Cuando aprieta el calor, colocar una persiana, un toldo o una sombrilla sobre la unidad exterior parece una solución de sentido común. La carcasa queda más fresca, sí, pero eso no significa que la vivienda vaya a enfriarse mucho antes ni que la factura baje de forma apreciable.
Los técnicos Chris Forbus, propietario y técnico principal de Choice Air Care, y Dave Lampron Jr., presidente de All Seasons Heating, Cooling, and Plumbing, sitúan la posible mejora entre un 2 y un 4 por ciento. La investigación independiente es aún más prudente y apunta a ganancias normalmente cercanas al 1 por ciento o menores. El riesgo real aparece cuando la sombra dificulta la salida del aire caliente.
La carcasa no es el problema
El condensador forma parte de la unidad exterior, que expulsa al ambiente el calor retirado del interior de la casa. En muchos equipos residenciales, un ventilador aspira aire por los laterales, lo hace pasar por los serpentines calientes y lo impulsa hacia arriba, como una chimenea mecánica.
Por eso, enfriar solo la chapa exterior cambia poco. La máquina mueve aire de una zona mucho más amplia que la pequeña mancha de sombra creada por una persiana o una sombrilla, de modo que sigue respirando prácticamente el mismo aire caliente del entorno.
“El factor más importante es el flujo de aire”, resume Forbus. En la práctica, una mejora de unos pocos puntos difícilmente se notará en el tiempo que tarda el salón en ponerse fresco.
Lo que midieron los estudios
Jeffrey K. Sonne, Danny S. Parker y Stephen F. Barkaszi Jr., del Florida Solar Energy Center, siguieron tres viviendas durante dos años. Compararon el funcionamiento del aire acondicionado antes y después de añadir árboles, arbustos o una estructura de sombra junto a la unidad exterior.
El ahorro medio calculado en los ensayos fue de apenas una décima parte del uno por ciento, con una incertidumbre amplia, y la estimación más optimista rondó el uno por ciento en verano. En una vivienda, la vegetación elevó la temperatura del aire de entrada y el consumo subió más de un 15 por ciento, aunque los autores no demostraron una causa única y sospecharon que el aire caliente estaba regresando a la máquina.
A. I. ElSherbini y G. P. Maheshwari, del Kuwait Institute for Scientific Research, llegaron a una conclusión parecida con un modelo teórico y datos de fabricantes. Incluso con sombra ideal, la mejora máxima quedó por debajo del 2,5 por ciento, mientras que el beneficio real previsto no superaba el uno por ciento y disminuía cuando más calor hacía.
Cuando la sombra se vuelve una trampa
Una cubierta demasiado baja puede hacer que el chorro caliente rebote y regrese a los laterales. La unidad termina aspirando parte del calor que acaba de expulsar, trabaja más y puede perder eficiencia en lugar de ganarla. ENERGY STAR advierte de que un caudal de aire incorrecto reduce el rendimiento y puede acortar la vida del equipo.
Las fundas cerradas son aún peor si el aparato está funcionando, ya que impiden que el ventilador elimine el calor. Una bomba de calor tampoco debe cubrirse en invierno, porque puede necesitar la unidad exterior para calentar la casa.
También conviene evitar muros, vallas y arbustos pegados a la máquina. En un aire acondicionado de ventana ocurre algo parecido, pues sus rejillas exteriores existen precisamente para facilitar el paso del aire sobre el serpentín.
Las distancias dependen del modelo
Como orientación conservadora, puede dejarse entre 60 y 90 centímetros libres en los laterales y alrededor de 1,5 metros por encima. Aun así, estas cifras no sirven como norma universal y nunca deben sustituir las instrucciones del fabricante.
Los manuales muestran por qué. Un equipo residencial de Daikin pide unos 1,5 metros libres arriba y separaciones laterales que cambian según la posición, mientras que un aire acondicionado de Lennox exige unos 1,2 metros arriba y distancias que varían entre aproximadamente 15 y 90 centímetros en sus distintos lados.
La regla segura es consultar el manual exacto y respetar la distancia mayor cuando haya dudas. Si ya existe la sombra de un árbol alto y no obstruye la entrada ni la salida de aire, no hay motivo técnico para retirarla.
El mantenimiento gana por goleada
Una persiana improvisada no compensa un filtro atascado ni un equipo descuidado. Lennox recomienda que un profesional inspeccione el sistema antes de cada temporada de refrigeración y recuerda que los filtros sucios y el aire bloqueado impiden que funcione con su máxima eficiencia.
La diferencia puede ser mucho mayor que la obtenida con la sombra. ENERGY STAR señala que los serpentines sucios obligan al sistema a funcionar durante más tiempo y que los problemas de caudal de aire pueden reducir la eficiencia hasta un 15 por ciento.
Limpiar o cambiar el filtro con la frecuencia indicada, retirar hojas y mantener despejado el perímetro suele aportar más valor. Y si se quiere invertir en sombra, resulta más útil proteger las ventanas y las paredes soleadas para evitar que el calor entre en casa. Al final del día, el aire acondicionado necesita respirar mejor, no llevar sombrero.
El estudio principal se ha publicado en el repositorio institucional de la Universidad de Florida Central, dentro de la colección del Florida Solar Energy Center.



