Un estudio de la Universidad de Sevilla analiza el clavel de Doñana resistente a la sequía y revela una respuesta precisa ante la escasez de agua.
¿Cómo puede una planta amenazada seguir funcionando cuando escasea el agua? El clavel de Doñana resistente a la sequía (Dianthus inoxianus) ofrece pistas sobre esa capacidad. Investigadores de la Universidad de Sevilla han estudiado su respuesta para comprender qué le permite afrontar las condiciones más extremas para la vegetación mediterránea.
La investigación combinó el análisis del funcionamiento de la planta con el estudio de la actividad de sus genes. Los ensayos se realizaron en condiciones controladas, permitiendo examinar su respuesta desde ambas perspectivas y explorar cómo se coordinan los mecanismos que intervienen cuando disminuye el agua disponible.
En este artículo explicaremos qué han observado los científicos y qué aporta el descubrimiento al conocimiento de las plantas mediterráneas. Lo importante es comprender cómo responde este clavel a la escasez de agua, sin confundir la resistencia demostrada en el experimento con una garantía de supervivencia en su entorno natural.
El clavel de Doñana resistente a la sequía
Un equipo de investigadores de la Universidad de Sevilla (US) ha demostrado que un clavel silvestre en peligro de extinción propio del entorno del Parque Nacional de Doñana presenta una notable capacidad para hacer frente a la sequía.
La US ha informado en una nota de prensa que el estudio muestra que el ‘Dianthus inoxianus’ utiliza una estrategia con la que mantiene estables sus principales funciones y realiza únicamente algunos ajustes específicos cuando llega la sequía.
Para conocer estos detalles, los investigadores han cultivado plantas bajo condiciones controladas, unas con abundante agua y otras sometidas a sequía.
El estudio, publicado en la revista científica ‘Current Plant Biology’, ha sido dirigido por los investigadores de la US Alba Rodríguez Parra y Francisco Balao, y ha profundizado tanto en el funcionamiento como en los cambios que se producían en la actividad de los genes de las plantas.
Los resultados han mostrado que las plantas sometidas a sequía han mantenido relativamente estables sus principales características, ya que han sido capaces de conservar el contenido de agua de sus hojas y mantener su actividad fotosintética gracias a pequeños ajustes.
Esta estabilidad también se observa a nivel molecular y, de los aproximadamente 23.700 genes estudiados, solo 57 han cambiado significativamente su actividad durante la sequía. El equipo científico de la US ha observado además que varios de los mecanismos que controlan la actividad de los genes actúan de forma coordinada durante la sequía.
Esto sugiere que la resistencia de esta especie no depende de una única respuesta, sino de pequeños cambios muy precisos que permiten mantener el funcionamiento de la planta incluso cuando el agua escasea, han precisado desde la US.
El estudio ayuda además a comprender cómo algunas plantas mediterráneas pueden sobrevivir a periodos prolongados de escasez de agua.
Esta investigación, subvencionada mediante un proyecto de Generación de Conocimiento del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, se ha llevado a cabo en el Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la US, en el edificio Celestino Mutis.












