Adam Hintzke, que dirige con su mujer, Chandell, la empresa de control de plagas Bug Man and Queen Bee en Milwaukee (Wisconsin), trató este año una parcela de un cuarto de acre, unos 1000 metros cuadrados, con cinco nidos de avispas amarillas bajo tierra.
«Antes de este año, sería muy poco probable encontrar dos colonias de avispas amarillas en la misma propiedad en la zona de Milwaukee», contó a The Washington Post. Desde la primavera, su empresa ha recibido un 30 % más de llamadas por avispas.
«Ahora las ves ir a por tus refrescos, tus cervezas, tus vinos y todo eso tan dulce», explicó Hintzke. «Por eso ahora son tan pesadas y todo el mundo lo nota».
Terrazas vacías de Madison a Green Bay
A unos 145 kilómetros al oeste, cerca de Madison, las terrazas del restaurante Buck & Honey’s se han quedado vacías incluso en días de sol. «La gente no quiere estar ahí fuera con ellas», dijo su gerente, Steph Martin, al mismo diario. «Al final había mesas que se sentaban fuera y luego se pasaban dentro. En general, no ha sido un buen verano de terraza para nosotros».
En Green Bay, Corey Vann, gerente general del restaurante Hagemeister Park, contó a la cadena FOX 11 el 9 de septiembre: «Llevo aquí 15 años y nunca había visto tantas abejas arremolinándose sobre las mesas». En Estados Unidos es habitual llamar «abejas» a estas avispas.
En las afueras de Chicago, Marty Sapiega, técnico de Fox Valley Pest Control, contó a NBC Chicago que «la actividad de las avispas amarillas ha sido bastante intensa este año. Hemos recibido muchas llamadas por nidos en el revestimiento de las fachadas, nidos en el suelo de patios y jardines, y en árboles».
Una primavera adelantada dio ventaja a las reinas
Según los expertos consultados por The Washington Post, el Medio Oeste tuvo un arranque de primavera rápido, con temperaturas por encima de lo normal en marzo y abril. Eso dio a las avispas más tiempo para construir el nido y poner más huevos.
Los registros lo respaldan al menos para marzo. El Centro Climático Regional del Medio Oeste calculó una media de 5,9 °C para la región ese mes, 3,2 °C por encima de lo normal en 1991-2020, y lo situó como el octavo marzo más cálido del registro.
Chelsea Cook, profesora ayudante de Ciencias Biológicas en la Universidad Marquette, explicó a la emisora WTMJ que una primavera temprana y suave probablemente dio ventaja a las reinas y que, sin una ola de frío tardía, las colonias tuvieron más tiempo para crecer.
Colonias que nacen de una sola reina
Las avispas amarillas, del género Vespula, forman colonias anuales. Solo sobreviven al invierno las reinas fecundadas, que pasan los meses fríos escondidas y fundan un nido nuevo en primavera.
«La colonia alcanza su tamaño máximo a finales del verano o principios del otoño, que es donde estamos», dijo P. J. Liesch, entomólogo de extensión de la Universidad de Wisconsin-Madison, a la emisora WUWM el 17 de septiembre. «Por eso vemos tanta actividad en este momento».
El servicio de extensión de la Universidad de Minnesota calcula que un nido puede llegar a unas 5000 avispas en su punto álgido. El Departamento de Salud Pública de Illinois recuerda que «más personas sufren picaduras de avispas amarillas que de cualquier otro tipo de avispa o abeja».
Al final del verano cambia también lo que comen. Michael Draney, profesor de Biología en la Universidad de Wisconsin-Green Bay, lo resumió así para FOX 11: «Ahora les interesan los hidratos de carbono, y los van a encontrar en los refrescos, en la tarta de cumpleaños y en la cerveza. Por eso se van a concentrar en nuestros pícnics».
Cuando el nido está dentro de la pared
Algunas especies anidan bajo tierra, en madrigueras abandonadas de roedores, según la Universidad de Minnesota. Otras, como la avispa amarilla alemana, buscan huecos en las propias viviendas: desvanes, cámaras bajo el suelo y el interior de los tabiques, según el departamento de salud de Illinois.

«Los nidos dentro de la casa pueden ser especialmente peligrosos, porque a veces atraviesan el pladur y empiezan a entrar en la vivienda», advirtió Sapiega, que cita como pistas un zumbido tras la pared o el golpeteo de las avispas al excavar.
El error más habitual es tapar la entrada. «Es muy importante no sellar un nido mientras siga vivo. Si lo haces, las obligarás a buscar salidas alternativas, y eso puede significar dentro de tu casa», dijo el técnico.
La Universidad de Minnesota avisa de lo mismo con los aerosoles. Una ficha del servicio de extensión de la Universidad Estatal de Iowa añade que las avispas que aparecen dentro después de las primeras heladas casi siempre vienen de un nido en la pared, porque buscan el lado templado del muro cuando fuera se acaba la comida.
Lo que recomiendan los expertos
La medida más sencilla es comer dentro mientras dure el pico. «Una de las cosas más fáciles de hacer, porque la comida las atrae con tanta facilidad, es limitar las comidas al aire libre, si es posible», dijo Liesch a Spectrum News el 9 de septiembre.
Emily Laub, bióloga evolutiva de la Universidad de Illinois que lleva unos ocho años estudiando el comportamiento de las avispas, recordó a The Washington Post que no van por ahí «con la intención de arruinarte el día». «Desde luego están motivadas para proteger su casa, igual que tú lo estás para proteger la tuya», dijo.
Según el diario, el dióxido de carbono de nuestro aliento les indica la presencia de otro ser vivo y puede activar su defensa. «Si me acerco mucho a un nido para ver qué pasa dentro, de hecho aguanto la respiración o respiro apartada del nido. Así que muévete despacio y respira lejos de ellas», aconsejó Laub.
Una nota del servicio de extensión de Minnesota del 25 de agosto pide recoger la fruta antes de que se ablande y retirar la caída o podrida, y avisa de que las trampas «a menudo solo capturan unas pocas a la vez».
«Si ese mismo nido estuviera en el rincón del fondo del jardín, o a unos 9 metros de altura en un árbol y nadie pasara por allí, no pasa nada por dejarlo», dijo Liesch, que recuerda que estas avispas cazan otros insectos y también polinizan.
Lo que las cifras todavía no demuestran
Ninguna fuente aporta un recuento de avispas de este año. Las llamadas a las empresas de plagas miden quejas, y el propio Sapiega dijo que no puede asegurar que haya más avispas, aunque «desde luego están causando muchos problemas a los propietarios ahora mismo».
The Washington Post atribuye el repunte en parte a tendencias ligadas al cambio climático. Liesch es más prudente. «Hasta cierto punto, es un poco difícil saberlo. Para algunas preguntas sobre lo que hace una población, hay que mirar series de datos a largo plazo», dijo a WUWM, aunque señaló que una primavera adelantada daría a las colonias más tiempo para crecer.
La apicultora Meghan Milbrath, del servicio de extensión de la Universidad Estatal de Míchigan, lo relativizó en The Detroit News el 4 de octubre: «La gente habla de que las avispas y las avispas amarillas son una molestia y una plaga. Es algo que oímos todos los años desde finales de agosto hasta octubre, hasta que llegan las heladas».
La helada pondrá fin a la temporada
Según FOX 11, el número de avispas ya baja un poco cada día, pero el gran descenso llega con la primera helada fuerte. «Suele ser en algún momento de octubre, pero va a depender bastante del tiempo», dijo Liesch, que añadió que, si no hiela hasta noviembre, la temporada podría alargarse un poco.
Hasta entonces, conviene tapar la comida y las bebidas, mirar dentro de las latas antes de beber y no confundirlas con insectos que solo se parecen a las avispas y son inofensivos.
El reportaje original sobre el repunte de avispas se publicó en The Washington Post el 13 de septiembre de 2026.
Las reinas nuevas ya se han apareado y pasarán el invierno escondidas. En primavera, cada una intentará fundar su propio nido.
Imagen: Judy Gallagher / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)











