Micrófonos en 1652 puntos de la Sierra Nevada de California grabaron más de 700.000 horas de sonido, y los mapas de diez aves predicen que el búho moteado no aparece donde ardieron incendios intensos recientes

HoyECO
Por HoyECO
Publicado el 23 de octubre de 2026 a las 23:29
Síguenos
Grabadora acústica Swift del Laboratorio de Ornitología de Cornell sujeta a un pino en la Sierra Nevada de California

Un equipo del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell colocó micrófonos en 1652 puntos de la Sierra Nevada de California y grabó más de 700.000 horas de sonido entre mayo y agosto de 2021. Con ese audio ha trazado mapas de diez especies de aves, cruzados con la estructura del bosque y el historial de incendios, que predicen que el búho moteado no aparece donde ardieron incendios intensos recientes.

Los puntos se repartían por 24.494 kilómetros cuadrados de montaña, con siete bosques nacionales y tres parques nacionales. El trabajo, dirigido por Kristin Brunk, investigadora posdoctoral del Centro K. Lisa Yang de Bioacústica para la Conservación, se publicó el 11 de marzo de 2025, y la nota de la Universidad de Cornell lo presenta como el estudio con la mayor red de micrófonos para seguir aves de Estados Unidos.

Una caja gris en cada celda del mapa

Connor Wood, investigador del Centro Yang y coautor del estudio, empezó a montar este programa en 2016 para apoyar la conservación del búho moteado. Hoy reúne datos de casi un centenar de especies de aves.

En 2021, el equipo eligió al azar celdas hexagonales de 400 hectáreas a las que se podía llegar por pista y colocó en cada una dos grabadoras Swift, separadas al menos 500 metros, durante cinco semanas o más. Las unidades grababan sin parar de seis de la tarde a nueve de la mañana.

Puestas una detrás de otra, esas 700.000 horas darían para unos 80 años de sonido continuo. Los autores destacan que un muestreo simultáneo de esa magnitud tendría un coste prohibitivo si dependiera solo de observadores humanos de aves por todo el territorio. Para Brunk, frente a eso, «la rentabilidad no tiene comparación».

Diez aves que cuentan cómo está el bosque

El búho moteado ha marcado durante décadas la gestión de estos bosques, aunque es solo una de las más de 200 especies de aves que viven en Sierra Nevada. Por eso el estudio amplió el foco a especies indicadoras, aves cuya presencia informa del estado de un tipo concreto de hábitat. Seis de las diez, el chingolo zorruno, la reinita amarilla, los carpinteros dorsinegro y velloso, la codorniz de montaña y el búho moteado de California, son indicadoras de gestión que el Servicio Forestal de Estados Unidos designó para esta sierra en 2007.

Búho moteado de California posado entre ramas en el Bosque Nacional Stanislaus, en la Sierra Nevada de California
Un búho moteado de California posado entre las ramas de un árbol en el Bosque Nacional Stanislaus, en la Sierra Nevada (Foto: Ryan Kalinowski / Servicio Forestal de EE. UU., Región 5)

El azor americano, la reinita cabecigualda, el mosquero boreal y el carpintero bellotero completaron el grupo porque viven en hábitats que las otras seis no cubrían.

Para procesar el audio, el equipo usó una versión adaptada de BirdNET, un algoritmo de aprendizaje automático creado por el Centro Yang y la Universidad Tecnológica de Chemnitz, en Alemania. Después, los investigadores comprobaron a mano todas las posibles detecciones del búho moteado y del azor americano, y muchas de las otras ocho especies, para eliminar falsos positivos.

Las mismas cifras que usan los gestores forestales

Las detecciones se cruzaron con la biomasa, la cobertura y la altura de las copas, los árboles por hectárea y el área basimétrica, que es la superficie que ocupan los troncos medidos a la altura del pecho. Con esas mismas variables se planifican los aclareos y las quemas controladas.

