Reaparece un monstruo marino gigante que deja a los científicos sin palabras por su extraño cráneo

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Publicado el: 23 de mayo de 2026 a las 09:42
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Cráneo fosilizado del monstruo marino gigante Pliosaurus hallado en los acantilados de Dorset.

Un cráneo de casi dos metros, con unas 130 piezas dentales y conservado en torno al 95 %, ha devuelto a la actualidad a uno de los grandes depredadores de los mares del Jurásico. El fósil, localizado en los acantilados de Dorset, en Reino Unido, ha sido reconocido por Guinness World Records como el cráneo de Pliosaurus más completo descubierto hasta ahora.

La historia no termina en una vitrina de museo. Los expertos creen que parte del cuerpo del animal podría seguir atrapada en el acantilado, justo donde la erosión y el mar no esperan a nadie. Por eso, The Etches Collection ha puesto en marcha la campaña «Rescue the Sea Rex» para intentar recuperar el resto del esqueleto.

Qué se ha encontrado

El hallazgo comenzó de una forma casi humilde. El buscador de fósiles Philip Jacobs encontró la punta de un hocico en la playa de Kimmeridge el 5 de abril de 2022, y ese pequeño fragmento fue la pista que llevó al resto del cráneo, encajado en la roca del acantilado.

En agosto de ese mismo año, un equipo en el que participó el paleontólogo Steve Etches recuperó el fósil antes de que sufriera más daños. Después llegó otra parte menos vistosa, pero igual de importante, diez meses de limpieza y restauración grano a grano. El cráneo está expuesto al público en The Etches Collection, en Kimmeridge, desde el 2 de enero de 2024.

Por qué importa tanto

Lo extraordinario no es solo el tamaño. El cráneo mide algo menos de dos metros de largo y unos 60 centímetros de ancho, conserva las dos mandíbulas y mantiene una forma tridimensional que en fósiles de este tipo suele perderse. Eso, en paleontología, es una rareza enorme.

La Dra. Judyth Sassoon, especialista en pliosaurios de la Universidad de Bristol, lo resumió de forma muy clara. «He estudiado muchos pliosaurios del Kimmeridgiense, pero nunca había visto uno tan bien conservado como este», explicó a Guinness World Records. También señaló que reúne detalles anatómicos que en otros ejemplares solo aparecen de manera parcial.

¿Qué significa esto en la práctica? Que un solo fósil puede ayudar a completar muchas piezas del puzle. No solo cómo era su cabeza, sino cómo cazaba, cómo mordía y qué papel ocupaba en aquellos mares antiguos.

No era un dinosaurio

Aunque a menudo se le compare con un T. rex marino, el Sea Rex no era un dinosaurio. Los pliosaurios eran reptiles marinos emparentados con los plesiosaurios, animales adaptados al océano, con aletas potentes, cuello corto y una cabeza enorme. Mientras los dinosaurios dominaban la tierra, ellos imponían respeto bajo el agua.

La Universidad de Bristol estima que este animal pudo medir entre ocho y nueve metros de longitud total. No era poca cosa. Otros grandes pliosaurios pudieron superar los diez metros, una escala difícil de imaginar hasta que se piensa en un autobús moviéndose bajo el mar.

Su mordida también ayuda a entender por qué estos reptiles estaban en la cima de la cadena alimentaria. Guinness recoge estimaciones para grandes pliosaurios de entre 33 000 y 48 728 newtons, frente a los 16 414 newtons del cocodrilo marino actual y unos 700 newtons en humanos. Dicho de forma sencilla, era una mandíbula diseñada para no dar segundas oportunidades.

La tecnología entra en la roca

Antes, estudiar un fósil podía implicar tocarlo demasiado. Ahora, parte del secreto está en verlo por dentro sin romperlo. En este caso, investigadores de la Universidad de Southampton usaron tecnología de escaneo por rayos X de alta resolución para analizar el hocico fosilizado y crear representaciones internas en 3D.

La Universidad de Bristol también trabajó con modelos digitales del cráneo. Según su explicación, esos modelos ayudan a calcular el tamaño aproximado del animal y la fuerza de su mordida. Es como abrir una ventana a un mar de hace 150 millones de años, pero sin sacar el fósil de la mesa del laboratorio.

Estos análisis pueden revelar pistas sobre los dientes, los músculos de la mandíbula y las zonas sensoriales del cráneo. Y ahí está una de las claves. Un fósil bien conservado no cuenta una sola historia, cuenta muchas a la vez.

Una carrera contra el mar

El problema es que el posible resto del cuerpo no está guardado en una caja segura. Según Guinness, se cree que aún permanece dentro del acantilado, y su extracción exigiría fondos importantes y una planificación muy cuidadosa.

The Etches Collection explica que busca 500 000 libras para financiar la segunda fase de la excavación, la preparación, la conservación y la futura exposición del animal. En su campaña, el museo detalla costes muy concretos, desde herramientas y acceso con cuerdas hasta almacenamiento y maquinaria pesada.

Steve Etches lo expresó sin rodeos. «La excavación del cuerpo restante del pliosaurio es una carrera contra el tiempo y la naturaleza», advirtió. Y aquí el tiempo no es una metáfora. En la Costa Jurásica, cada desprendimiento puede sacar un fósil a la luz o destruirlo para siempre.

Lo que queda por saber

A pesar del récord, hay una pregunta abierta. Todavía no se ha determinado oficialmente si el ejemplar pertenece a una especie nueva o si encaja dentro de una especie ya descrita. El propio registro de Guinness indica que el examen académico sigue en marcha.

Ese matiz es importante. No conviene vender el hallazgo como una especie nueva antes de que el trabajo científico lo confirme. En paleontología, un nombre no se decide por lo impresionante que sea el fósil, sino por análisis, comparación y publicación.

Aun así, el valor del Sea Rex ya está claro. Ayuda a entender mejor a los grandes depredadores marinos del Jurásico, muestra la importancia de conservar los acantilados fosilíferos y recuerda que la naturaleza guarda memoria incluso en lugares que parecen solo piedra, barro y oleaje. El registro oficial del hallazgo ha sido publicado por Guinness World Records.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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