Cada verano vuelve a instaurarse la misma escena. Una persona situada en una terraza se llena de picaduras mientras que, a su lado, otra persona que está sentada apenas nota a los mosquitos.
La explicación no se basa en tener una supuesta sangre dulce. Rubén Bueno, doctor en Entomología Médica por la Universitat de València y director técnico de Control de Vectores de Rentokil, lo resume de esta manera: «Lo que atrae a los mosquitos no es una sangre más dulce, sino los compuestos químicos que emitimos».
No es sangre dulce
Un estudio dirigido por Maria Elena De Obaldia y Leslie Vosshall, de la Universidad Rockefeller, relacionó la atracción de Aedes aegypti con cantidades más elevadas de ácidos carboxílicos en la piel. Dichas sustancias químicas son componentes del sebo que, en asociación con las bacterias que se hallan en la epidermis, producen el olor corporal particular de cada individuo.
El mosquito hace una primera elección antes de picar. Para encontrarnos, combina la información que le proporciona el CO2 que exhalamos con el olor corporal y la temperatura de la piel. Por eso, la sangre aún no entra en juego.
El agua manda
La prevención empieza en casa. Bueno nos recomienda vaciar cualquier recipiente que almacene agua en nuestros patios, jardines o terrazas, ya sean platos de macetas, bebederos o incluso un simple tapón, ya que el mosquito tigre puede llegar a criar en depósitos muy pequeños.
Después llega la protección personal. El Ministerio de Sanidad recomienda el uso de repelentes autorizados de los tipos DEET, icaridina, IR3535 o citriodiol, siguiendo siempre la edad indicada y la cantidad y frecuencia de aplicación que figuren en la etiqueta. El envase mostrará su número de autorización.
Cuidado al viajar
Afrontar el riesgo asociado a un destino tropical no termina con el regreso. Una persona portadora del virus del dengue puede volver y, en su propio lugar de residencia, si hay mosquitos capaces de picarle, generar una cadena de transmisión local.
Así pues, es conveniente consultar al sistema sanitario en caso de que aparezcan fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o articulares tras regresar de un viaje. Por otro lado, el ECDC también recomienda seguir evitando las picaduras durante un periodo de tres semanas tras regresar de una zona en la que se haya estado expuesto al dengue, siempre que se vuelva a un lugar y en una época en los que haya presencia de mosquitos Aedes.
Mosquito o chinche
La apariencia de la piel puede aportar indicios sobre un diagnóstico, pero no permite establecerlo con certeza. Las picaduras de chinches suelen presentarse agrupadas, muy juntas o alineadas, a diferencia de las picaduras de mosquito, que suelen estar más distanciadas. Aun así, la reacción varía mucho de una persona a otra.
También ayuda fijarse en el momento en el que aparecen. Vale la pena recordar que el mosquito tigre tiende a picar durante el día y en espacios abiertos, mientras que las chinches lo hacen principalmente por la noche y pueden dejar varias lesiones al desplazarse por distintas zonas de piel expuesta.
Cuándo consultar
La mayor parte de las picaduras leves tienden a mejorar con cuidados sencillos, como lavar la piel afectada con agua y jabón, no rascarse y pedir consejo al farmacéutico para aliviar el picor o la inflamación.
Es recomendable acudir a un servicio de urgencias cuando la reacción es muy intensa, la lesión avanza, aparecen signos de infección o se presenta un malestar generalizado. La fiebre, el dolor de cabeza intenso o el dolor articular después de un viaje son situaciones que requieren una valoración, dado que pueden ser la manifestación de algo distinto a una simple picadura.
El estudio científico de referencia se ha publicado en Cell.



