Consumo

Los ingenieros coinciden: para que una habitación a la que le da el sol todo el día se refresque, hay que poner un toldo porque es ahorro directo

Los ingenieros recomiendan instalar un toldo para frenar el calor antes de que entre en casa y reducir el gasto en refrigeración.

Los ingenieros coinciden: para que una habitación a la que le da el sol todo el día se refresque, hay que poner un toldo porque es ahorro directo

Una habitación que recibe sol directo durante horas puede convertirse en un pequeño invernadero. Antes de bajar todavía más el aire acondicionado, Jorge Morales de Labra propone actuar donde empieza el problema y frenar el calor desde fuera.

La idea parece básica, pero cambia el orden habitual. Toldos, persianas, ventilación e aislamiento reducen primero la necesidad de refrigeración y solo después entra en juego el aparato, aunque el ahorro final depende de cada vivienda y de su tarifa.

El toldo frena el calor

“Hay que intentar poner un toldo porque es un ahorro directo”, señaló Morales de Labra durante una intervención radiofónica. Es ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, dirige Próxima Energía y acumula más de veinte años de experiencia en el sector eléctrico.

La lógica es cotidiana. Como ocurre en un coche aparcado al sol, el interior acumula calor, mientras una protección exterior intercepta parte de la radiación antes de que alcance el cristal. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, conocido como IDAE, incluye toldos y persianas entre las medidas eficaces para evitar que la vivienda se recaliente en verano.

La ciencia apoya la sombra exterior

Carlos Pérez-Carramiñana, Ángel Benigno González-Avilés y Antonio Galiano-Garrigós, de la Universidad de Alicante, estudiaron junto a Nuria Castilla, de la Universitat Politècnica de València, distintos sistemas de sombra en un edificio educativo del sureste español. Las protecciones móviles exteriores redujeron allí en más de un 60 por ciento la demanda de refrigeración, es decir, la energía necesaria para mantener fresco el espacio.

¿Ahorrará lo mismo cualquier hogar? No necesariamente. La orientación, el tamaño de las ventanas, el clima y el uso cambian el resultado, pero el trabajo respalda la ventaja de toldos o persianas regulables frente a dejar pasar el sol y enfriar después.

La casa también tiene piel

Morales de Labra apunta también a “las ventanas, los muros y el aislamiento del propio tejado”. Esos elementos forman la envolvente térmica, la piel que separa el interior de la calle y dificulta que el calor entre en verano o escape en invierno.

Un toldo puede proteger una ventana muy expuesta, pero no compensa por sí solo un tejado mal aislado o rendijas continuas. El IDAE aconseja doble acristalamiento, marcos con rotura de puente térmico y cajetines de persiana bien aislados al construir o rehabilitar.

Ventilar cuando compensa

“La clave es ventilar la casa por la mañana”, explicó el ingeniero. El objetivo es abrir cuando la diferencia entre la temperatura deseada y la exterior sea menor, antes de que el sol empiece a calentar paredes, suelos y muebles.

Después conviene cerrar ventanas, toldos y persianas antes de que suba la temperatura exterior. Si la vivienda tiene huecos opuestos, una corriente cruzada renueva el aire con más rapidez y puede reducir la necesidad de refrigeración.

La etiqueta energética da una pista

La etiqueta energética del edificio clasifica la vivienda de la A a la G según su consumo de energía y sus emisiones. La A corresponde a los inmuebles que menos consumen y la G a los que más, de modo que permite comparar el comportamiento previsto de distintas casas.

El certificado debe ponerse a disposición de compradores o inquilinos y la etiqueta ha de aparecer en las ofertas de venta o alquiler. No anticipa una factura exacta, porque el gasto real también depende de los hábitos, el tiempo y el contrato eléctrico, pero sí avisa de cuánto esfuerzo puede exigir mantener el confort.

El precio mayorista no es el recibo

La cifra superior a 135 euros por megavatio hora citada durante julio correspondía a un recuento parcial del mes. El informe mensual de OMIE, publicado el 5 de agosto de 2026, situó el promedio del mercado diario español en 104,75 euros, casi un 50 por ciento por encima de julio de 2025.

Ese valor no equivale al precio final del recibo. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia recuerda que la factura suma la energía o el precio pactado con la comercializadora, los peajes, los cargos y los impuestos, aunque gastar menos kilovatios hora sigue reduciendo el importe ligado al consumo.

El orden práctico para ahorrar

La secuencia empieza sin enchufar nada. Conviene ventilar en las horas frescas, bajar las protecciones antes del sol fuerte y mantener cerradas las ventanas cuando fuera hace más calor. Así, el aire acondicionado recibe una casa menos recalentada.

Un ventilador puede bastar en algunas situaciones y el movimiento del aire genera una sensación térmica entre tres y cinco grados más baja. Cuando haga falta aire acondicionado, el IDAE recomienda fijar 26 grados y no bajar el termostato pensando que enfriará antes. Al final del día, ningún truco sustituye un buen aislamiento, pero bloquear el sol a tiempo evita que la máquina empiece la carrera con desventaja.

El estudio relacionado sobre protecciones solares se ha publicado en la revista Buildings.

Relacionados