sobre la seguridad del alimento obtenido.
Comer lejos de la Tierra
En un viaje largo no siempre será posible recibir suministros frescos. Además, algunos nutrientes de los alimentos almacenados se degradan con el tiempo, de ahí el interés de la NASA por complementar las provisiones con frutas y verduras recién cultivadas.
Para alguien acostumbrado a abrir la nevera, disponer de un pimiento puede parecer poca cosa. En una nave añade variedad y conecta a la tripulación con una actividad familiar, mientras los investigadores aprenden a manejar cultivos en espacios cerrados.
La NASA también plantea que estas pruebas pueden aportar conocimientos para la agricultura en ambientes controlados en la Tierra.
El estudio sobre los microorganismos asociados a los pimientos espaciales ha sido publicado en Scientific Reports.
Imagen: NASA / Wikimedia Commons (dominio público)









