Los agricultores que viven junto a los bosques de Kanchanaburi, en el oeste de Tailandia, están probando una forma de proteger sus cosechas cambiando lo que cultivan. Con apoyo de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) y la organización tailandesa Eco-exist Society, impulsan el café como alternativa a productos más atractivos para los elefantes, como la caña de azúcar y los plátanos.
La propuesta busca reducir las pérdidas y mantener los ingresos de las familias que comparten territorio con estos animales. «Vemos esto como el comienzo de un cambio a largo plazo», explica Bhichet Noonto, secretario ejecutivo de Eco-exist Society. Las primeras experiencias son prometedoras, aunque todavía queda por comprobar su efecto a mayor escala.
Una cosecha puede desaparecer en una noche
La dimensión del problema aparece en los registros de ZSL. Entre 2013 y 2021, la entidad contabilizó más de 4400 incursiones de elefantes en cultivos de 24 comunidades del sur del Complejo Forestal Occidental de Tailandia. El 70 % afectó a cultivos comerciales.
Detrás de esas cifras hay historias como la de Saman Plaituen, una agricultora que recuerda cómo una manada destruyó unas 5,6 hectáreas de maíz de su familia en una sola noche. Según el testimonio recogido por la Iniciativa Darwin, los elefantes todavía se acercan a comer plátanos, pero causan pocos daños en sus cafetos y árboles de caucho.
Por qué se acercan a las fincas
La expansión agrícola y la falta de agua dentro del bosque favorecen que los elefantes busquen recursos cerca de las viviendas. Algunas explotaciones están situadas, además, sobre sus rutas tradicionales de desplazamiento. El encuentro acaba afectando tanto a la economía familiar como a la seguridad de los vecinos.
¿Qué cambia al plantar café? El sistema combina cafetos bajo árboles autóctonos con otras plantas, entre ellas chiles y caléndulas, que los elefantes tienden a evitar. ZSL plantea que esta mezcla reduzca el atractivo de las parcelas y contribuya a mejorar el suelo y la retención de agua.
Más plantas, más opciones
La elección del café robusta se apoyó en estudios del suelo, mapas de fincas y consultas realizadas entre 2023 y 2024. Participaron 375 hogares de 17 comunidades afectadas por el conflicto. El análisis identificó este cultivo combinado con árboles como una opción con potencial para mejorar los ingresos.
En Huai Kayeng, la primera finca modelo se puso en marcha en junio de 2025. Según una actualización de ZSL publicada en octubre de ese año, reunía más de veinte especies, entre ellas café, coco, mangostán, aguacate, pimienta y palo de rosa.
La mezcla busca repartir las fuentes de ingresos y mejorar la resistencia del terreno frente a la sequía. También permite ensayar qué combinaciones funcionan en cada lugar antes de extenderlas a otras explotaciones. Los agricultores participan en ese diseño.
Cultivar también exige vender
El proyecto cuenta con el grupo cafetero Chang Yim, vinculado a la producción, el procesamiento y la comercialización conjunta. La idea es facilitar acuerdos con compradores y formación para que las familias puedan obtener más valor de su cosecha. Una buena plantación necesita una salida comercial.
El informe de seguimiento correspondiente a abril-septiembre de 2025 recoge un avance concreto. Dos agricultores presentaron muestras que superaron los 80 puntos en un concurso nacional y alcanzaron la categoría de calidad Fine Robusta. El documento también señala que el lote utilizado para promoción y venta se agotó en dos meses.
El café no es una barrera
Hay un matiz que conviene tener presente. Un estudio publicado en 2011 en Environmental Management encontró frutos maduros de café en la dieta de elefantes silvestres de Kodagu, en la India, mediante análisis de sus excrementos. Los mapas del estudio sugerían que atravesaban las plantaciones siguiendo corredores y se alimentaban durante el recorrido.
Ese resultado procede de otro territorio y no determina lo que ocurrirá en Tailandia. Sí invita a interpretar la propuesta con prudencia, porque un cultivo menos atractivo puede seguir recibiendo visitas. Cambiar las plantas no borra las rutas de los elefantes.
Lo que falta por comprobar
ZSL fijó en octubre de 2025 la meta de alcanzar 1000 hectáreas de sistemas agroforestales diversificados y apoyar a más de 150 agricultores para 2030. Son objetivos futuros, cuyo cumplimiento dependerá de que las pruebas funcionen y el modelo pueda ampliarse.
El informe de seguimiento describe una parcela experimental apoyada con plantas, equipos y suministro de agua para probar el sistema sin comprometer los ingresos actuales de sus participantes. Sin embargo, no ofrece un porcentaje de reducción de daños atribuible al café. Esa medición será decisiva para valorar su alcance.
Por ahora, la experiencia combina ensayos agrícolas, formación y búsqueda de compradores. El informe oficial de seguimiento está publicado en la web de la Iniciativa Darwin.
Imagen: ZSL Tailandia / Iniciativa Darwin











