Trump levanta un muro virtual en el Parque Nacional Big Bend: la administración estadounidense ha salido al paso de las crecientes críticas por los recientes trabajos en el Parque Nacional Big Bend, ubicado en la frontera de Texas con México.
Las autoridades sostienen que las labores con maquinaria pesada corresponden a estudios topográficos y mejoras viales, desmintiendo la edificación de una gran estructura física en la reserva.
Diversas organizaciones ecologistas y abogados ambientales advierten que estas maniobras alterarán de forma irreversible los ecosistemas locales y bloquearán las rutas migratorias fundamentales para varias especies autóctonas.
Trump levanta un muro virtual en el Parque Nacional Big Bend: peligro en una de las reservas más emblemáticas del país
El Gobierno del presidente Donald Trump defendió este jueves la nueva construcción para erigir un muro virtual dentro de Big Bend, un parque nacional en la frontera sur de Estados Unidos, tras las críticas bipartidistas que ha generado la llegada de maquinaria pesada a la zona en Texas.
El comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Rodney Scott, aclaró hoy en un comunicado que se está construyendo una nueva vía de acceso, mejorando caminos existentes, instalando tecnología de detección y colocando barreras para vehículos en ubicaciones estratégicas y limitadas.
La explicación se da después de que activistas denunciaran el despliegue de maquinaria pesada, como excavadoras, y el derribo de árboles en el parque que limita con los estados mexicanos de Chihuahua y Coahuila.
Dudas reales sobre la finalidad de los trabajos
Scott defendió hoy que “NO estamos construyendo” un muro de 30 pies de altura ni instalando iluminación tipo estadio a través del Parque Nacional Big Bend.
Añadió que lo que los vecinos del sector y los ambientalistas están reportando son trabajos de topografía y diseño. “Trabajamos para preservar el paisaje y proteger los accesos de los que dependen los visitantes y las empresas locales”, indicó.
Los activistas ambientalistas alertan que la construcción de un muro fronterizo en el parque acabará con el acceso al Río Grande, vital para la economía local, las fauna de la zona y supondrá un daño «irreversible una zona silvestre ecológicamente sensible».
Una barrera física también «cortaría de manera permanente» las rutas esenciales de movimiento para la vida silvestre, incluyendo jaguares, osos, borregos cimarrones y antílopes, y al mismo tiempo «aportaría poco o ningún beneficio al control y la seguridad fronteriza»; según argumentan los abogados del Center for Biological Diversity en una demanda presentada en abril pasado para detener la construcción.
Unos trabajos muy criticados
Trump levanta un muro virtual en el Parque Nacional Big Bend: los trabajos han enfrentado severas críticas, incluso de republicanos. El martes pasado, el senador republicano por Texas John Cornyn solicitó al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, que consultara a las autoridades locales antes de proceder con la construcción.
El jefe del Departamento del Alguacil del condado de Terrell, Thaddeus Cleveland —republicano y agente retirado de la Patrulla Fronteriza con 26 años de experiencia—, ha dicho que si bien considera que algunas barreras pueden ser útiles, no respalda las barreras para vehículos previstas para su condado, según declaró recientemente a la televisora KXAN.
Desde la llegada de Trump al poder, el número de personas que son interceptadas intentando cruzar la frontera de manera irregular ha llegado a su punto más bajo en 50 años, según un análisis del Centro de Investigaciones Pew.
El área de Big Bend es, además, una de las que menos registra cruces: con menos del 1.3 % de los arrestos en el año fiscal 2025, debido a su escarpado paisaje.
Incluso algunos sectores republicanos y mandos policiales de la zona cuestionan la utilidad real de estas barreras, recordando además que este sector registra una de las tasas de tránsito irregular más bajas del país.



