Investigadores de la Universidad de Minnesota han dado a conocer este mes SpudCell, un sistema celular construido a partir de elementos químicos no vivos que es capaz de alimentarse, crecer, hacer una copia de su ADN y dividirse. Los autores lo describen como la primera célula sintética químicamente definida, que tiene la capacidad de poder llevar a cabo un ciclo celular, aunque el resultado todavía no se ha sometido a la revisión por pares.
Esto no quiere decir que hayan logrado crear vida. A pesar de que SpudCell es un intento fallido y frágil, muy dependiente de factores externos, se fue desarrollando durante cinco generaciones en las que, de algún modo, las células lograron conservarse a sí mismas. SpudCell también permite la creación de una plataforma controlable para investigar lo que necesita una célula y cómo podría ser diseñada en el futuro.
Una célula montada pieza a pieza
El estudio fue comandado por Kate Adamala, profesora asociada de la Universidad de Minnesota, y el primer autor del mismo fue Nathaniel J. Gaut. También intervinieron otros autores de Minnesota, como Christopher Deich, Brock Cash, Tanner Hoog y Aaron Engelhart, que forman parte del Departamento de Genética, Biología Celular y Desarrollo.
SpudCell se encuentra encerrada en una membrana lipídica y tiene un sistema para sintetizar proteínas a partir de 36 enzimas purificadas, mientras que cuenta con un genoma que contiene unos 90.000 pares de letras químicas del ADN que están distribuidos en siete moléculas. Este planteamiento poco tiene que ver con el método empleado en 2016 para construir una célula bacteriana mínima que, al hacer descender la maquinaria de un organismo vivo, mantuvo un total de 473 genes.
Cómo logra alimentarse y dividirse
La célula crece al engrosarse, cuando se fusiona con otras bolsas pqqueñas de grasa que le aportan nutrientes, enzimas y ribosomas, es decir, las estructuras del aparato celular que fabrican las proteínas. Una proteína sintetizada a partir de su propio ADN hace de enlace y permite que estas bolsas se fusionen con la membrana.
Para la división celular, SpudCell no tiene el andamiaje interno habitual de las células naturales. Las proteínas se amontonan en la parte externa de la membrana y esta termina por rasgarse por sí misma. La modificación genética que han usado los científicos provocó que algunas células crecieran de manera más veloz y tuvieran más descendencia, pero no se trataba de una evolución abierta porque esas características no habían surgido de manera espontánea.
No es vida autónoma
Este es el límite. SpudCell no fabrica sus ribosomas, no tiene un metabolismo completo y necesita alimentación de manera periódica en unas condiciones de laboratorio muy concretas. Cada generación le cuesta alrededor de 12 horas y, cuando transcurre cierto tiempo, el sistema pierde funcionalidad por el deterioro de su maquinaria.
Los propios autores han reconocido que no han creado ninguna forma de vida y que la célula no puede mantenerse fuera de las paredes del laboratorio. Y hay que tener en cuenta que los resultados se han presentado como *preprint*, lo que significa que los métodos y sus conclusiones tienen que superar la evaluación independiente de especialistas.
Por qué puede importar
Conocer cada componente y su concentración permite sustituir uno de ellos y observar qué sucede, algo que es mucho más difícil en una célula natural moldeada por millones de años de evolución. En la práctica, SpudCell podría ser útil en la investigación de los requisitos mínimos de la vida o bien para probar nuevas reglas de diseño biológico. Una hoja de ruta internacional que se publicó en 2025 ya situaba la integración de todas estas piezas entre los grandes obstáculos en la materia.
Más adelante estas plataformas podrían ser útiles para crear medicamentos, materiales o sustancias químicas, incluso para capturar contaminantes. Son posibilidades muy lejanas y no son aplicaciones listas para salir del laboratorio. «Esto es solo el principio», pormenorizó Adamala, entre el entusiasmo y el escepticismo.
El trabajo se ha difundido como preprint en bioRxiv.



