La ‘economía verde’ ya vale 10 billones de dólares en bolsa: las empresas de soluciones ambientales rivalizan con los mayores sectores del mundo

Publicado el: 4 de julio de 2026 a las 12:44
Síguenos
Paneles solares y aerogeneradores junto a un distrito financiero que simbolizan el crecimiento de la economía verde mundial.

La economía verde acaba de cruzar una frontera que hace solo unos años parecía muy lejana. Según el nuevo informe de LSEG, las empresas vinculadas a soluciones ambientales ya superan los 10 billones de dólares de capitalización bursátil, una cifra que colocaría a este bloque como la tercera gran industria mundial si se midiera por separado.

No hablamos solo de placas solares o coches eléctricos. También entran aquí el agua limpia, la eficiencia energética, el reciclaje, las baterías, los edificios más eficientes y muchas tecnologías que empiezan a formar parte de la vida diaria. Y eso se nota.



Una cifra enorme

El informe señala que los ingresos verdes crecieron un 5,3 % en 2025 entre más de 21 000 compañías cotizadas analizadas. Es el ritmo más rápido desde 2022, según LSEG.

En la práctica, esto significa que el dinero ya no mira la transición ecológica como una apuesta lejana. La ve como un negocio real, con ingresos, compras de empresas y expectativas de crecimiento.



Si esta economía verde fuera un sector propio, estaría solo por detrás de la tecnología y de los bienes y servicios industriales. Incluso habría superado a la sanidad en capitalización de mercado. No es poca cosa.

Qué cuenta como verde

Aquí conviene ir con cuidado. LSEG define la economía verde como el conjunto de empresas que ofrecen productos y servicios con beneficios ambientales, desde renovables y agua limpia hasta eficiencia energética y reciclaje.

Eso no significa que todas esas empresas sean verdes al 100 %. Algunas tienen solo una parte de su negocio vinculada a actividades ambientales. Por eso el propio informe recuerda que su clasificación no equivale necesariamente a cumplir una taxonomía regulatoria oficial.

La diferencia importa. Una compañía puede vender soluciones limpias y, al mismo tiempo, mantener otras actividades menos sostenibles. Dicho de forma sencilla, la etiqueta verde necesita lupa.

El motor eléctrico

El crecimiento se ha repartido por buena parte del mercado. LSEG indica que los ingresos aumentaron en 99 de los 133 tipos de productos y servicios verdes que analiza, con especial impulso en eficiencia energética, transporte y renovables.

Los vehículos eléctricos y las baterías avanzadas fueron uno de los puntos fuertes. Solo esa parte añadió 62 000 millones de dólares en ingresos durante 2025. Aquí entran desde fabricantes de coches hasta empresas que producen componentes, sistemas de carga o almacenamiento.

¿Y qué significa esto para una persona normal? Menos humo en las ciudades, más ruido político sobre la red eléctrica y una carrera industrial que ya se nota en fábricas, empleos y precios.

La IA también empuja

Hay un detalle llamativo. La inteligencia artificial está aumentando la demanda de electricidad, sobre todo por los centros de datos. Eso está empujando nuevas compras de energía limpia, aunque también abre debates incómodos sobre el uso de gas y otras fuentes de respaldo.

En Estados Unidos, Meta, Amazon, Google y Microsoft concentraron casi la mitad de los acuerdos corporativos de compra de energía limpia en 2025, según el informe.

La transición, por tanto, no avanza solo por conciencia climática. También lo hace por seguridad energética, costes, suministro y necesidad de electricidad. Al final, cuando la factura aprieta, la eficiencia deja de ser un eslogan.

También gana en bolsa

El informe de LSEG apunta que las acciones verdes han tenido un comportamiento fuerte. El índice FTSE Environmental Opportunities All Share, formado por empresas con más del 20 % de ingresos verdes, terminó abril de 2026 con un rendimiento relativo un 12,4 % superior al mercado.

Esto rompe una idea bastante extendida, la de que lo verde siempre supone ganar menos dinero. Al menos en este periodo, los datos muestran otra cosa.

Jaakko Kooroshy, responsable global de investigación de inversión sostenible en LSEG, lo resume así: “Estamos viendo la aparición de la economía verde como un motor central del crecimiento global”.

El dinero se mueve

Las fusiones y adquisiciones también muestran que el sector está madurando. LSEG identifica 4,1 billones de dólares en operaciones verdes durante la última década, el 13,4 % del valor global de acuerdos en ese periodo.

Un ejemplo citado por el informe es la operación anunciada por NextEra Energy para adquirir Dominion Energy por unos 67 000 millones de dólares en acciones. LSEG la presenta como una posible gran operación verde, aunque también reconoce que una parte clave del movimiento está ligada a la demanda energética de la inteligencia artificial.

Ahí está el matiz. La economía verde crece, pero no siempre de forma limpia y sencilla. A veces avanza mezclada con intereses industriales, necesidades eléctricas y negocios tradicionales.

Una transición con matices

La noticia de fondo es clara. La economía verde ya no es un nicho pequeño para inversores especializados. Es una parte enorme del mercado global y crece en medio de crisis energéticas, tensiones políticas y cambios tecnológicos.

Pero el dato de los 10 billones no debe leerse como una victoria final. Es una señal potente, sí, aunque todavía queda por ver cuánto de ese crecimiento reduce emisiones, mejora el uso de recursos y evita el simple lavado de imagen.

El informe oficial ha sido publicado por LSEG.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario