EnerVenue ha puesto en marcha en Changzhou (China) una línea de producción de baterías sin litio que utilizan una química de níquel-hidrógeno. La compañía anunció el 24 de septiembre de 2026 este paso industrial para una tecnología diseñada, según sus datos, para alcanzar 30.000 ciclos y una vida de 30 años.
¿Qué cambia para las energías renovables? La propuesta busca guardar electricidad y devolverla cuando hace falta, con equipos capaces de trabajar durante décadas. Pero hay una diferencia importante entre diseñar una batería para ese plazo y demostrar su rendimiento durante treinta años de uso comercial.
Las cifras de la fábrica
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Capacidad de la primera fase | 250 MWh al año |
| Objetivo para 2027 | 1 GWh al año (4 veces más) |
| Producción a pleno ritmo | Unas 300 celdas al día |
| Controles por celda | 41 en 11 estaciones |
| Vida de diseño | 30.000 ciclos o 30 años |
| Primer pedido de varios MWh | 26 contenedores con 11 MWh (unos 423 kWh cada uno) |
250 MWh al año y 1 GWh en 2027
La primera fase tiene una capacidad anual prevista de 250 MWh, con el objetivo de llegar a 1 GWh en 2027. Son cifras que expresan la capacidad de almacenamiento de las baterías que puede fabricar cada año, no la electricidad que genera la planta.
EnerVenue prevé alcanzar el ritmo completo de producción durante noviembre y fabricar unas 300 celdas diarias con la automatización completa. El edificio ocupa unos 20.000 metros cuadrados y reserva espacio para ampliar las instalaciones. A ese ritmo, la planta podría sacar unas 110.000 celdas al año si trabajara todos los días.
Cada celda pasa 41 controles repartidos entre 11 estaciones, según el fabricante. «El trabajo consiste en fabricar la diezmilésima exactamente igual», explica TJ Hua, responsable de producción.
Níquel, hidrógeno y agua: la química del Hubble
La tecnología recibe el nombre de celda metálica acuosa (AMC, por sus siglas en inglés). Utiliza níquel-hidrógeno y un electrolito basado en agua, el medio que permite el movimiento de iones durante la carga y la descarga.
Esta familia de baterías tiene antecedentes en el telescopio Hubble y la Estación Espacial Internacional. EnerVenue explica que ha adaptado esa química con materiales de menor coste para aplicaciones terrestres, como industrias, redes eléctricas y centros de datos.
El agua forma parte del funcionamiento de la celda, pero no es un combustible que produzca electricidad por sí solo. La batería necesita cargarse con energía procedente de otra fuente para poder entregarla después.
30.000 ciclos de diseño, no de garantía
Un ciclo completo equivale, de forma sencilla, a cargar y descargar la capacidad de la batería. Cuantas más veces pueda repetirse ese proceso conservando un rendimiento útil, más electricidad podrá gestionar el equipo durante su vida.
Aquí conviene leer la letra pequeña. En una explicación publicada en agosto, EnerVenue aclaró que los 30.000 ciclos y los 30 años son una base de diseño, no un plazo de garantía contractual.
Tampoco son intercambiables sin mirar cómo se utiliza el sistema. A tres ciclos diarios, 30.000 ciclos equivalen aproximadamente a 27 años, una diferencia que la propia empresa reconoce y que ayuda a poner las cifras en contexto.
Sin fuga térmica en la prueba, con matices
EnerVenue atribuye parte de su propuesta de seguridad al electrolito acuoso no inflamable. Afirma que su química evita el incendio por fuga térmica, una reacción en cadena en la que el calor acelera nuevas reacciones y genera todavía más calor.

El comunicado del 23 de septiembre recoge ensayos UL 9540A sin propagación del fuego a nivel de celda. Ese resultado debe entenderse dentro del alcance de la prueba, sin convertirlo en una promesa de que toda la instalación esté libre de riesgos.
La propia empresa ha explicado que las características de la batería no eliminan las medidas generales de protección contra incendios del emplazamiento. Para quien instala estos equipos en un edificio o una industria, esa diferencia importa.
De un cargador de autobuses a un yacimiento de petróleo
Una instalación de 150 kWh en Jintan combina generación renovable con recarga de autobuses eléctricos y funciona desde noviembre de 2025, según EnerVenue. La batería almacena energía en la instalación de recarga, en lugar de viajar dentro del autobús.
El primer contrato comercial de varios megavatios-hora tiene otro destino. Son 26 contenedores con 11 MWh en total para un yacimiento petrolero del norte de China, donde almacenarán electricidad de una instalación solar. Sale a una media de unos 423 kWh por contenedor.
Los tres primeros contenedores tienen su envío previsto para diciembre de 2026 y los otros 23 para marzo de 2027. El caso muestra que esta tecnología también puede suministrar energía renovable a actividades vinculadas a los combustibles fósiles.
Lo que falta por comprobar: coste y uso real
La propuesta económica depende de cuánto cuesta almacenar electricidad durante toda la vida del equipo. Para compararla hacen falta el precio instalado, las pérdidas de energía, el mantenimiento y las condiciones de garantía, además de los ciclos anunciados.
La compañía señala que el níquel puede recuperarse y reutilizarse al final de la vida útil. Esa posibilidad no permite calcular, por sí sola, cuánto CO₂ ahorrará cada instalación.
El siguiente paso será comprobar el funcionamiento de los equipos fabricados en serie en los proyectos anunciados. El comunicado oficial sobre la apertura de la fábrica se publicó el 24 de septiembre de 2026 en la web de EnerVenue.
Imagen: EnerVenue











