¿Puede el universo empezar sin que alguien pulse un interruptor? Esta pregunta no es nuestra, es de Stephen Hawking y la planteó para decir que «no es necesario invocar a Dios para encender la mecha y darle inicio al universo». Lo cierto es que cuestiones como el inicio del cosmos, si surgió de la nada o qué había antes son preguntas bastante habituales en el mundo de la ciencia.
La idea que plantea el famoso científico apareció en el año 2010 en El gran diseño, escrito junto a Leonard Mlodinow, físico que defendía cómo un modelo científico podía explicar el origen sin que hubiera nada divino detrás.
La frase nació en El gran diseño
¿Por qué existe algo? ¿Por qué existimos? ¿Por qué las leyes de la naturaleza son como son? Estas son las tres preguntas que Hawking y Mlodinow organizaron en su libro, y la respuesta está en la gravedad, en la física cuántica y en la teoría M, con la que se quieren conectar diferentes descripciones del universo.
La «creación espontánea» se refiere a que el universo se pudo crear sin nada que lo pusiera en marcha. El concepto «nada» no es tan sencillo; no tiene por qué describir la nada absoluta de la filosofía, sino una situación en la que no hay ni espacio ni tiempo tal y como lo conocemos o lo vivimos.
El tiempo no tendría un antes
Hawking se encargó de desarrollar la propuesta sin frontera junto a James Hartle, con el propósito de poder describir cómo se inició el universo.
En su explicación, quiso comparar el inicio con el polo sur de una esfera. Ante la eterna pregunta de qué había antes de que se iniciara el universo, sería parecido a intentar buscar un punto más al sur del propio polo.
Aunque dicho así parece sencillo, no lo es científicamente. La cosmología cuántica busca la forma de describir cómo fueron las primeras etapas del cosmos, al mismo tiempo que los datos de la misión Planck de la Agencia Espacial Europea sitúan en 13 800 millones de años la edad del universo.
Ciencia y fe miran preguntas distintas
La existencia de Dios queda descartada de las hipótesis; la ciencia trabaja con causas naturales que pueden ser contrastadas por la realidad. Como recuerdan las Academias Nacionales de Estados Unidos, no se puede comprobar, pero tampoco descartar, lo sobrenatural.
Por esto mismo, la frase de Hawking significa que Dios no entra dentro de su explicación física, pero en ningún momento descarta la cuestión religiosa; simplemente, él no la contempla.
El legado detrás de la cita
Hawking ha sido uno de los científicos más importantes de la historia de la cosmología. Sus trabajos fueron clave para estudiar los agujeros negros y la composición científica del Big Bang. Nació en 1942, murió el 14 de marzo de 2018 y su carrera estuvo muy ligada a la Universidad de Cambridge.
Su frase es el resumen de una apuesta metodológica que debe leerse con mucho cuidado. Cuando hay preguntas relacionadas con la naturaleza, la ciencia debe encontrar explicaciones que estén basadas en pruebas. El reto no es solo encontrar las respuestas, es seguir preguntando.
El libro que contiene la cita, El gran diseño, fue publicado en 2010 y está editado en España por Crítica.



