Ciencia

La Voyager 1 está tan lejos que su señal de radio tarda más de 23 horas en llegar a la Tierra

La Voyager 1 está tan lejos de la Tierra que sus señales tardan más de 23 horas en cruzar el espacio hasta nosotros.

La Voyager 1 está tan lejos que su señal de radio tarda más de 23 horas en llegar a la Tierra

Mandar una instrucción hasta Voyager 1 requiere dosis de paciencia. La señal de radio tarda más de 23 horas en llegar a la sonda espacial y, para el 18 de noviembre de 2026, la sonda estará a 25.902 millones de kilómetros de distancia de la Tierra, justamente lo que recorre la luz en 24 horas.

El 5 de septiembre de 1977 se envió al espacio la sonda Voyager 1, y aún sigue enviando información a la Tierra, con ordenadores que, comparados con los de un móvil actual, tienen capacidades mínimas. Su robustez depende ahora de un cuidadoso consumo eléctrico y de mantener activos, de un modo u otro, únicamente los aparatos científicos más valiosos.

El primer objeto a un día luz

La Voyager 1 va a convertirse en el primer aparato construido por los humanos en recorrer una distancia equivalente a un día luz con respecto a la Tierra.

En términos prácticos, el envío de una orden y la llegada de su confirmación requerirán cerca de un par de días para hacer todo el recorrido de ida y vuelta.

La distancia también dificulta cualquier tipo de reparación. Los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA tienen que enviar órdenes, esperar casi un día y, después, comprobar si una nave construida hace casi cincuenta años las ha ejecutado correctamente.

Aún escucha el espacio interestelar

El pasado mes de agosto, Voyager 1 mantenía activos solo dos instrumentos: el magnetómetro, que mide el campo magnético, y el sistema de ondas de plasma, que detecta las vibraciones en el plasma, un gas constituido por partículas cargadas eléctricamente.

Ya no se pueden obtener imágenes. Sus cámaras fueron apagadas en 1990 para conservar energía, pero las mediciones actuales siguen recibiéndose en las grandes antenas de la Red de Espacio Profundo de la NASA, desde una región que no está siendo explorada por otras misiones.

Electricidad contada vatio a vatio

La sonda obtiene electricidad mediante generadores que transforman en corriente la energía liberada como consecuencia de la desintegración natural del plutonio. No tienen partes móviles, pero producen unos cuatro vatios menos por año.

El 17 de abril de 2026, el equipo de la misión decidió proceder con el «apagado» del instrumento de partículas cargadas de baja energía para ganar margen. Kareem Badaruddin, que se encarga de la misión en el JPL, explicó que los dos instrumentos que permanecen en la nave continúan funcionando «muy bien», aunque la avería de uno de ellos, si se produjese, podría también acortar la misión de la nave.

No ha salido del Sistema Solar

La Voyager 1 accedió en el año 2012 al espacio interestelar, y también lo hizo la Voyager 2 en 2018. Ambas navegan más allá de la heliosfera, esta burbuja de partículas y campos magnéticos generada por el Sol.

No necesariamente han abandonado el Sistema Solar. Según la definición más amplia de la NASA, les falta un trecho por atravesar la nube de Oort y la Voyager 1 podría tardar unos 30.000 años en lograr atravesar esta lejana frontera.

Un viaje con memoria de la Tierra

Antes de llegar al espacio interestelar, ambas sondas pasaron por Júpiter y Saturno. La Voyager 2 sumó a estas dos paradas las de Urano y Neptuno, y en la actualidad sigue siendo la única nave que ha visitado de cerca esos dos mundos.

Cada sonda lleva también un disco de cobre recubierto de oro. El comité presidido por Carl Sagan, de la Universidad de Cornell, incorporó 115 imágenes, sonidos naturales, música y saludos en 55 lenguas, una inmensa cápsula de la Tierra que se aleja cada vez más.

Información oficial de la NASA: misión Voyager

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