El Códice Azcatitlan vuelve temporalmente a México tras 186 años con su fecha en duda

Adrian Villellas
Publicado el 18 de octubre de 2026 a las 23:30
Síguenos
Página del Códice Azcatitlan con soldados españoles, un estandarte rojo, porteadores indígenas y una mujer a la derecha

Dentro de una vitrina del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, dos páginas abiertas muestran templos, gobernantes y glifos pintados a mano sobre papel europeo. Es el Códice Azcatitlan, un manuscrito sobre la historia de los mexicas que se expone en México desde el 17 de septiembre, 186 años después de que llegara a Francia, y que podrá verse hasta el 6 de diciembre de 2026.

El documento pertenece a la Biblioteca Nacional de Francia (BnF), que lo conserva desde 1898, y viaja como préstamo temporal dentro de los actos por los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia. En sentido contrario, México ha enviado a París el Códice Boturini, que la BnF expone en su sede de Richelieu del 18 de septiembre al 13 de diciembre.

Un préstamo que nació de una petición indígena

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, explicó en la inauguración que todo «empezó con la iniciativa de la comunidad hñähñu de Ixmiquilpan, Hidalgo, que impulsó la petición para que el Códice Azcatitlan pudiera estar nuevamente en México». Los hñähñu son el pueblo otomí de esa región.

La secretaria la describió como «una iniciativa que pone en el centro el vínculo de los pueblos originarios con su memoria y su patrimonio», y recordó que el intercambio de los dos códices lo acordaron la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente francés Emmanuel Macron en noviembre de 2025, según el comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

De Aztlan a la llegada de los españoles

Según el Museo Nacional de Antropología, sus 20 fojas narran la migración de los mexicas desde Aztlan, su lugar de origen mítico, hasta la fundación de México-Tenochtitlan, la sucesión de sus gobernantes y la llegada de los españoles, la conquista y la evangelización. La BnF, en su comunicado de septiembre, habla de 25 hojas de papel de origen europeo.

La ficha de la edición facsímil que la BnF publicó en 1995 detalla que los nueve soberanos entronizados antes de 1519 aparecen cada uno en una doble página y que las siete páginas finales tratan de la llegada de los españoles, con episodios de la conquista y del comienzo del mundo colonial. Las escenas combinan figuras, glifos (signos pintados que nombran personas, lugares y fechas) y elementos del calendario, una forma de registro con raíces en la misma tradición mesoamericana que dejó yacimientos mayas de hace 3000 años.

El Códice Azcatitlan abierto en una vitrina del Museo Nacional de Antropología
El Códice Azcatitlan, abierto por una doble página con templos y personajes, en su vitrina del Museo Nacional de Antropología (Foto: Melitón Tapia / INAH)

Sus autores fueron tlacuilos, los escribas-pintores de la tradición nahua.

Folios 23v y 24r del Códice Azcatitlan con un barco, una escena de combate y canoas
Folios 23v y 24r del Códice Azcatitlan: a la izquierda, un barco y una escena de combate; a la derecha, mujeres en lo alto de un edificio y canoas en el agua (Imagen: Biblioteca Nacional de Francia / Biblioteca Digital Mundial, dominio público)

Un viaje a Francia que empezó en 1840

La BnF sitúa la llegada del manuscrito a Francia en 1840 y su legado a la Biblioteca Nacional en 1898, de modo que los 186 años se cuentan desde que salió de México.

El responsable del traslado fue el americanista francés Joseph Marius Alexis Aubin (1802-1891), instalado en México desde 1830. En 1889 el filántropo franco-mexicano Eugène Goupil (1831-1895) compró la colección de Aubin con la intención de donarla, y tras su muerte su viuda, Ernestine Goupil, la legó a la BnF en 1898, explica la institución francesa.

Una historiadora propone una fecha más tardía para el códice

La fecha de elaboración está en discusión. El Museo Nacional de Antropología lo sitúa entre finales del siglo XVI y principios del XVII, la BnF lo describe como un manuscrito del siglo XVII y la edición facsímil de 1995 lo databa probablemente en el último tercio del XVI.

