En un McDonald’s de Países Bajos, quien pide un refresco para tomárselo en la mesa recibe hoy un vaso de plástico de usar y tirar. A partir del 5 de enero de 2027 esa bebida tendrá que llegar en vasos reutilizables, después de que la Inspección de Medio Ambiente y Transporte neerlandesa (ILT) haya impuesto a la cadena una orden con multas de hasta 3,75 millones de euros si no cumple.
La ILT comunicó la decisión el 4 de septiembre de 2026. Según la inspección, McDonald’s Nederland B.V. incumple desde 2024 las normas sobre vasos desechables cuando los clientes consumen en el local, porque entrega vasos de plástico de un solo uso, no los recoge para reciclarlos y tampoco lleva el registro de uso que exige la ley.
Lo que encontró la inspección en 32 restaurantes
La investigación arrancó con una petición formal de la Fair Resource Foundation (FRF), una organización ecologista con sede en Utrecht. A raíz de esa solicitud, los inspectores visitaron este año 32 locales de la cadena para comprobar si cumplía la Regeling kunststofproducten voor eenmalig gebruik, la norma neerlandesa sobre productos de plástico de un solo uso.
«Es una de las mayores cadenas de restaurantes de Países Bajos que ofrece comida y bebida en el local y para llevar. Cada año la empresa entrega 175 millones de vasos, de los cuales aproximadamente la mitad en sus restaurantes», explica Gert van Rootselaar, inspector sénior de residuos y economía circular de la ILT.
Van Rootselaar añade que «si cantidades tan grandes de vasos desechables de un solo uso no se recogen y reciclan como un flujo aparte, se causa daño al medio ambiente». Por eso considera importante que la cadena haya acordado con la ILT el cambio a vasos reutilizables, porque «es la mejor opción para el medio ambiente».
Una multa que solo se paga si la cadena incumple
La herramienta que ha usado la inspección se llama en neerlandés last onder dwangsom. Es una orden administrativa que obliga a corregir una infracción y fija cantidades de dinero que solo se cobran si la empresa no cumple en el plazo marcado.
En junio de 2026 la ILT comunicó a McDonald’s su intención de imponerle esa orden, y la empresa respondió que el año próximo pasaría a usar solo vasos reutilizables para el consumo en el local. La inspección ha dictado ahora la orden definitiva, con el 5 de enero de 2027 como fecha límite para completar el cambio.
Si la cadena no cumple, pagará 625.000 euros por infracción hasta un máximo de 3.750.000 euros. «Nuestra orden está pensada para que la empresa cumpla este acuerdo», resume Van Rootselaar, y la ILT ha anunciado que comprobará durante el año que viene si McDonald’s lo respeta.
La FRF aporta un dato más sobre esa cifra. Según la fundación, el importe se ha calculado a partir del beneficio que la cadena obtuvo vendiendo los vasos desechables a sus clientes con un recargo.
Las dos opciones que tiene la hostelería neerlandesa
La ILT recuerda que, como cualquier otro negocio de hostelería, la cadena puede pasarse por completo a los vasos reutilizables o seguir entregando vasos de un solo uso, siempre que los recoja después para reciclarlos.
La segunda vía exige darse de alta en la inspección, demostrar que se recoge para reciclaje el 85 % de los vasos o envases entregados (el 90 % a partir de 2027) y guardar al menos tres años el registro de esa recogida, según la página de la ILT sobre plásticos de un solo uso. Ofrecer una alternativa reutilizable sigue siendo obligatorio en cualquier caso.
La guía oficial para empresas del Gobierno neerlandés aclara además que las reglas alcanzan a los «vasos de café de cartón con una capa protectora de plástico», por lo que un vaso con aspecto de papel puede quedar igualmente dentro de la norma.
La respuesta de McDonald’s
La compañía sostiene que la norma encaja mal con el funcionamiento diario de sus locales. «En nuestros restaurantes, el consumo en el local y para llevar se mezclan cada día», dijo un portavoz a la agencia ANP, según recoge NL Times.
