Clayton Rosenberger no quería una turbina eólica entre sus campos de maíz y soja. Pero este agricultor del condado de McLean, en Illinois (Estados Unidos), cambió de opinión al hacer cuentas. La instalación ocupaba alrededor del 0,1 % de su explotación y el alquiler compensaba con creces lo que habría obtenido cultivando esa superficie.
Su caso, recogido por Ambrook en enero de 2025, muestra cómo la energía eólica puede aportar ingresos sin desplazar la mayor parte de la actividad agrícola. El matiz es importante para entender la historia. La comparación se refiere al pequeño terreno ocupado, no a las ganancias de toda la finca.
Las cifras del aerogenerador de Rosenberger
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Altura con una pala hacia arriba | Unos 152 m |
| Profundidad de la cimentación | Unos 3,7 m |
| Tamaño de la explotación | Unas 445 ha (unos 620 campos de fútbol) |
| Superficie retirada del cultivo | Unas 0,45 ha (alrededor del 0,1 %) |
| En funcionamiento desde | Hacia 2021 |
| Duración de las obras | Unos 8 meses |
| Pago medio anual por explotación (USDA, 2011-2020) | 17.303 dólares |
| Terreno que dejó de ser agrícola (2012-2017) | Menos del 1 % |
Una torre de 152 metros en 0,45 hectáreas
El aerogenerador alcanza unos 152 metros cuando una de sus palas apunta hacia arriba. Bajo tierra, la cimentación de hormigón llega a unos 3,7 metros de profundidad, aunque buena parte queda cubierta por el suelo que se retiró durante las obras.
La explotación tiene unas 445 hectáreas, equivalentes a los 1100 acres del reportaje original. Rosenberger calculaba que perdería aproximadamente 0,45 hectáreas de cultivo, cerca de 4500 metros cuadrados. Ahí está la proporción que explica su decisión. Es el equivalente a unos 620 campos de fútbol, y la turbina ocupa el espacio de algo más de medio campo.
Esa superficie corresponde al espacio ocupado en su finca y no debe confundirse con la extensión completa de un parque eólico. Las turbinas necesitan separación entre sí, pero el terreno intermedio puede seguir teniendo uso agrícola.
«No tengo un plan de jubilación, pero ahora sí»
EDP Renewables es la propietaria del aerogenerador y alquila el terreno al agricultor. Según el reportaje, empezó a funcionar alrededor de 2021 y los pagos superaban los ingresos agrícolas de la superficie retirada de producción.
«No tengo un plan de jubilación, pero ahora sí», explicó Rosenberger a Ambrook. Su comentario resume qué valoraba del acuerdo. Junto al dinero de las cosechas, disponía de otra fuente de ingresos para afrontar el futuro.
La idea también aparece en un testimonio publicado por EDP con declaraciones recogidas en 2022. Allí relataba que, al abrir un saco de semillas, no sabía si recuperaría la inversión. El dinero del arrendamiento le ofrecía mayor previsibilidad.
17.303 dólares de media por explotación
El importe concreto que cobra Rosenberger no figura en el reportaje. Por eso, las cifras generales del sector no permiten calcular su renta ni asegurar cuánto recibiría otro propietario.
Un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), publicado en 2024, analizó pagos energéticos entre 2011 y 2020. En los condados con producción eólica, pero sin producción de petróleo o gas, las explotaciones receptoras percibieron una media anual de 17.303 dólares, expresados en dólares de 2020.
Es una media histórica por explotación, no una tarifa por aerogenerador. El propio estudio señala que la ubicación y el tamaño de la finca influyen en los pagos.
Ocho meses de obras y el tractor alrededor de la base
Antes de firmar, Rosenberger y su mujer visitaron un parque eólico y aparcaron cerca de una turbina. Querían escucharla por sí mismos. El sonido les pareció menos molesto de lo que esperaban.
La construcción duró unos ocho meses y exigió mover maquinaria pesada por la explotación. Después pudo continuar con las labores agrícolas, adaptando el recorrido del tractor alrededor de la base. El maíz y la soja siguieron siendo parte del negocio.
En el testimonio difundido por EDP, comparaba esa adaptación con trabajar alrededor de un arroyo o de torres eléctricas. También atribuía a los ingresos fiscales del parque mejoras en carreteras y servicios de emergencia de su comunidad.
Menos del 1 % del terreno dejó de ser agrícola
¿Se mantiene la agricultura cuando llegan los aerogeneradores? El USDA estudió los cambios del terreno antes y después de las instalaciones. Para las turbinas instaladas entre 2012 y 2017, menos del 1 % de los entornos previamente agrícolas pasó a clasificarse como no agrícola.
El análisis observaba el tipo de terreno predominante alrededor de las torres, por lo que ese resultado no significa que cada metro cuadrado siguiera cultivándose. Las bases, los caminos de acceso y otras instalaciones ocupan suelo. La distinción ayuda a entender por qué un parque puede abarcar una zona amplia y mantener cultivos entre los aerogeneradores.
Ruido, paisaje, fauna y drenajes
La superficie ocupada y el dinero recibido no cuentan toda la historia. El USDA también reconoce posibles molestias por ruido, cambios en el paisaje y efectos sobre la fauna. Cada emplazamiento necesita su propia valoración.
Las obras plantean además cuestiones prácticas, como la compactación del suelo o los daños en los drenajes. Según el reportaje de Ambrook, las compensaciones por pérdidas de cosechas y alteraciones de la actividad deben quedar recogidas en los acuerdos. Conviene conocer también las condiciones de retirada de las instalaciones.
Los datos sobre la continuidad agrícola proceden del informe ERR-330 del USDA, publicado en mayo de 2024. El organismo explicó sus resultados el 12 de septiembre de 2024 en un análisis publicado en Amber Waves, la revista de su Servicio de Investigación Económica.
Imagen: EDP Renewables













