La reciente ola de calor, anunciada en un aviso especial de la Agencia Estatal de Meteorología con comienzo el 29 de julio, volvió a poner los toldos en primera línea. En balcones, terrazas y ventanas, una lona bien elegida puede frenar buena parte del sol antes de que alcance el cristal o el suelo.
La pregunta parece sencilla. ¿Es mejor un toldo claro o uno oscuro? La evidencia técnica ofrece una respuesta menos vistosa, pero más útil, porque el color importa aunque el material, la ventilación, la orientación y la presencia de una ventana pueden cambiar el resultado.
El color sí cambia la lona
Diego Díaz, director general de Toldos Lucas, resume una parte del problema con claridad. “Los tonos oscuros absorben más energía solar y la lona se calienta antes”. Esa superficie caliente puede notarse especialmente cuando una persona está sentada justo debajo.
Los colores claros reflejan una mayor proporción de la radiación que reciben y, por eso, suelen mantener la tela más fresca. Pero una lona fina, porosa o de baja calidad puede dejar pasar más luz y calor, aunque sea blanca o beige. La sombra se ve, pero no siempre refresca igual.
Terraza y ventana no responden igual
En una terraza abierta, el cuerpo está expuesto al calor que desprende la propia lona y al aire acumulado bajo ella. En ese caso, un tejido claro y bien ventilado suele ofrecer una sensación más agradable, sobre todo cuando el toldo está cerca de las personas.
La situación cambia cuando el objetivo principal es proteger una habitación situada detrás de un cristal. Una nota técnica de la Asociación Española de Sombreamiento y Control Solar explica que una tela oscura puede transmitir menos radiación directa, mientras el vidrio frena buena parte del calor que la lona vuelve a emitir. Los técnicos llaman factor solar total a la parte de energía que logra entrar por el conjunto de toldo y ventana, y cuanto menor es, menos calor pasa al interior.
El tejido pesa tanto como el tono
Un informe de Oak Ridge National Laboratory, elaborado por Mahabir Bhandari, Niraj Kunwar, Anthony Gehl y John Gant, señala que el rendimiento depende de propiedades como la reflexión, la absorción y la cantidad de luz que atraviesa el tejido. También influye la posición del toldo frente a la ventana.
Una lona densa y opaca suele bloquear mejor el sol que otra más abierta. La guía de rehabilitación energética del IDAE recomienda instalar protecciones móviles en el exterior y separarlas ligeramente de la fachada para evitar bolsas de aire caliente. En climas cálidos, su criterio general es trabajar con colores claros.
La orientación cambia el resultado
No recibe el mismo sol una fachada orientada al sur que otra orientada al oeste. La primera acumula muchas horas de exposición, mientras la segunda suele sufrir una entrada más lateral y agresiva por la tarde, justo cuando la vivienda ya lleva horas calentándose.
El IDAE pide adaptar las dimensiones de la protección a la orientación, y el Código Técnico de la Edificación también contempla los toldos móviles como elementos que producen sombra o reducen la captación solar. El ángulo de despliegue, la distancia al cristal y la circulación del aire pueden ser tan decisivos como el color elegido.
Qué muestran los datos
En una vivienda real de Atlanta, el equipo de Oak Ridge comparó ventanas sin protección con otras cubiertas por toldos cerrados. La radiación solar que atravesó el vidrio bajó de unos 41 a 12 vatios por metro cuadrado, una medida de la energía recibida. En otras palabras, quedó por debajo de un tercio.
Después, los investigadores ajustaron una simulación con los datos de la casa y calcularon un ahorro cercano al 15 por ciento en la electricidad de climatización entre abril y septiembre. No es una cifra que pueda trasladarse sin más a cualquier piso español, porque cambian el clima, el cristal, la orientación y los hábitos de uso.
Cómo elegir sin equivocarse
Toldos Lucas sostiene que una solución bien configurada puede reducir la sensación térmica hasta 10 grados en situaciones extremas. Es una estimación comercial y no una garantía universal, así que conviene pedir la ficha técnica del tejido y comprobar cómo se ha calculado ese rendimiento.
Para una terraza abierta, pesan mucho la temperatura de la lona, la ventilación y la altura de instalación. Para proteger el interior, interesa sobre todo impedir que la energía solar llegue al cristal y atraviese la ventana. Al final del día, el mejor toldo no es simplemente el más claro o el más oscuro, sino el que combina tejido, color y orientación para el lugar concreto.
El trabajo técnico principal se ha publicado en el informe Energy Performance of Awnings in Residential.



