La mayoría enciende el aire acondicionado y elige «cool» sin pensarlo. Sin embargo, el modo «dry», normalmente identificado con una gota, puede aliviar el bochorno al retirar parte de la humedad del aire y, en determinadas condiciones, consumir menos electricidad.
La clave está en no confundirlo con un modo frío de bajo consumo. «Dry» está pensado para días húmedos en los que la temperatura todavía es manejable, y la idea de que siempre ahorra porque el compresor gira más despacio necesita matices. La Agencia Internacional de la Energía calcula que la demanda eléctrica mundial para refrigerar espacios alcanzó unos 2.900 teravatios hora en 2025, un 50 por ciento más que en 2015.
Qué hace realmente el modo «dry»
El equipo hace pasar el aire húmedo por una batería fría. Parte del vapor se convierte en gotas, sale por el desagüe y el ambiente queda menos cargado, aunque también puede bajar algo la temperatura. LG explica que este modo sirve sobre todo para picos de humedad leves y no ofrece el control constante de un deshumidificador independiente.
¿Por qué se nota más fresco sin enfriar tanto? Cuando hay mucha humedad, el sudor se evapora peor y el cuerpo pierde calor con más dificultad, de modo que el ambiente se siente más pesado. El IDAE sitúa como referencia veraniega una humedad relativa de entre el 45 y el 60 por ciento en espacios climatizados.
Por qué puede consumir menos
En muchos equipos, «dry» reduce el caudal de aire y deja que el sistema trabaje de forma más suave o intermitente. Midea explica que numerosos aparatos disminuyen la velocidad del ventilador, mientras que Samsung señala que la unidad exterior puede encenderse y apagarse automáticamente para extraer humedad. No existe una única receta técnica para todas las marcas.
Midea asegura que el modo «dry» «usa menos energía que la refrigeración normal», y LG lo presenta como una opción más eficiente cuando la humedad interior es alta. Son orientaciones generales de fabricante, no una promesa de ahorro idéntico en cualquier vivienda.
Decir que el compresor siempre trabaja «a menos revoluciones» simplifica demasiado. Eso encaja mejor con algunos aparatos inverter, capaces de variar su velocidad, pero otros modelos usan ciclos de encendido y apagado o ajustes automáticos de temperatura. El manual sigue mandando.
Cuándo merece la pena activarlo
El mejor escenario es un día pegajoso, lluvioso o costero, con humedad alta y una temperatura que no exige enfriar la habitación con rapidez. Mitsubishi Electric recomienda emplear este modo durante periodos muy húmedos, y Samsung lo reserva precisamente para tiempo lluvioso o cargado de humedad.
Si la estancia está muy caliente, el modo «cool» suele ser más adecuado porque su prioridad es bajar la temperatura. «Dry» puede quedarse corto durante una ola de calor, mientras que en un clima seco puede retirar una humedad que ya era baja y resultar incómodo.
Un pequeño higrómetro ayuda más que fiarse solo de la sensación. Si la habitación supera de forma sostenida el 60 por ciento de humedad, hay margen para deshumidificar. Aun así, conviene revisar las instrucciones del equipo antes de ajustar la temperatura o el ventilador.
Lo que puede hacer por la vivienda
Mantener la humedad bajo control dificulta la aparición de moho y reduce las condiciones favorables para los ácaros. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos recomienda mantenerla por debajo del 60 por ciento y, cuando sea posible, entre el 30 y el 50 por ciento.
Eso no convierte al modo «dry» en un tratamiento médico ni en una solución para filtraciones. La Organización Mundial de la Salud relaciona los edificios húmedos o con moho con más síntomas respiratorios, alergias y asma, así que la prioridad sigue siendo reparar la causa y limpiar las zonas afectadas.
Tampoco hay una regla que diga que «dry» produce poca agua de condensación. La cantidad dependerá de la humedad inicial, el tiempo de uso, la temperatura y el diseño del aparato. Ante un problema persistente, un deshumidificador suele ofrecer un control más preciso.
Cómo usarlo sin disparar la factura
Una estrategia razonable consiste en usar «cool» para bajar rápidamente una temperatura elevada y pasar después a «dry» si lo que queda es sensación de bochorno. No es una fórmula universal, pero separa bien las dos tareas, primero retirar calor y después controlar la humedad.
Para saber si realmente ahorra, lo más fiable es comparar el consumo del mismo aparato durante periodos similares, con puertas y ventanas cerradas. Un enchufe medidor o la aplicación del fabricante puede mostrar que el resultado cambia entre modelos y viviendas.
También cuentan el aislamiento, la temperatura elegida y el mantenimiento. Mitsubishi Electric recuerda que limpiar los filtros con regularidad mejora el rendimiento y reduce el consumo, una medida sencilla que puede aportar más que cambiar de modo sin revisar el equipo.
La información oficial en la que se basa esta noticia ha sido publicada por LG.
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