El proyecto SWAIS2C es uno de los más ambiciosos que se está llevando a cabo en la Antártida occidental, un desafío que pretende perforar la capa de hielo en Crary Ice Rise, y al tercer intento, después de que los dos primeros salieran mal, han logrado atravesar 523 metros de hielo, y de él, han logrado extraer un núcleo de barro y roca de 228 metros, el más largo obtenido hasta la fecha debajo de la capa de hielo.
Con la información inicial recogida, se habla de un registro que data de hace 23 millones de años, pero el último análisis, realizado el pasado mes de julio, confirma que la mayor parte del núcleo tendría entre 7 y 10 millones de años, mientras que los 20 metros más profundos tendrían entre 17 y 19 millones de años.
Un récord bajo el hielo
Un grupo de 29 científicos realizó la perforación a 700 km de las estaciones antárticas más cercanas, lo hicieron con perforadoras y con un grupo de ingenieros y especialistas polares que estuvo trabajando por turnos y usó agua caliente para poder abrir el conducto antes de introducir más de 1.300 metros de tuberías. Huw Horgan, de la Universidad Victoria de Wellington y ETH Zúrich, y Molly Patterson, de la Universidad de Binghamton, fueron los encargados de dirigir el proyecto.
Señales de un antiguo mar
Las muestras obtenidas en Nueva Zelanda muestran tramos de barro muy verde con diatomeas fósiles en abundancia. Son algas microscópicas que necesitan luz para vivir, lo que desvela que ese lugar estuvo cubierto por un mar abierto líquido, no con el hielo actual.
“Es una sorpresa encontrar señales de un entorno marino abierto”, explicó Richard Levy, de Earth Sciences New Zealand y la Universidad Victoria de Wellington. Este hallazgo es una prueba evidente del retroceso del hielo mucho más cerca de la Antártida occidental que otros registros encontrados años atrás.
Por qué importa
SWAIS2C tiene como objetivo saber cómo reaccionaron la plataforma de hielo de Ross y la capa de hielo de la Antártida occidental en periodos antiguos mucho más cálidos. Si bien las preguntas son fáciles de formular, es mucho más complicado hallar la respuesta: qué nivel de calentamiento es capaz de provocar una retirada tan importante de hielo.
Es tal la cantidad de hielo de la Antártida occidental que, en caso de derretirse, podría hacer que aumentara el nivel del mar entre cuatro y cinco metros. Esto no quiere decir que estemos ante un inminente peligro, pero es clave reducir la incertidumbre de cara al futuro y saber cómo puede afectar a las ciudades y comunidades costeras de todo el planeta.
Lo que falta por saber
Los especialistas deben seguir usando las diatomeas para seguir fechando las diferentes capas, las señales magnéticas y las propiedades del sedimento. Con todo ello, deben también ser capaces de calcular qué temperatura tenía el océano y la atmósfera cuando el mar abierto llegó a lo que hoy conocemos como Crary Ice Rise.
De momento, por muchos estudios que se realicen, el núcleo no ofrece una fecha para un futuro retroceso, tampoco demuestra que un colapso sea inevitable. Lo que sí puede es aportar una referencia que permita mejorar los modelos climáticos y conocer cómo respondía el sistema cuando el planeta era más cálido que ahora.



