En el reportaje que emitió CNN en diciembre de 2022 se oye a un chaval de Nueva Jersey sorprendido: «¡Anda! ¿Una batería de 40 voltios?». Es Sri Nihal Tammana, que se presenta con un «La gente me llama Battery Boy» y que fundó Recycle My Battery con 10 años.
Su campaña de reciclaje de pilas, nacida en 2019, dice haber reciclado ya 900.000 y tener más de 1800 contenedores en Estados Unidos. En septiembre la contó el diario argentino Los Andes, con esas mismas cifras sacadas de su web.
Una planta en llamas en la tele
El actor Jeremy Sisto lo contó en la gala CNN Heroes del 11 de diciembre de 2022, donde Nihal recibió el reconocimiento Young Wonder. «Cuando tenía 10 años, Sri Nihal Tammana encendió la televisión y vio una noticia sobre una planta de eliminación de residuos en llamas. Quería saber por qué», dijo según la transcripción oficial de CNN.
La causa, añadió Sisto, era una batería de ion de litio que alguien había tirado en lugar de reciclarla. «Vi los incendios, vi la contaminación. Me rompió el corazón», le contó él mismo en 2024 a la revista The New York Times Upfront, donde situaba aquella planta en California. Con su primo Mihir Tammana empezó a recoger pilas en su barrio y fue sumando a otros chicos voluntarios.
Su argumento de partida es una cuenta sencilla. «Cada año se tiran 3000 millones de pilas en Estados Unidos y 15.000 millones en todo el mundo», decía en ese reportaje, donde añadía que «las pilas contienen muchas sustancias químicas tóxicas» que «pueden salirse de la pila y contaminar el agua y el suelo».
En una charla TEDx en la Clinton Middle School, en el estado de Nueva York, recogida por la revista Waste360 en enero de 2022, preguntó al público qué porcentaje de personas sabe que las pilas van a un contenedor específico y no a la basura. Su respuesta: «solo un uno por ciento». Reciclarlas bien, decía, «es una solución sencilla, pero exige mucho trabajo».
Contenedores gratis en colegios y bibliotecas
La organización trabaja con Call2Recycle, el gran programa estadounidense de recogida de baterías. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) describió en sus premios ambientales juveniles de 2021 cómo Nihal instaló contenedores certificados en colegios, bibliotecas y centros comunitarios y ofreció envíos gratuitos de ida y vuelta a entidades públicas y privadas.
Según la EPA, para entonces había reciclado más de 55.000 pilas usadas, había concienciado a más de 400.000 adultos y niños y coordinaba a más de 60 jóvenes. Quería, decía la agencia, provocar «un cambio radical en la forma en que la gente piensa y actúa respecto a las pilas usadas».
En el vídeo de CNN de diciembre de 2022, Nihal ya hablaba de «más de 200.000 pilas» recicladas «en los últimos tres años» y de más de 400 contenedores en colegios, bibliotecas, oficinas y «sitios como la YMCA». Y explicaba la rutina: «Si el contenedor está lleno, hacemos la inspección para que no se incendien».
A los colegios les manda contenedores y un paquete de bienvenida sin coste, dentro del programa Battery Free School («totalmente gratis», insiste la web en mayúsculas). Su web anuncia además un Battery Challenge trimestral en el que gana una fiesta con pizza la clase que más pilas junta.
En CNN lo resumía sin rodeos: «La educación es la clave. Los niños son nuestro futuro. Vamos a los colegios y hablamos con ellos».
Un récord de 31.204 pilas en Edison
Lo del récord fue un sábado de otoño en un colegio de Edison, la Woodbrook Elementary School. Allí, el 7 de octubre de 2023, unos 90 niños y sus padres pusieron en fila 31.204 pilas, una detrás de otra. Guinness World Records lo anotó como la fila de pilas más larga y en su ficha deja claro quién estaba detrás: Nihal, que lo montó para que se hablara de reciclar pilas.
De 55.000 a 900.000 pilas en cinco años
Luego la cuenta se disparó. Upfront ya hablaba de más de 500.000 pilas en septiembre de 2024, y medio año después Good News Network daba 625.000, más de 1000 contenedores y unos 1000 chavales voluntarios. El objetivo que citaba era ambicioso: un millón antes de terminar 2025.
No llegó. A 13 de octubre de 2026, el contador de su web se queda en 900.000, con más de 1800 contenedores y 212 sitios dados de alta.
Un puesto en la universidad
El 9 de abril de 2026, Nihal y otros tres estudiantes, Pavit Thakkar, Nithya Tammana y Ritvik Mohanty, montaron un puesto en el Stevens Institute of Technology, en Hoboken (Nueva Jersey), para proponer contenedores en las residencias del campus. Abrían la charla con una pregunta, «¿Dónde acaban tus pilas?», según contó el 24 de abril The Stute, el periódico de los estudiantes, que hablaba de más de 1000 jóvenes voluntarios en varios países.
En el perfil de Waste360 aparecía otra frase suya: «¿Por qué tienen que ser solo los adultos quienes hagan cambios grandes como este?». Es la misma idea que hay detrás de otros proyectos juveniles, como el de la canadiense Ann Makosinski, que con 15 años construyó una linterna que se enciende con el calor de la mano.
Por qué las baterías de litio no van a la basura
Según la guía de la EPA sobre baterías de ion de litio, si se tiran a la basura o al contenedor de plástico, papel o vidrio pueden aplastarse en el camión o en las máquinas de clasificación y provocar un incendio. «Incluso las baterías usadas pueden tener energía suficiente para causar lesiones o iniciar incendios», advierte la agencia.
Recomienda tapar los terminales con cinta aislante o meter cada batería en su propia bolsa. Y recuerda que llevan cobalto, grafito y litio, minerales críticos para Estados Unidos que se pierden si acaban en la basura.
Recuperar esos materiales es un campo activo, desde la molécula creada en Illinois que recupera el 89 % del oro de la basura electrónica hasta iniciativas caseras como la del hombre que transformó más de 1000 baterías viejas de ordenadores en un sistema solar para su casa.
Lo que las cifras no cuentan
Ojo con estos números. Las cifras de 2021 y 2022 las recogieron la EPA y CNN, y el récord de 2023 lo certificó Guinness, pero las posteriores salen de la organización o de medios que la citan, y no hay una auditoría externa publicada.
El contador de la web también presume de más de 85 millones de personas informadas, sin decir cómo lo ha calculado. Y no separa las pilas alcalinas de las baterías de litio, las que, según la EPA, pueden arder en el transporte y en las plantas de clasificación.
Qué hacer con las pilas en España
Aquí manda el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO): las pilas de casa van a los contenedores de la calle, a las tiendas o a los puntos limpios. Su página sobre la recogida de pilas lo dice sin rodeos: «La entrega de residuos es gratuita para los usuarios/poseedores finales y, además, en caso de tratarse de puntos de recogida situados en tiendas/distribuidores, no será obligatoria la compra de nuevas pilas, acumuladores o baterías».
Con las que van dentro de un aparato, el ministerio pide que «cuando sea posible y seguro» se saquen siguiendo las instrucciones del fabricante. Las de litio y las de níquel, además, tienen códigos propios como residuos peligrosos desde el Real Decreto 27/2021.
Los datos de ECOLEC Baterías apuntan a que cada vez se recoge más, con 601.933 kilos gestionados en 2025 y un crecimiento del 36 % en el reciclaje de pilas y baterías.
Los números de Recycle My Battery salen de su web oficial, consultada el 13 de octubre de 2026. Nihal lo resumió a Good News Network en 2025 con una frase muy parecida al lema de su web: «Si yo puedo hacer de la Tierra un lugar mejor para vivir, tú también puedes… Si tú puedes, todos podemos».
Imagen: Teeeaaa / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)












