Florida, sinónimo de playa y calor para medio mundo, vivió a finales de enero y principios de febrero de 2026 un episodio de frío tan intenso que las iguanas verdes empezaron a «llover» desde las ramas. En varias zonas del sur del estado, las temperaturas bajaron a valores que no se veían desde 1989, según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS).
La imagen es tan llamativa como engañosa. Muchas de esas iguanas no estaban muertas, sino «aturdidas por el frío», y en cuanto el aire se templa pueden reanimarse rápido. La Florida Fish and Wildlife Conservation Commission (FWC) aprovechó esa ventana y, tras el episodio, informó de que se retiraron 5.195 iguanas invasoras del medio natural en solo dos días.
Una ola de frío que no perdona
El golpe de aire polar llegó con avisos por bajas temperaturas y sensación térmica, algo poco frecuente en un estado que suele mirar más al aire acondicionado que a la calefacción. Ese domingo, el NWS reportó mínimos en el rango de los 20 grados Fahrenheit (en torno a -6 a -1 °C) en el sur de Florida, el tramo más frío desde 1989.
En Miami se midieron 35 °F (unos 2 °C), el registro más bajo desde diciembre de 2010, con la posibilidad de rozar marcas que no se veían desde 1989 si la temperatura bajaba un poco más. En Tampa incluso se notificaron copos sueltos, un detalle casi surrealista para una región acostumbrada a la humedad y el calor.
En medio de ese frío se multiplicaron los avisos y las imágenes de reptiles inmóviles en patios, aceras o junto a carreteras. Y ahí el asunto deja de ser una anécdota y pasa a ser un riesgo real para peatones y conductores.
El truco biológico del «modo pausa»
La clave está en que las iguanas son ectotermas, animales que dependen del ambiente para regular su temperatura. Cuando el termómetro cae, su metabolismo se frena como si alguien pulsara un botón de pausa.
Los expertos describen que durante un episodio de frío pueden entrar en un estado parecido al «torpor», con respiración y ritmo cardiaco más lentos. En el suelo se nota en movimientos torpes, pero en un árbol basta con que pierda control muscular para dejar de agarrarse y caer.
¿A partir de qué temperatura ocurre? No hay un número único, porque influyen el tamaño del animal y lo rápido que baja la temperatura, pero en Florida se ha observado «aturdimiento por frío» cuando el ambiente cae por debajo de 50 °F (alrededor de 10 °C). Por eso un descenso nocturno puede convertir un jardín en un escenario raro al amanecer.
Qué hacer si te encuentras una en el suelo
Lo primero es no tocarla con las manos desnudas. Aunque parezca «apagada», una iguana puede recuperar movilidad antes de lo que imaginas y ponerse a la defensiva con uñas, dientes y cola. La FWC avisó de que pueden recuperarse más rápido de lo esperado.
La recomendación oficial durante el episodio fue clara. No hay que llevarlas dentro de casa ni meterlas en el coche para calentarlas, excepto si se realiza un traslado autorizado a un punto de entrega, y siempre con medidas de seguridad. También conviene mantener a perros y gatos alejados, porque un latigazo de cola o un mordisco puede acabar en visita al veterinario.
Y luego está la parte legal, que muchos pasan por alto. La iguana verde es una especie «prohibida» en Florida y no puede poseerse sin permiso, lo que incluye el transporte fuera de las excepciones temporales. Si alguien necesita retirarla y no puede hacerlo de forma segura, la opción sensata es llamar a un profesional de control de fauna.
Por qué Florida se toma en serio la iguana verde
La iguana verde no es nativa de Florida. La ficha oficial de la FWC sitúa sus primeras citas en los años sesenta en el área de Miami, y explica que hoy sus poblaciones se extienden por la costa atlántica y parte del golfo, con canales artificiales que actúan como «corredores» de dispersión.
El problema no es solo estético. La propia comisión detalla daños en jardines y vegetación ornamental y, en algunos casos, en infraestructuras, porque excavan madrigueras que pueden erosionar y hundir aceras, cimientos, muros de contención o taludes de canales. También se citan impactos sobre especies nativas, como caracoles de árbol, y el consumo de una planta hospedadora de la mariposa Miami Blue, que está en peligro.
Además, Florida es un «laboratorio» de especies exóticas. La FWC recuerda que se han reportado más de 600 especies no nativas de peces y fauna, y que cerca del 80 por ciento llegaron a través del comercio de animales vivos, con 139 especies ya establecidas y reproduciéndose en libertad. No es poca cosa.
Cuando el clima cambia el guion
Este tipo de episodios no significa que Florida se haya convertido en un estado frío. Un científico atmosférico de la Universidad de Miami recordó que antes había más irrupciones frías y que «ahora hace más calor», un matiz que encaja con la tendencia general de calentamiento. Pero el tiempo es caprichoso y, cuando llega una masa de aire polar, el golpe se nota el doble en lugares poco preparados.
La respuesta institucional también dejó una lección práctica. La FWC activó la Orden Ejecutiva 26-03 y, ya con el recuento cerrado, anunció que se retiraron 5.195 iguanas en los puntos de entrega del 1 y 2 de febrero, con 3.882 en Sunrise, 1.075 en Tequesta, 215 en Marathon y 23 en Fort Myers. Según el director ejecutivo Roger Young, fue «una oportunidad única» para que la población retirara iguanas de sus propiedades durante un frío inusual.
Puede sonar duro, pero es parte del debate ambiental en América. ¿Qué hacemos con una especie invasora que sufre con el frío, pero que el resto del año daña infraestructuras y compite con fauna nativa?
La nota de prensa oficial con el balance completo se ha publicado en MyFWC.com.













