En las islas Marker Wadden, hechas con 30 millones de metros cúbicos de sedimentos de un lago neerlandés, nació en 2020 una pagaza piconegra que nunca voló y en 2025 criaban 65 especies de aves

Adrian Villellas
Publicado el 22 de octubre de 2026 a las 08:01
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Pagaza piconegra en vuelo, fotografiada en las islas Marker Wadden del lago Markermeer (Países Bajos)

En las islas Marker Wadden, levantadas con unos 30 millones de metros cúbicos de arena, arcilla y limo sacados del fondo del lago neerlandés Markermeer, nació el 7 de junio de 2020 al menos un polluelo de pagaza piconegra, una especie que desde 1958 solo había intentado criar una vez en Países Bajos. Ningún polluelo llegó a volar, pero el seguimiento de 2025 registró en el archipiélago territorios o nidos de 65 especies de aves, 18 de ellas en la Lista Roja neerlandesa.

La pareja la encontraron el 16 de mayo de 2020 el ecólogo Jan van der Winden y su equipo, que contaban aves en una de las islas cerradas al público, en una colonia de charranes comunes, avocetas y gaviotas reidoras.

Islas hechas con el fondo de un lago turbio

El Markermeer tiene unos 700 km² y quedó separado del IJsselmeer en 1976. Con solo 2 a 4 metros de profundidad, el oleaje remueve el limo del fondo y el agua turbia frena el crecimiento de algas y plantas acuáticas. Según Natuurmonumenten, aves como el porrón europeo, el porrón moñudo y el porrón osculado han caído más de un 75 % desde los años ochenta.

Las obras empezaron en 2016, impulsadas por Natuurmonumenten y Rijkswaterstaat, la agencia estatal de aguas, con la empresa de dragados Boskalis. Cada isla se hizo con diques ovalados de arena gruesa, rellenos después de limo y arcilla para formar marismas muy someras. Según la consultora Arcadis, la primera fase creó cinco islas y 1000 hectáreas de terreno nuevo, y con el paisaje sumergido el humedal suma 1300 hectáreas.

Las islas Marker Wadden vistas desde un avión en septiembre de 2017, con sus diques y compartimentos de limo
Las islas Marker Wadden vistas desde el aire el 18 de septiembre de 2017, con los diques de arena que encierran los compartimentos rellenos de limo (Imagen: Milliped / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Países Bajos ya ha probado otras formas de convertir un lago en refugio para la fauna bajo el agua. Aquí se buscaba lo que el lago no tenía: orillas suaves, bajíos tranquilos y suelo desnudo lejos de los depredadores.

El nido de la pagaza piconegra

La pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica) es uno de los reproductores más raros del noroeste de Europa. En esa región solo queda una colonia, en Schleswig-Holstein (Alemania), que se salvó cuando empezaron a protegerla de zorros y perros mapache.

El 17 de mayo, una de las aves pareció incubar y Natuurmonumenten cerró enseguida la zona a las obras. El 5 de junio encontraron dos huevos, y una cámara junto al nido confirmó que eran de la pareja de pagazas. La mañana del 7 de junio ya había un polluelo, y los investigadores capturaron a uno de los adultos para ponerle una anilla metálica y otra amarilla.

Tim Kreetz, guarda de Natuurmonumenten en la isla, habló de una «noticia fantástica» en el comunicado de la organización del 21 de junio de 2020, y vio en el hallazgo la señal de que las islas también sirven de hábitat para esta ave rara y vulnerable.

Un polluelo que no llegó a volar

El 8 de junio anillaron al polluelo. El 11 de junio la pareja seguía allí, pero nadie la vio llevar comida al nido, y después no aparecieron restos de huevos ni de crías. El 30 de junio, una cámara del Instituto Michael Otto (NABU) fotografió al ave anillada en Beltringharder Koog (Alemania), a más de 300 kilómetros.

Como una pagaza joven tarda un mes en volar, los investigadores concluyeron que la pareja se fue sin sacar adelante a sus crías. El artículo de la revista Limosa, firmado por ocho autores, entre ellos Kreetz, reconoce que no se sabe por qué. La especie crió en islas del IJsselmeer hasta 1958, y después solo consta un intento en Balgzand en 2005, que probablemente fracasó.

Para los autores, esa cría demuestra que la especie vuelve a tener oportunidades en Países Bajos si se le crea nuevo hábitat, aunque dejan en el aire si acabará asentándose de forma definitiva.

65 especies de aves criando en 2025

En 2025, Camilla Dreef, Maarten Hotting y Jan van der Winden cartografiaron todo el archipiélago para Natuurmonumenten, algo que no se hacía desde 2019. Su informe definitivo, de febrero de 2026, registra territorios o nidos de 65 especies, frente a 37 en 2019, es decir, 28 más, un 76 % de aumento.

La gaviota reidora pasó de 2460 a 13.409 parejas, unas 5,5 veces más, y el charrán común, de 780 a 4540. El charrancito común subió de 8 a 77 parejas y en los sauces se instalaron ocho nidos de garceta grande.

Algunas aves de suelo desnudo van a menos: la avoceta común bajó de 380 a 173 parejas y el chorlitejo chico, de 92 a 40. El informe avisa también del aumento de la gaviota sombría, que ya tiene 50 parejas y que con el tiempo puede desplazar a charranes y limícolas. En Oregón, un humedal creado sobre campos de cebada acogía en 2025 al menos 140 especies de aves.

Cinco centímetros de agua para las limícolas

Un estudio de enero de 2026 encabezado por Lars Ursem, del Instituto Neerlandés de Ecología (NIOO-KNAW), analizó qué necesitan las limícolas, las aves zancudas que comen en el barro. Seis cámaras trampa tomaron una foto cada 5 minutos entre mayo y septiembre de 2022, y un sistema de inteligencia artificial revisó 86.400 imágenes.

Los niveles óptimos iban desde el fango húmedo recién descubierto hasta 5 centímetros de agua sobre el sedimento, y bastaban subidas de unos pocos centímetros para que el número de aves cayera rápido. La cantidad de presas pesó seis veces menos que el nivel del agua, porque el pico no alcanza lo que queda hondo. En California, retirar las truchas de un lago duplicó las aves de sus orillas.

Lo que aún no está asegurado

Un solo nido no demuestra que la pagaza se haya establecido, y la especie no aparece entre las 65 que criaron en 2025. Según Deltares, que coordina la investigación, los estudios de 2017 a 2022 mostraron un ecosistema todavía en desarrollo.

Las islas también se desgastan. En una actualización del 23 de febrero de 2026, Elsa Pater, guarda de Natuurmonumenten en Marker Wadden, explicó que varias tormentas con el agua alta habían dañado orillas y playas y que el limo se había hundido más deprisa o más de lo previsto, porque construir con tanto limo «no se había hecho antes a esta escala». Boskalis volvió a echar limo en varias marismas y reforzó con arena del lago las playas Noordstrand y Zuidstrand antes de la temporada de cría.

Máquinas de Boskalis trabajando en la orilla de las islas Marker Wadden en febrero de 2026
Una excavadora y un bulldozer mueven arena y limo junto a una playa de Marker Wadden durante las obras de reparación del invierno de 2026 (Foto: Boskalis / Natuurmonumenten)

El estudio sobre el nido de pagaza piconegra se ha publicado en Limosa, y el de las limícolas, en Restoration Ecology.

Foto: Maarten Hotting / Natuurmonumenten

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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