El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible cerrará por completo al tráfico rodado el puente de Ribadesella, sobre el río Sella, en el kilómetro 3 de la N-632, a partir del lunes 26 de octubre y previsiblemente hasta marzo de 2027. Durante ese tiempo sustituirá el tablero que se levantó en 1940 por otro de 13,15 metros de ancho, con carril bici.
Según la nota que publicó el 19 de octubre, el tablero, la plataforma por la que circulan vehículos y peatones, se cambiará vano a vano con grúas de gran tonelaje colocadas sobre la propia calzada. Hasta ahora había cortes de unas horas, como el del jueves 8 de octubre para hormigonar el encepado de la pila 3.
Entre cuatro y cinco meses sin coches sobre el Sella
A pie se podrá seguir cruzando, precisa el Ministerio, salvo cuando alguna operación ponga en riesgo la seguridad de las personas o haya fuertes rachas de viento.
Los vehículos tendrán que usar el desvío que ya funcionaba en los cortes puntuales: la autovía A-8 entre los enlaces de Llovio, en el kilómetro 319, y Pando/Bones, en el kilómetro 326. Hasta ahora el puente funcionaba casi siempre con un solo carril y tráfico alterno regulado por semáforos, un régimen que arrancó a finales de septiembre de 2025.
Las pilas no aguantan un cambio por mitades
El cierre total viene de una nota del 1 de mayo de 2025, en la que Transportes explicó que el puente presentaba «síntomas indiscutibles de una degradación progresivamente acelerada».
Las inspecciones de los meses anteriores mostraban muy degradadas las vigas del tablero y la parte alta de las pilas, de hormigón en masa y sin armadura de acero. La mayoría de las pilas tenía grietas y fisuras en la cabeza, y en algunos casos ya se habían desprendido trozos importantes de hormigón.
Cambiar el tablero por mitades, con un carril siempre abierto, obligaba a apoyar un carro lanzador, la estructura móvil que coloca las vigas nuevas, junto al borde de unas cabezas de pila tan deterioradas que, según el Ministerio, ese apoyo no podía hacerse en unas condiciones mínimas de seguridad. Rehacer las pilas o apoyar el carro sobre el lecho del río habría obligado a anular el contrato y a redactar un proyecto nuevo, así que Transportes optó por sustituir todo el tablero en una sola fase.
Un puente de 196 metros levantado en 1940
El puente mide 196 metros y tiene 14 tramos isostáticos, vanos que se apoyan cada uno por su cuenta, sobre 13 pilas y dos estribos. Cuando Transportes adjudicó la obra por 6,5 millones, en octubre de 2022, ya descartaba reparar un tablero de hormigón de más de 80 años, aunque reconocía que se había comportado muy bien en un medio tan agresivo como la ría.
En abril de 2022, la entonces ministra Raquel Sánchez presentó el proyecto en Ribadesella junto al presidente del Principado, Adrián Barbón, y el alcalde, Ramón Canal.
Buzos y barreras amarillas bajo el tablero
El refuerzo de la cimentación arrancó cuando se reanudaron las obras, el 10 de junio de 2025. Las pilas 1 a 7 están en la zona más profunda del cauce, así que se trabajó desde el agua, incluso con equipos de buceo. Alrededor de las pilas se colocó una barrera antiturbidez, un cordón flotante que retiene el barro removido, y los buzos ayudaban a extender bajo el agua un hormigón de limpieza bombeado desde el propio puente.

Ese bombeo obligaba a cortar el puente unas tres o cuatro horas, siempre de día, porque «los buzos necesitan visibilidad». En las pilas 8 a 13, en la orilla oeste, las máquinas entraban en bajamar por una península de escollera tendida desde el aparcamiento del puerto deportivo.
Con micropilotes, pilotes finos perforados en el terreno, se construyen nuevos encepados para que pilas y estribos aguanten el aumento de cargas que traerá el tablero más ancho. En enero de 2026 tocó coser las cabezas de las pilas con barras de 2 metros.

Un tablero de 13,15 metros con carril bici
El tablero nuevo pasará de 8,96 a 13,15 metros de ancho, con una acera de 4,20 metros y un carril bici. Según la nota de junio de 2025, así se atiende «una importante demanda de la ciudadanía de Ribadesella» para tener carril bici en el único paso del pueblo sobre el río Sella.
Las grúas se colocarán sobre el último vano terminado para demoler y construir el siguiente, y sobre el vano en obra se tenderá una pasarela provisional para los peatones. Trabajarán dos equipos a la vez: uno construirá los vanos 1 a 8 desde el estribo 1 y el otro, los vanos 14 a 9 desde el estribo 2.
El de Ribadesella es un puente modesto al lado del puente de 1324 metros con 43 vanos que Santa Fe construye sobre el río Salado, en Argentina, pero aquí hay que desmontar el viejo sin cortar el paso de los peatones.
En otras carreteras del Estado, Transportes renovará 115 kilómetros de autovías por 69,5 millones sin IVA. Y hay países con problemas distintos con sus puentes, como Holanda, que en junio refrigeró cinco puentes para evitar averías por el calor.
Lo que la nota no concreta
La reapertura llega con un previsiblemente delante y sin día fijado: si el puente reabre el 1 de marzo, habrá pasado 126 días cerrado a los coches, y si lo hace el 31, 156. El río ya retrasó la obra una vez, en diciembre de 2025, cuando una crecida obligó a aplazar el hormigonado de la pila 7 por los arrastres que llevaba el agua.
La nota del 19 de octubre tampoco menciona a los vehículos de emergencia. En los cortes puntuales, la del 5 de octubre aún dejaba pasar a las emergencias, después de apartar la maquinaria para garantizar la seguridad.
El tablero también ha crecido desde el proyecto de 2022, cuando el Ministerio hablaba de pasar «de 9m a 12m». En el dinero conviven los 6,5 millones de la adjudicación de octubre de 2022 y los 7,74 millones con IVA que repiten las notas desde 2025, sin que ninguna explique la diferencia.
Según la nota publicada el 19 de octubre por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el corte forma parte de las obras de rehabilitación estructural y funcional del puente sobre el río Sella.
Foto: Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible










