Cuando llega una ola de calor, casi todo el mundo piensa en beber agua, bajar persianas y evitar la calle en las horas centrales. Pero hay otro detalle que suele pasar desapercibido dentro de casa. Algunos aparatos siguen consumiendo electricidad aunque parezcan apagados, y ese consumo también acaba en forma de calor.
No hablamos de desenchufar la nevera ni de apagar el ventilador cuando lo necesitas. La clave está en localizar esos dispositivos pequeños, cargadores, luces y equipos que no aportan nada en ese momento, pero siguen calentando la habitación poco a poco. En plena subida de temperaturas, cada grado cuenta. Y eso se nota.
El calor también entra por los enchufes
Protección Civil y Emergencias ha alertado este 1 de julio de 2026 de un episodio de temperaturas muy altas y persistentes en la Península y Baleares, con un nivel de peligro importante durante las horas centrales y noches también muy cálidas. Según la información de AEMET recogida por Interior, las máximas podrían moverse entre 38 y 42 ºC en varias zonas, con posibilidad de rozar los 44 ºC en puntos del Guadiana y del Guadalquivir el martes 7, aunque con baja probabilidad.
Con este panorama, la casa se convierte en refugio. El problema es que muchos hogares acumulan calor desde dentro, no solo desde la ventana. Una consola en reposo, un ordenador encendido durante horas o una bombilla antigua pueden parecer poca cosa por separado, pero juntos suman calor, gasto y más trabajo para el aire acondicionado.
Cargadores y pequeños aparatos
El primer grupo que conviene revisar es el de los pequeños aparatos no esenciales. Aquí entran cargadores de móviles, bases de cepillos eléctricos, consolas, difusores, dispositivos de belleza y adaptadores que se quedan enchufados por costumbre.
Homes & Gardens recoge la recomendación de electricistas y expertos en electrodomésticos, que advierten de que muchos de estos dispositivos siguen consumiendo energía incluso cuando no se están usando. Amanda Nelson, de Young Cardinal Electric, lo resume así, desenchufar lo no esencial “puede ser una forma sorprendentemente eficaz” de reducir consumo innecesario durante una ola de calor.
¿La solución más fácil? Usar una regleta con interruptor para apagar de golpe lo que no necesitas. El Departamento de Energía de Estados Unidos recuerda que la electricidad en espera puede suponer entre el 5 % y el 10 % del consumo energético residencial, y recomienda desenchufar productos o usar regletas con interruptor.
Cocina sin calor extra
La cocina es otro punto caliente. Cafeteras, tostadoras, hervidores, batidoras, freidoras de aire y pequeños hornos suelen quedarse enchufados todo el día, aunque se usen solo unos minutos. No siempre generan mucho calor en reposo, pero sí mantienen consumos de espera, pilotos luminosos y componentes listos para funcionar.
Durante una ola de calor no hace falta convertir esto en una obsesión. Basta con desenchufar lo que se usa una vez y luego queda parado hasta el día siguiente. Además, algunos expertos recuerdan que los pequeños electrodomésticos pueden estar más expuestos a fluctuaciones de corriente en momentos de alta demanda eléctrica.
Lo importante es no confundirlos con los grandes aparatos esenciales. Frigoríficos y congeladores deben seguir conectados. También cualquier equipo médico o dispositivo que una persona necesite por salud o seguridad.
Aire y ventiladores con cabeza
El aire acondicionado y los ventiladores no deben apagarse si están cumpliendo su función en una casa calurosa, sobre todo si hay niños, personas mayores o alguien con problemas de salud. Aquí el consejo es distinto. No se trata de sufrir calor, sino de usarlos con cabeza.
El IDAE recomienda en verano una temperatura de 26 ºC o superior con ropa adecuada, ventilar por la noche o a primera hora y bajar toldos o persianas para reducir el calentamiento de la vivienda. También recuerda que poner el termostato más bajo de lo normal no enfría antes la casa, sino que puede llevar a un gasto innecesario.
En la práctica, esto significa usar temporizadores, modo eco y enchufes inteligentes cuando tenga sentido. Si el ventilador está moviendo aire en una habitación vacía, está gastando para nada. Si el aire acondicionado trabaja sin descanso con filtros sucios y ventanas mal protegidas, la factura de la luz lo acaba contando.
Ordenadores que calientan la habitación
El teletrabajo ha añadido otra fuente de calor a muchas casas. Un ordenador de sobremesa, dos monitores, una impresora, altavoces, cargadores y una base de conexión pueden convertir un cuarto pequeño en una habitación pegajosa a media tarde.
Homes & Gardens señala que los equipos de oficina generan calor durante horas, sobre todo cuando funcionan de forma continua. Por eso recomienda apagarlos y desenchufar impresoras, monitores extra y cargadores al terminar la jornada.
No es un gesto espectacular, pero ayuda. También alarga descansos de equipos que en verano trabajan peor, porque el calor ambiental dificulta la refrigeración interna. Si el ventilador del ordenador suena como un avión, quizá la habitación ya te está dando una pista.
Luces que sobran
La iluminación es el quinto punto a revisar. Muchas casas todavía tienen lámparas decorativas encendidas durante el día, bombillas antiguas o puntos de luz que se dejan por costumbre. En invierno puede pasar inadvertido. En verano, no tanto.
Las bombillas incandescentes liberan una gran parte de la energía en forma de calor. El Departamento de Energía de Estados Unidos indica que las LED residenciales usan al menos un 75 % menos energía y duran hasta 25 veces más que las incandescentes. También señala que las bombillas incandescentes liberan el 90 % de su energía como calor.
Por eso, durante el día conviene aprovechar la luz natural, cerrar persianas cuando toque y encender solo lo necesario. Cambiar a LED no enfría una vivienda por sí solo, pero reduce calor inútil y consumo. No es poca cosa.
Qué no debes desenchufar
Hay una idea que debe quedar clara. Desenchufar aparatos no sustituye a las medidas básicas contra el calor. Sanidad recuerda que la exposición a temperaturas excesivas puede provocar calambres, deshidratación, insolación o golpe de calor, especialmente en personas mayores, niños y personas con enfermedades previas.
Tampoco hay que desconectar por sistema todo lo que veas en casa. No se deben apagar neveras, congeladores, equipos sanitarios, alarmas necesarias o dispositivos esenciales para una persona dependiente. El ahorro nunca debe ponerse por encima de la salud.
La idea es más sencilla. Desenchufa lo que no usas, apaga lo que calienta sin aportar nada y ayuda a que el aire acondicionado o el ventilador trabajen menos. En una ola de calor, la suma de pequeños gestos puede marcar la diferencia entre una casa algo más llevadera y una tarde insoportable.
El comunicado oficial sobre el episodio de temperaturas muy altas y persistentes ha sido publicado por el Ministerio del Interior a través de Protección Civil y Emergencias.