«Diseñamos nuestro análisis para salvar la distancia entre la investigación y la aplicación práctica», dijo Wood. En la nota del Laboratorio de Ornitología de Cornell, añadió que el trabajo ayuda a entender las aves en unos bosques que los gestores van a modificar para devolverles resiliencia.

Cada ave responde de forma distinta al fuego

El modelo que añadía el historial de incendios funcionó mejor en ocho de las diez especies. Los investigadores separaron tres situaciones: fuego de severidad baja o moderada en los últimos cinco años, fuego de alta severidad en ese mismo periodo y fuego de alta severidad de hace entre seis y diez años.

Todas las especies respondieron de forma positiva o neutra al fuego reciente de severidad baja o moderada, un tipo de incendio que, según los autores, era históricamente más común en este ecosistema y suele dejar intactos los árboles grandes. Con el fuego intenso reciente, el búho moteado y la reinita cabecigualda mostraron asociaciones negativas, mientras que el carpintero bellotero y el mosquero boreal las tuvieron positivas. Con el fuego intenso de hace seis a diez años, el chingolo zorruno, la codorniz de montaña y la reinita amarilla aparecieron asociados de forma positiva.

Los mapas predicen que el búho moteado estaría ausente de la superficie quemada en los incendios recientes. El carpintero dorsinegro, que prefiere el bosque quemado con acceso a zonas sin quemar o poco dañadas para criar, tiene más probabilidad de aparecer en incendios pequeños y en los bordes de los grandes.

Mapas para decidir dónde aclarar o quemar

Como la reinita cabecigualda se asocia de forma negativa al fuego de alta severidad, las zonas donde su hábitat es más adecuado podrían tener prioridad en los tratamientos de reducción de combustible, por ejemplo con quemas prescritas. Esos tratamientos suelen reducir la cobertura de copas y la biomasa, así que el búho moteado tendría a corto plazo menos ocupación tras ellos, mientras que la codorniz de montaña podría salir beneficiada.

Según Wood, relacionar la diversidad de aves con las condiciones del bosque ayuda a equilibrar objetivos que a menudo chocan, como gestionar el riesgo creciente de grandes incendios y conservar la biodiversidad.

La escucha continua ya siguió seis años a las ballenas desde un micrófono submarino frente a Monterey, y en el mar del Norte las cámaras del parque eólico marino de Thanet revisaron más de 600.000 vídeos. En la misma Sierra Nevada, otro trabajo comprobó que retirar las truchas de un lago de California duplicó las aves de sus orillas.

Lo que los mapas todavía no pueden probar

Los mapas describen asociaciones entre aves, bosque y fuego en una sola temporada, la de 2021. El estudio no siguió a las poblaciones antes y después de cada incendio o tratamiento, de modo que no permite asegurar que una actuación concreta vaya a beneficiar a todas las especies.

Los propios autores advierten de que las relaciones halladas en el primer año de seguimiento pueden no ser estáticas, y proponen diseños de antes y después con zonas de control para aclarar los efectos causales de los incendios y de la restauración. Además, el análisis se limitó a lugares con al menos un 75 % de cubierta forestal, así que los mapas no dicen nada de los bosques más abiertos.

El estudio completo se ha publicado en Frontiers in Ecology and the Environment.

Foto: Kristin Brunk / Cornell Lab of Ornithology

HoyECO

HoyECO

Grupo de periodistas especializados en actualidad, sostenibilidad, movilidad, energía, ciencia, consumo y construcción. En HoyECO trabajamos para ofrecer información clara, rigurosa y útil sobre los cambios que están transformando la sociedad, la economía y el futuro del planeta.

Deja un comentario

Boletín semanal de ECOticias.com

Las noticias más relevantes del medio ambiente, cada lunes en tu correo

hoyECO acerca la sostenibilidad a la vida cotidiana: actualidad, energía, movilidad, ciencia, construcción y consumo. Una sección de ECOticias.com para descubrir las tendencias que están cambiando nuestra manera de movernos, consumir y vivir.

© 2026 hoyECO · ECOticias.com, el periódico verde ↑ Arriba