Consumo

El Gobierno lo confirma: multas de 100.000 euros a los agricultores por usar maquinaria cerca del monte

Multas de hasta 100.000 euros por usar maquinaria agrícola cerca del monte cuando el riesgo de incendio es muy alto.

El Gobierno lo confirma: multas de 100.000 euros a los agricultores por usar maquinaria cerca del monte

Una cosechadora puede trabajar con normalidad y, aun así, lanzar una chispa sobre cereal seco. Cuando el riesgo de incendio es muy alto o extremo, la Ley de Montes obliga a aplicar restricciones inmediatas en el monte y en los 400 metros que lo rodean.

Saltarse esas prohibiciones se considera una infracción grave y puede acarrear multas de entre 1.001 y 100.000 euros. El máximo no es automático y la limitación no está activa todos los días ni afecta por igual a cualquier tractor.

Cuándo entra en vigor

El marco es común para toda España, pero son las comunidades autónomas las que concretan el territorio, los días, los horarios y las excepciones. La restricción se activa con una previsión de peligro muy alto o extremo, no por el simple hecho de que sea verano.

La ley prohíbe entonces emplear maquinaria capaz de generar fuego, llamaradas repentinas, chispas o descargas eléctricas en el monte y dentro de los 400 metros próximos. Esa distancia funciona como un perímetro preventivo, aunque fuera de él el peligro no desaparece.

En la norma, «monte» no significa solo una montaña arbolada. También incluye terrenos con vegetación forestal, matorral o especies herbáceas, además de zonas yermas y ciertos campos abandonados que ya hayan adquirido carácter forestal.

El caso de Castilla y León

Castilla y León aplicó una alerta en toda la comunidad entre el 28 y el 31 de julio de 2026 y la prolongó durante el 1 y el 2 de agosto. La primera resolución respondió a máximas de entre 36 y 39 grados, humedad inferior al diez por ciento y rachas de hasta 45 kilómetros por hora.

Durante ese periodo quedaron prohibidos en el monte y su franja de 400 metros equipos como sopletes, soldadores y radiales. Además, entre las doce del mediodía y las ocho de la tarde no podían utilizarse máquinas autopropulsadas agrícolas y forestales en el monte ni en terrenos de secano dentro de esa zona, incluidas cosechadoras, empacadoras, desbrozadoras, procesadoras y vehículos para arrastrar troncos.

Para la prohibición general de maquinaria que genera chispas, la resolución contemplaba excepciones por emergencias, reparaciones urgentes y actividades autorizadas. No era un veto permanente a cualquier máquina, sino una limitación temporal y localizada.

Qué multa puede llegar

Incumplir estas prohibiciones es, en todo caso, una infracción grave. La horquilla va de 1.001 a 100.000 euros y la cuantía depende del daño, el grado de culpa, la reincidencia y el beneficio económico obtenido.

Si la conducta causa daños cuya reparación necesita más de seis meses, la infracción pasa a ser muy grave. La multa puede ir de 100.001 euros a un millón, además de la obligación de restaurar el terreno o indemnizar los perjuicios.

¿Y si el fuego nace de una imprudencia grave? El caso puede salir de la vía administrativa y entrar en el ámbito penal, ya que el Código Penal castiga los incendios provocados por ese tipo de negligencia.

Por qué arde una cosechadora

No hace falta una avería espectacular. Un rodamiento recalentado, una correa defectuosa, el contacto del cabezal con una piedra o paja acumulada junto al escape pueden crear el primer foco mientras la máquina avanza entre material seco.

Un equipo de la Universidad de Zaragoza, con Jesús P. Val-Aguasca y F. Javier García-Ramos entre sus autores, analizó 221 cosechadoras con 74 incendios declarados. También vigiló nueve máquinas durante dos campañas y registró hasta 300 grados en el colector de escape y más de 400 en una cuchilla sometida a fricción.

El trabajo situó el origen del 32 por ciento de los fuegos en el motor, el 31 por ciento en la barra de corte y el 18 por ciento en rodamientos y correas. Los residuos agrícolas sobre superficies calientes aparecieron como uno de los puntos críticos. Parece algo cotidiano, pero puede ser peligroso.

Las empacadoras también cuentan

María Videgain-Marco, Francisco Javier García-Ramos y otros investigadores de la Universidad de Zaragoza estudiaron 144 usuarios de empacadoras y monitorizaron seis máquinas. Detectaron los puntos más calientes en el freno de la horquilla alimentadora y la bomba hidráulica, aunque ninguno superó la temperatura de ignición de los residuos finos.

Ese matiz importa. La máquina no tiene que estar ardiendo para representar un riesgo, porque el calor, el roce y la paja pueden coincidir con viento y humedad muy baja.

Cómo reducir el peligro

La primera medida es comprobar el nivel de peligro y las resoluciones autonómicas antes de entrar en una parcela próxima al monte. AEMET publica un mapa que combina la predicción meteorológica con el estado de la vegetación, el uso del suelo y la humedad disponible.

La limpieza y el mantenimiento reducen el polvo y la paja junto a motores, correas y rodamientos. Varias normas autonómicas exigen además llevar medios de primera intervención, disponer de teléfono y avisar al 112 ante cualquier indicio de fuego.

Al final del día, la regla es sencilla. Si existe una prohibición temporal, no basta con que la máquina parezca estar en buen estado, porque trabajar dentro de la franja restringida ya puede abrir un expediente aunque no se declare un incendio.

La resolución oficial se ha publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León.

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