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Ventilador de techo o aire acondicionado: un técnico en climatización revela cuánto cuesta dormir toda la noche con los aparatos puestos y cuál merece la pena

Un técnico revela cuánto cuesta dormir con ventilador o aire acondicionado y cuál compensa más en verano.

Ventilador de techo o aire acondicionado: un técnico en climatización revela cuánto cuesta dormir toda la noche con los aparatos puestos y cuál merece la pena

Dormir con calor se ha convertido en un problema recurrente en muchos hogares españoles. AEMET define como noche tropical aquella en la que la mínima no baja de 20 grados y sus datos muestran que este fenómeno ha ganado terreno, sobre todo en grandes ciudades y zonas mediterráneas. Junio de 2026 fue el segundo más cálido de la serie en la España peninsular y la agencia situó entre el 29 y el 31 de julio un nuevo episodio de ola de calor.

La duda aparece al acostarse. ¿Compensa encender el aire acondicionado durante ocho horas o basta con un ventilador de techo? Carlos Llull, electricista, asesor energético y técnico de climatización, sostiene que la comparación directa engaña un poco y calcula unos 2,4 céntimos por noche para el ventilador y cerca de 48 céntimos para un equipo inverter, porque ambos hacen trabajos distintos.

Ventilador y aire no hacen lo mismo

«No, un ventilador de techo no enfría el aire», explica Llull. Las aspas mueven el aire alrededor del cuerpo, aceleran la evaporación del sudor y ayudan a retirar parte del calor que queda junto a la piel. Por eso uno se siente más fresco aunque el termómetro apenas cambie.

El aire acondicionado sí reduce la temperatura real de la estancia. Extrae calor del interior y lo expulsa fuera, como una nevera que trabaja a escala de habitación. En la práctica, el ventilador modifica sobre todo la sensación térmica, mientras que el aire acondicionado cambia el ambiente.

Ese matiz importa durante una noche extrema. La Organización Mundial de la Salud advierte de que un ventilador puede dar alivio, pero por encima de 35 grados puede no prevenir los problemas relacionados con el calor. Para personas mayores, bebés o pacientes con enfermedades crónicas, confiar solo en las aspas puede quedarse corto.

De dónde salen los 2 céntimos

El ejemplo de Llull parte de un ventilador de techo moderno con motor de corriente continua, funcionando ocho horas a velocidad media. Si consume cerca de 30 vatios, al terminar la noche habrá utilizado unos 0,24 kilovatios hora. El kilovatio hora es la unidad de energía que aparece en la factura.

Con el precio de referencia empleado en su cálculo, ese uso equivale a unos 2,4 céntimos. Repetido durante treinta noches, el gasto no llega a un euro. «Hay personas que lo programan para que se apague por miedo a que gaste mucha luz», comenta, aunque el resultado cambia según el modelo y la velocidad.

Por qué el aire ronda los 50 céntimos

Para el aire acondicionado, Llull plantea una habitación de unos 14 o 15 metros cuadrados y un equipo inverter moderno. Con un consumo medio estimado de 600 vatios durante ocho horas, utilizaría 4,8 kilovatios hora. Aplicando el mismo precio de referencia, la noche costaría alrededor de 48 céntimos y el mes unos 15 euros.

La tecnología inverter permite que el compresor varíe su velocidad. Primero trabaja con más intensidad para alcanzar la temperatura elegida y después reduce la potencia para mantenerla, en lugar de funcionar toda la noche al máximo. Este ajuste continuo evita muchos ciclos de arranque y parada.

Aun así, los 48 céntimos no son una tarifa garantizada. El gasto depende de la eficiencia del aparato, el aislamiento, el tamaño de la habitación, la humedad, el calor exterior, la temperatura seleccionada y el precio de la electricidad. Un dormitorio protegido del sol no exige lo mismo que un ático orientado al oeste.

La combinación más útil

«No hay que elegir uno u otro, sino aprovechar las ventajas de ambos», resume Llull. Una estrategia razonable consiste en usar el aire acondicionado para bajar la temperatura real y mantener el ventilador a poca velocidad para repartir el aire. Así puede ser posible elevar algo el termostato sin perder confort.

La recomendación encaja con la guía de la Organización Mundial de la Salud, que propone combinar el aire acondicionado a 27 grados con un ventilador. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía también señala que el movimiento del aire puede producir una sensación de descenso de entre tres y cinco grados. No es magia, pero el cuerpo lo nota.

También ayudan los gestos de siempre. Cerrar persianas durante las horas de sol, ventilar cuando fuera refresca y mantener puertas y ventanas cerradas mientras funciona el aire acondicionado reduce la entrada de calor. Al final del día, la máquina que menos consume es la que tiene menos calor que combatir.

La cifra cambia en cada casa

Antes de comparar céntimos, conviene mirar la potencia eléctrica que absorbe cada aparato y no confundirla con su capacidad de refrigeración. También importa comprobar la tarifa contratada y calcular el coste con el precio real del kilovatio hora. Dos equipos parecidos pueden dar resultados distintos en viviendas diferentes.

Por eso Llull insiste en que no es una comparación totalmente justa. El ventilador mueve aire con un motor pequeño, mientras que el aire acondicionado transporta calor fuera de la vivienda mediante un compresor. El primero gana por consumo y el segundo por capacidad para enfriar de verdad.

La explicación principal se ha publicado en el canal de YouTube de Carlos Llull.

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