El 25 de septiembre, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) difundió una propuesta de la historiadora María Castañeda de la Paz, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, que lo lleva al último tercio del siglo XVII o incluso al XVIII. La presentó en el simposio que acompaña a la exposición, tras un análisis histórico y filológico (el estudio de los textos y de su escritura).

Según su tesis, el códice salió del taller de San Sebastián Atzacoalco, al noreste de la antigua Tenochtitlan, que dirigía don Diego García (1662-1713), un arriero que hablaba náhuatl, otomí y español y que elaboraba documentos para los pueblos. Allí, con ayuda de varios tlacuilos, se habrían hecho también los códices Cozcatzin y Chavero a partir de documentos más antiguos como el propio Boturini, de hacia 1540.

«El argumento para tratar la antigüedad del Azcatitlan siempre gira en torno al estilo, es decir, los rasgos de la tradición europea con los que sus pintores están experimentando, y que no son propios de la tradición prehispánica», explicó Castañeda de la Paz, citada por el INAH. Entre esos rasgos están el sombreado, la profundidad y el movimiento de las figuras, y la investigadora apuntó además que el códice quedó incompleto, con elementos sin terminar de pintar.

La letra también cuenta. «La caligrafía también contribuye al fechamiento y a reforzar la idea de que parten de un taller», dijo la historiadora, para quien todo indica que son documentos de los siglos XVII o XVIII hechos por escribanos con una misma letra. La escritura también ha sido la puerta de entrada a otros archivos antiguos, como las tablillas cuneiformes de hace 4000 años descifradas en Dinamarca.

Papel amate, plantas y colorantes naturales

Los materiales separan a los dos códices del intercambio. El Azcatitlan está pintado sobre papel europeo, mientras que el Boturini es una larga tira de papel amate, fabricado con fibras de la corteza del ficus, plegada en acordeón en 21,5 hojas, según la BnF.

La exposición de Ciudad de México reúne 25 piezas arqueológicas y etnográficas, entre ellas herramientas para preparar el papel, jícaras con colorantes naturales, un pectoral de la tradición mezcala y un textil hñähñu. La acompañan facsímiles de nueve manuscritos, como los códices Bodley, Boturini, Mendocino y De la Cruz-Badiano.

Este último es un tratado de herbolaria mexica del siglo XVI escrito por Martín de la Cruz y Juan Badiano, que recoge 227 plantas, 185 de ellas ilustradas, con su nombre en náhuatl y sus usos en latín, según el INAH. Como los 43.000 textos sobre cerámica hallados a 10 km del Nilo, estos documentos muestran cómo una sociedad guardaba por escrito su vida diaria y su saber.

El debate sobre su regreso definitivo

El préstamo es temporal y recíproco, pero reabre la cuestión de la restitución. En la inauguración, el canciller Roberto Velasco Álvarez pidió convertir el intercambio en una agenda de investigación conjunta, digitalización en acceso abierto, intercambio de conservadores y formación de especialistas, «porque la memoria no pertenece sólo a las instituciones que custodian los objetos, sino a los pueblos y a las generaciones que se reconocen en ellos».

Lo que todavía está por confirmar

La nueva datación es una propuesta expuesta en un simposio y difundida por el INAH, que no cita ningún artículo científico publicado, y las instituciones que custodian y exhiben el códice siguen usando fechas distintas. En una entrevista con UNAM Global, Castañeda de la Paz insistió en que el códice debe compararse con otros códices, mapas, crónicas y archivos, y apuntó que aún hay que averiguar qué fue de los descendientes de don Diego García.

Tampoco hay una fecha única de cierre: el boletín del INAH sobre la inauguración habla del 31 de diciembre, mientras que la página del museo y el comunicado de Relaciones Exteriores y Cultura fijan el final el 6 de diciembre de 2026.

La propuesta de datación se ha difundido en el boletín 449 del Instituto Nacional de Antropología e Historia, del 25 de septiembre de 2026.

La exposición está en la sala Mario Vázquez del Museo Nacional de Antropología y abre de martes a domingo, de 9.00 a 18.00 horas.

Imagen: Biblioteca Nacional de Francia / Gallica (dominio público)

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario