Descubren a 5 km de Stonehenge bajo un campo militar una estructura de 5.000 años y más antigua que las famosas piedras, que ya se alineaba con el solsticio con un grado de precisión difícil de explicar

Imagen autor
Publicado el: 5 de julio de 2026 a las 18:38
Síguenos
Arqueólogo excavando una de las fosas de la estructura prehistórica de 5.000 años descubierta en Bulford, cerca de Stonehenge.

Un equipo de arqueólogos ha confirmado el hallazgo de una estructura prehistórica en Bulford, Wiltshire, a unos cinco kilómetros de Stonehenge. Lo curioso no es su tamaño ni su aspecto actual, porque apenas quedan señales en el suelo, sino su orientación al solsticio.

La estructura habría estado formada por dos grandes postes de madera separados por unos 120 metros. Según Wessex Archaeology, fueron colocados para señalar la salida del sol durante el solsticio de verano y la puesta del sol durante el solsticio de invierno, unos 500 años antes de que se levantaran las famosas piedras de Stonehenge. Y eso cambia bastante la historia.

Un Stonehenge más antiguo y sencillo

El hallazgo ha sido presentado como un posible «prototipo» de Stonehenge, aunque conviene tomar esa palabra con cuidado. No estamos ante un círculo de piedras gigantes, sino ante dos fosas donde en su día habrían estado clavados postes de madera.

La datación por radiocarbono sitúa el yacimiento en torno a hace 5000 años. Esto lo coloca en una etapa muy temprana del paisaje ceremonial de Stonehenge, cuando las comunidades neolíticas ya estaban observando el movimiento del sol con una precisión sorprendente.

¿Qué significa esto en la práctica? Que antes de construir monumentos complejos y duraderos, aquellas personas pudieron usar estructuras mucho más simples para marcar fechas importantes del año. Un par de postes, bien colocados, podían servir como una especie de calendario sagrado.

La clave estaba en el solsticio

La alineación es el punto central de la noticia. Según el análisis realizado para Wessex Archaeology por el arqueólogo del paisaje celeste Fabio Silva, la estructura se ajustaba al solsticio con una precisión de alrededor de un grado. No parece una casualidad sin más.

En el solsticio de verano, el sol habría salido en línea con los postes. En el solsticio de invierno, la misma estructura habría marcado la puesta del sol. Para nosotros puede sonar a dato técnico, pero para las comunidades de hace cinco milenios pudo tener una enorme carga religiosa y social.

Phil Harding, el arqueólogo que dirigió la excavación, lo explicó de forma muy clara. «Hace 5000 años, en una colina cercana a Bulford, la gente hacía exactamente lo mismo», dijo en referencia a quienes hoy siguen reuniéndose en Stonehenge para celebrar el solsticio de verano.

Dos postes y muchas preguntas

A simple vista, el descubrimiento puede parecer pequeño. Solo quedan las fosas de los postes y otros hoyos asociados. Pero en arqueología, a veces una mancha en el terreno cuenta más que una pared entera.

Las excavaciones originales se realizaron entre 2015 y 2017, dentro de los trabajos vinculados al Army Basing Programme del Ministerio de Defensa británico. El yacimiento apareció antes de la construcción de alojamientos para personal militar, pero su verdadera importancia se ha entendido después, tras años de análisis.

En total, los arqueólogos documentaron 48 fosas fechadas en torno al año 2950 a. C. También aparecieron cerámica, huesos de animales, piezas de sílex y carbón. La imagen que se dibuja no es la de un asentamiento normal, sino la de un lugar donde mucha gente se reunía durante periodos cortos.

Banquetes, ritos y una pieza rara

Los restos encontrados apuntan a celebraciones colectivas. La presencia de huesos de animales y fragmentos de cerámica sugiere comidas compartidas, quizá banquetes vinculados al ciclo solar. No sería tan distinto, salvando todas las distancias, a reunirse hoy para una fecha importante del calendario.

Uno de los objetos más llamativos fue un cuchillo de sílex con forma de disco. Según los investigadores, pudo colocarse de manera deliberada en una de las fosas, quizá como referencia simbólica al sol. No se puede afirmar con total seguridad, pero la interpretación encaja con el resto del yacimiento.

Matt Leivers, responsable sénior de investigación en Wessex Archaeology, fue directo al explicar su importancia. «Cuando hablamos del solsticio, hablamos de religión», señaló. Para él, Bulford muestra cómo aquellas comunidades entendían el cosmos, el paso del tiempo y su lugar en el mundo.

No todos están convencidos

También hay que poner un poco de freno. Algunos expertos piden prudencia antes de aceptar que dos postes bastan para hablar de una alineación solar tan clara.

Jim Leary, profesor de arqueología de campo en la Universidad de York, dijo a National Geographic que «dos agujeros de poste no hacen una alineación particularmente convincente». Aun así, reconoció que una estructura así no estaría fuera de lugar para ese periodo.

Ese matiz es importante. La arqueología no funciona como una película de aventuras donde todo se resuelve al encontrar una pieza brillante. Funciona con capas de datos, fechas, comparaciones y dudas razonables. Y aquí todavía hay discusión.

Qué relación tiene con Stonehenge

El vínculo con Stonehenge es inevitable. Bulford está muy cerca, comparte orientación solar y pertenece al mismo paisaje ceremonial. Además, la estructura sería contemporánea de las primeras fases de Stonehenge, cuando se estaban construyendo sus movimientos de tierra iniciales.

La gran diferencia es que Stonehenge acabó convirtiéndose en un monumento mucho más complejo, con piedras enormes y una presencia que todavía impresiona. Bulford, en cambio, parece una versión más sencilla, hecha con madera y pensada para marcar el cielo desde una colina.

Fabio Silva lo resumió con una idea potente. Según él, Stonehenge no debería verse como una creación aislada, sino como parte de una conversación mucho más larga entre la gente, la tierra y el cielo. Esa frase ayuda a entender por qué este hallazgo interesa tanto.

Un paisaje que sigue hablando

El yacimiento de Bulford no está abierto al público. De hecho, apenas queda algo visible para quien pase por allí. Pero su valor está en lo que revela sobre la forma en que las comunidades neolíticas miraban el mundo.

El sol no era solo luz o calor. Era una referencia para ordenar el año, reunir a la comunidad y quizá pedir protección a sus dioses. En el fondo, este hallazgo muestra que la relación entre las personas y el cielo en la zona de Stonehenge empezó antes de lo que se pensaba.

Ahora falta que los investigadores publiquen el trabajo completo con todos los datos. Hasta entonces, la palabra «prototipo» debe leerse con cautela, pero también con interés. Porque si la interpretación se confirma, Bulford será una pieza clave para entender cómo nació una de las tradiciones solares más famosas de la prehistoria europea.

El comunicado oficial sobre el hallazgo ha sido publicado por Wessex Archaeology.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario