La estrella de Belén aparece en un único texto, el Evangelio de Mateo (capítulo 2, versículos 1 a 12), que no le da nombre ni dice cómo era. Solo cuenta que unos magos venidos de oriente vieron “su estrella” y que esta los guio hasta el lugar donde estaba el niño. Desde el siglo XVII, los astrónomos han propuesto varios candidatos con fecha (una conjunción de Júpiter y Saturno en el 7 a. C. o un astro anotado en China en el 5 a. C., que unos leen como cometa y otros como nova), pero ninguno está demostrado.
Aquí se habla del astro del relato. La flor que comparte nombre, la película de animación de 2017 y la estrella que corona el belén son otra historia.
Cómo se llama la estrella de Belén
No tiene nombre propio. Mateo la llama solo “su estrella”, la del niño, y no está identificada con ninguna estrella de los catálogos astronómicos, así que no existe una denominación científica que buscar. Estrella de Belén, estrella de Navidad o estrella de los Reyes Magos son nombres populares para lo mismo.
El relato tampoco dice que fuera un cometa ni que brillara más que el resto del cielo. Deja, eso sí, tres pistas: los magos la vieron “en el oriente”, Herodes les preguntó con cuidado cuándo había aparecido y, ya en camino, la estrella “iba delante de ellos” hasta detenerse sobre el lugar donde estaba el niño.
Si existió de verdad y qué significa
Solo la cuenta Mateo: ningún otro evangelio menciona la estrella ni a los magos. Hay estudiosos que leen el pasaje como un relato simbólico y no como la crónica de un hecho, y entre quienes buscan un astro real no hay consenso. Dentro del relato, la estrella es una señal que los magos interpretan como el anuncio de un nacimiento y que siguen hasta el niño.
Cuándo apareció: entre el 7 y el 4 a. C.
El historiador Flavio Josefo sitúa la muerte de Herodes poco después de un eclipse de Luna y cerca de la Pascua, y el catálogo de eclipses de la NASA confirma un eclipse parcial de Luna el 13 de marzo del 4 a. C., lo que apunta a ese año para la muerte de Herodes. Los apuntes de astronomía de la Universidad de Groningen colocan el nacimiento entre el 7 y el 5 a. C., probablemente en primavera. De esta forma, solo cuentan los fenómenos ocurridos, más o menos, entre el 7 y el 4 a. C.
Qué astro pudo ser: las hipótesis
| Hipótesis | Fecha | A favor | En contra |
|---|---|---|---|
| Conjunción de Júpiter y Saturno | 7 a. C. | Encaja en las fechas y pudo tener valor astrológico | Se veían como dos puntos separados |
| Astro registrado en China (cometa o nova) | 5 a. C. | Encaja en las fechas; según un modelo de 2025, un cometa pudo parecer detenido | La crónica habla de una “estrella escoba” (un cometa) y su órbita no se puede fijar |
| Ocultación de Júpiter por la Luna | 6 a. C. | Tiene sentido como horóscopo | Exige leerla en clave astrológica |
| Cometa Halley | 12 a. C. | Está bien registrado | Llega entre 5 y 8 años antes de tiempo |
| Conjunción de Júpiter y Venus | 2 a. C. | La más vistosa a simple vista | Ocurre unos dos años después de morir Herodes |
La conjunción de Júpiter y Saturno del 7 a. C.
Una conjunción es el momento en que dos astros se ven muy juntos desde la Tierra, aunque estén lejísimos uno del otro. Kepler observó una de Júpiter y Saturno en 1603-1604, calculó hacia atrás y propuso la del 7 a. C. Aquel año los dos planetas se acercaron tres veces en Piscis: a finales de mayo, a principios de octubre y a principios de diciembre. Según las efemérides del JPL de la NASA, consultadas por ECOticias en el sistema Horizons, en los tres casos quedaron a cerca de un grado, unas dos veces el diámetro de la Luna. Se veían como dos puntos y no como una sola estrella, que es la objeción que recogen los Royal Museums Greenwich.

El astro que anotaron en China en el 5 a. C.
El Libro de Han, una crónica china, anota en el 5 a. C. (entre el 10 de marzo y el 7 de abril) una “estrella escoba”, el nombre que daban a los cometas, visible más de 70 días entre Altair y la cabeza de Capricornio, según el catálogo de registros chinos de Ho Peng-Yoke que recogen los apuntes de Groningen. Algunos astrónomos la leyeron como una nova (una estrella que de pronto brilla mucho y parece nueva): Clark, Parkinson y Stephenson en 1977 y Mark Kidger en 1999. Bradley Schaefer lo rebatió: en The Observatory en 2013 sostuvo que los magos, como astrólogos, no habrían sabido interpretar una nova ni un cometa, y en un capítulo de 2015 recuerda que los registros chinos describen como cometas tanto el objeto del 5 a. C. como el del 4 a. C.
En diciembre de 2025, Mark Matney, de la NASA, publicó en el Journal of the British Astronomical Association un modelo según el cual ese cometa pudo pasar muy cerca de la Tierra a principios de junio del 5 a. C. y parecer casi inmóvil, lo que encajaría con una estrella que “se detuvo”. Meteored cuenta que, según esos cálculos, pudo brillar como la Luna llena, y recogió las cautelas: los registros antiguos no bastan para fijar la órbita y no se han hallado restos de polvo de cometa de esa época en los hielos. Matney la presenta como una explicación entre varias. La diferencia con los cometas y los visitantes interestelares que hoy se siguen con telescopio es que de estos sí se puede calcular una órbita con precisión.
El Halley, Venus y un horóscopo
El cometa Halley apareció el 26 de agosto del 12 a. C. y fue visible 56 días, según el catálogo de registros chinos de Ho Peng-Yoke que recogen los apuntes de Groningen. Llega ocho años antes de la muerte de Herodes, así que es la hipótesis que peor encaja por fechas.

La conjunción de Júpiter y Venus del 17 de junio del 2 a. C. fue la más espectacular: los dos planetas quedaron a menos de un minuto de arco según Horizons, al anochecer y bajos en el cielo. Ocurrió unos dos años después de morir Herodes, así que encaja mal con la cronología habitual.
Molnar propuso en 1999 que la estrella era un horóscopo de nacimiento, el del 17 de abril del 6 a. C., cuando la Luna ocultó (pasó por delante y tapó) a Júpiter en Aries, algo que en Jerusalén ocurrió a mediodía y no pudo verse. Schaefer, en el capítulo académico de 2015, concluye que todas las respuestas astronómicas están refutadas y que solo esta propuesta astrológica convence.
Por qué los Reyes Magos siguieron una estrella
Estudiosos como Schaefer identifican a los magos con astrólogos. Según él, lo que buscaban era una señal con sentido en su sistema (la posición de los siete planetas en un horóscopo), no un astro brillante. Por eso descarta las novas, los cometas y hasta las conjunciones vistosas, que para un astrólogo antiguo no significaban nada. Los Royal Museums Greenwich, en cambio, recogen que la conjunción de Júpiter y Saturno pudo tener significado religioso o astrológico.
Cómo era la estrella de Belén y por qué se pinta con cola
El texto no dice su color, ni su tamaño, ni cuántas puntas tenía. Las puntas son una convención decorativa, no un dato del relato. La cola tiene un antecedente famoso: según la Agencia Espacial Europea, el pintor Giotto di Bondone vio el Halley en 1301 y lo pintó como estrella de Belén en la Adoración de los Magos de la Capilla Scrovegni. La ESA bautizó con su nombre la sonda Giotto, que pasó a 596 kilómetros del núcleo del Halley el 14 de marzo de 1986.
La “estrella de Navidad” de 2020 no fue la de Belén
No se sabe cuándo se vio por última vez, porque no se sabe qué fue. Lo que circuló en 2020 como su regreso fue una gran conjunción: el 21 de diciembre de 2020, Júpiter y Saturno se vieron a una décima de grado (un meñique con el brazo extendido tapaba los dos). La NASA recoge que se la conoció popularmente como “Christmas Star”, pero no la relacionó con la estrella de Belén.
Fue su conjunción más cerrada desde 1623 y, según el blog de la NASA, la más cercana visible desde 1226. En 2020 estuvieron unas diez veces más juntos que en el 7 a. C. Estos encuentros se repiten cada 20 años, más o menos, pero el siguiente, el 31 de octubre de 2040, quedará en algo más de un grado, y otro como el de 2020 no llegará hasta el 15 de marzo de 2080, según el JPL.
Qué se verá en el cielo de diciembre de 2026 desde España
No habrá conjunciones entre planetas ni eclipses, según el Anuario del Real Observatorio Astronómico de Madrid y la Agenda Astronómica del IGN. Sí habrá cuatro planetas a simple vista (cálculo con Horizons para Madrid el 15 de diciembre de 2026, hora peninsular; en Canarias, una hora menos):
- Saturno: alto hacia el sur al anochecer; se pone hacia las 02:15.
- Júpiter: sale hacia las 22:45 por el este-noreste, en Leo, cerca de Régulo.
- Marte: sale hacia las 23:30, también en Leo.
- Venus: el lucero del alba, sale hacia las 04:45 por el este-sureste.
| Fecha (hora peninsular) | Qué pasa |
|---|---|
| 9 de diciembre, 01:52 | Luna nueva |
| Noches del 13 al 14 y del 14 al 15 | Gemínidas (máximo el 14 hacia las 15:00) |
| 21 de diciembre, 21:50 | Empieza el invierno |
| 22 de diciembre | Máximo de las Úrsidas |
| 24 de diciembre, 02:28 | Luna llena |
| 27 y 28 de diciembre | La Luna pasa al sur de Júpiter y de Marte |
Las Gemínidas son la cita del mes: con una Luna al 20 % que se pone pronto, pueden llegar a 150 meteoros por hora con cielo perfecto, según el IGN. Las Úrsidas son mucho más discretas, con unos 10 por hora según el Anuario, que ellas y que otras lluvias de estrellas como las Perseidas de agosto. La noche de Nochebuena tendrá una Luna casi llena, y las fases de enero en adelante están en el calendario lunar de 2027. El próximo eclipse total de Sol visible desde España será el eclipse que se verá en 2027, el 2 de agosto de 2027, y su franja de totalidad, según las tablas de la NASA, solo alcanzará el extremo sur de la península.