El portavoz añadió que «los clientes que han comido dentro deciden con frecuencia llevarse la bebida», un comportamiento que la empresa califica de «comprensible» y con el que justifica que hasta ahora ofreciera también un vaso desechable a quien comía en el restaurante. La cadena asegura que prepara los «ajustes necesarios» para el año próximo.
La fundación que presentó la queja pide ver el cambio en los locales
La Fair Resource Foundation celebra la decisión con reservas. «McDonald’s es un símbolo de la economía de usar y tirar. Ojalá esto sea el principio del fin», escribe la organización en un comunicado firmado por Chloé Schwizgebel y Karl Beerenfenger, en el que añade que los envases desechables «contaminan nuestras calles, playas y mares».
Según la FRF, la cadena entregaba vasos desechables para consumir en el local desde agosto de 2024 y además cobraba un suplemento por ellos. La fundación recuerda que Burger King ya ha hecho el cambio en decenas de locales de Países Bajos y que McDonald’s Francia sirve desde 2023 solo con vajilla reutilizable, incluidos vasos, cajas de patatas fritas y cubiertos.
«Pero no olvidemos que esto debería haber ocurrido hace más de dos años, que hizo falta una acción nuestra y que todavía tenemos que verlo en la práctica», escriben desde la fundación.
Las reglas sobre vasos desechables cambian en 2027
El caso coincide con la revisión de la norma. El 19 de diciembre de 2025, el secretario de Estado de Transporte Público y Medio Ambiente, Thierry Aartsen, anunció cambios para hacer más prácticas las reglas sobre vasos y envases de comida, que entrarán formalmente en vigor en 2027.
En la hostelería con consumo en el local, los eventos cerrados, las atracciones y las asociaciones y clubes deportivos, lo reutilizable sigue siendo la referencia salvo que los vasos se recojan y se reciclen. En la comida para llevar, los negocios deben ofrecer una opción reutilizable a quien la pida, aunque los desechables siguen permitidos.
Aartsen lo explicó con el parque temático Efteling como ejemplo. «Podrán optar próximamente por que las familias que pasean por el parque reciban el café y la limonada en un vaso desechable. Pero tendrán que volver a recogerlos y reciclarlos», dijo el secretario de Estado.
Estas reglas nacen de la directiva europea sobre plásticos de un solo uso, y la Unión Europea ha dado un paso más con su reglamento sobre envases, que acelera la reutilización. Otros países también están cambiando sus hábitos de residuos, como Inglaterra, que ha unificado la recogida de residuos en los hogares.
Un vaso reutilizable necesita volver muchas veces
Que un vaso se pueda lavar no garantiza por sí solo un beneficio ambiental. Un metaanálisis de 2021 encargado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Life Cycle Initiative revisó estudios de ciclo de vida, que son cálculos del impacto de un producto desde su fabricación hasta que se desecha.
«En general, los vasos reutilizables surgen como la mejor alternativa», escriben los autores, siempre que se den ciertas condiciones, y el número de usos necesario para igualar el impacto climático de un vaso desechable va de 10 a 670, según el material, el destino final y sobre todo la forma de lavarlo. El lavado es el factor que más pesa en el impacto de un vaso reutilizable, por delante de su fabricación.
El informe advierte también de que «no hay un enfoque único que sirva para todos» y de que las políticas deben tener en cuenta cómo se comportan las personas. En España ya se ha visto en los festivales, donde los recicladores denuncian que muchos vasos reutilizables acaban en la basura.
En los restaurantes de McDonald’s quedará por comprobar cuántos vasos vuelven, cuántas veces se usan y qué ocurre con el cliente que entra a comer y sale con la bebida en la mano, que es justo la situación que la cadena pone como ejemplo.
El comunicado oficial se publicó el 4 de septiembre de 2026 en la web de la Inspección de Medio Ambiente y Transporte de Países Bajos.
En España, la presión sobre los envases llega por otra vía, con el sistema de depósito que cobrará al menos 10 céntimos más por botella o lata hasta que se devuelva.
Imagen: Donald Trung Quoc Don / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)













