Noruega está a punto de dar un paso que parece sacado de una novela de ingeniería. El país quiere construir el Stad Ship Tunnel, el primer túnel marítimo a escala completa diseñado para que barcos de gran tamaño atraviesen una montaña en vez de rodear una de las zonas más peligrosas de su costa.
La obra se situará en la península de Stad, en el oeste del país, y su objetivo principal no es ahorrar unos minutos por capricho, sino mejorar la seguridad de la navegación en el mar de Stadhavet. Si el calendario político y presupuestario se cumple, Kystverket (la Administración Costera de Noruega) prepara el inicio de las obras a comienzos de 2027. No es poca cosa.
No es un túnel cualquiera
El Stad Ship Tunnel no está pensado para coches ni trenes, sino para barcos. La infraestructura tendrá 1,7 kilómetros de longitud en su tramo excavado y unos 2,2 kilómetros si se cuentan las zonas de entrada. Según Kystverket, medirá 50 metros de alto y 36 metros de ancho.
En la práctica, esto significa que podrán pasar buques del tamaño de los que cubren rutas costeras noruegas como Hurtigruten y Kystruten. Es decir, no hablamos de pequeñas embarcaciones de recreo, sino de barcos de pasajeros y transporte que hoy deben enfrentarse a un tramo de mar especialmente complicado.
La imagen es llamativa, pero conviene explicarla bien. Los barcos no pasarán «por encima» de la montaña, sino a través de ella, dentro de una enorme cavidad excavada en la roca. Y ahí está precisamente lo inusual del proyecto.
Por qué Stad preocupa tanto
La península de Stad es uno de esos lugares donde el mar manda. Kystverket define Stadhavet como el tramo de agua más expuesto y traicionero de la costa noruega, una zona donde el viento, el oleaje y los temporales complican la navegación.
¿Qué significa esto para un barco? Significa esperas, desvíos, viajes más incómodos y más riesgo cuando el tiempo se pone feo. Quien haya visto un puerto cerrado por mala mar entiende rápido el problema. En Stad, ese problema forma parte del día a día marítimo.
El túnel se construirá en el punto más estrecho de la península, entre Moldefjorden y Kjødepollen, en Vanylvsfjorden. La idea es sencilla de contar, aunque difícil de ejecutar. En vez de rodear el cabo Stad, los barcos tendrían una ruta interior y más protegida.
El precio cambió toda la historia
El gran obstáculo no ha sido solo la roca. También lo ha sido el dinero. En 2021, el Parlamento noruego aprobó la construcción con una costumbre presupuestaria mucho más baja, pero las cifras se han disparado con el paso de los años.
El Ministerio de Comercio, Industria y Pesca de Noruega recibió en marzo de 2026 una actualización de costes de Kystverket. La nueva recomendación sitúa el marco presupuestario en 8.600 millones de coronas noruegas, una cifra muy superior a la aprobada inicialmente por el Stortinget.
De hecho, el Gobierno llegó a proponer en mayo detener el proyecto porque consideraba que el coste era demasiado alto frente a la utilidad calculada. Incluso señaló una rentabilidad social negativa de 5.900 millones de coronas. Así que no, no estamos ante una obra sin debate.
La política lo ha devuelto al mapa
El giro llegó con las negociaciones del presupuesto nacional revisado de 2026. Según una respuesta parlamentaria fechada el 16 de junio, varios partidos acordaron reservar 150 millones de coronas para la planificación y la finalización del proceso de licitación del Stad Ship Tunnel.
Pero todavía hay un matiz importante. La propia ministra Marianne Sivertsen Næss explicó que el proyecto no puede ejecutarse dentro del marco de 5.400 millones de coronas ya aprobado. Solo cuando el Stortinget apruebe el nuevo marco de coste, el Estado podrá firmar el contrato definitivo de construcción.
Kystverket, por su parte, asegura estar preparada. «Estamos listos para iniciar los procesos necesarios», afirmó su director general, Einar Vik Arset, al referirse a una posible construcción a comienzos de 2027.
Una obra enorme dentro de la roca
La construcción será más parecida a abrir una gran caverna en la montaña que a perforar un túnel convencional. Según la explicación técnica de Kystverket, la parte superior se excavará como en un túnel de carretera y después se irá descendiendo por capas mediante voladuras.
El volumen de roca previsto impresiona. La obra obligará a retirar unos 3 millones de metros cúbicos de roca sólida, equivalentes a unos 5,4 millones de metros cúbicos de material fragmentado. Kystverket lo compara con unas 750.000 cargas de camión, aunque la retirada se hará mediante barcazas desde los fiordos.
Este punto importa desde una mirada ambiental. Un túnel así puede mejorar la seguridad marítima y facilitar el transporte por mar, pero su construcción también tiene una huella física evidente. Excavar una montaña nunca es una operación pequeña.
Cómo circularán los barcos
El paso por el túnel no será libre como una carretera sin semáforos. Kystverket prevé un sistema de luces rojas y blancas, además de franjas de paso asignadas por un centro de control de tráfico marítimo. Algo parecido a ordenar aviones, pero con barcos.
La velocidad todavía debe cerrarse mediante regulación marítima, aunque la agencia apunta a unos ocho nudos para barcos rápidos y cinco nudos para otros buques. Con esas cifras, atravesar el túnel podría llevar alrededor de diez minutos. Rápido, sí, pero no improvisado.
También se ha tenido en cuenta el aumento del nivel del mar. Kystverket afirma que el diseño contempla una altura libre de 30 metros para los buques y un techo de 33 metros sobre la superficie del agua, por lo que una subida de alrededor de un metro durante el próximo siglo no debería impedir su uso.
Lo que falta ahora
El proyecto ya tiene evaluadas las ofertas de tres consorcios que compiten por el contrato principal, entre ellos AF Gruppen, Eiffage Génie Civil y la unión Skanska/Vassbakk & Stol. Una vez anunciado el adjudicatario, habrá un periodo para posibles reclamaciones antes de la firma.
Si no hay nuevos retrasos, el Stad Ship Tunnel puede convertirse en una de las infraestructuras marítimas más singulares de Europa. No porque sea la más larga ni la más barata, sino porque cambia la pregunta de fondo. En un tramo donde el mar impone sus reglas, Noruega quiere abrir una puerta en la montaña.
La nota oficial más reciente sobre el avance del proyecto ha sido publicada por Kystverket.












