La calefacción sin gas en Madrid encalla: planes sin ejecutar

Victoria H.M.
Publicado el 7 de octubre de 2026 a las 10:38
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Edificios de viviendas ante el reto de la calefacción sin gas en Madrid

El simple gesto de encender la calefacción y calentar una casa en Madrid ahora que va llegando el otoño y sin tener que recurrir para ello al gas fósil sigue siendo un reto para miles de hogares en la capital debido al coste de la energía, el estado del aislamiento y la inversión necesaria para sustituir una caldera hacia modelos más sostenibles.

Algo que para muchos vecinos de la urbe no es solo cambiar de tecnología, sino tener por fin un hogar confortable gracias a esa calefacción y sin un coste que les traiga un serio problema económico a sus bolsillos.

Sin duda, una transición hacia una calefacción sin gas en Madrid que está condicionada por varios factores como son la falta de subvenciones y que estas sean accesibles, la rehabilitación energética de los edificios o el impulso de alternativas como las bombas de calor. Y todo esto se antoja además más que necesario en el caso de familias vulnerables.

El informe European Urban Heat Transition Ranking, elaborado por encargo de Greenpeace, compara la evolución de 15 capitales europeas hacia sistemas de calefacción libres de combustibles fósiles y estas son sus principales conclusiones en cuanto a Madrid: no se corresponden los planes climáticos con su aplicación de forma efectiva.

La calefacción sin gas en Madrid no acaba de ser una realidad efectiva y sostenible

El mayor obstáculo para conseguir hogares con una calefacción libre de gas fósil en capitales europeas como Madrid ya no es la planificación energética, sino su puesta en práctica por parte de los ayuntamientos. Esta es una de las conclusiones principales del informe“European Urban Heat Transition Ranking“ donde Greenpeace clasifica 15 capitales europeas en función de su transición hacia sistemas de calefacción libres de gas y otros combustibles fósiles. 

En el caso de España, el estudio sitúa a Madrid en el puesto 11 de 15 (puntuación de 58,2 sobre 100), dentro de la categoría de “transición desigual” debido a que su ayuntamiento continúa apostando por la inversión y la dependencia del gas fósil para su sistema de calefacción. Mientras que la capital española obtiene buenas notas en marcos teóricos y algunos programas sociales, la sustitución de calderas fósiles se encuentra prácticamente paralizada, como demuestra la concesión de solo 14 ayudas municipales para calderas de gasóleo en todo 2025. 


Asimismo, el consistorio madrileño carece de una hoja de ruta para desgasificar sus propios edificios públicos, incumpliendo su prometido «deber ejemplificador».

Esta parálisis se ve agravada por una gran brecha financiera donde los 50 millones de euros anuales asignados al Plan Rehabilita -el programa municipal de ayudas para financiar la reforma, modernización y rehabilitación de edificios de viviendas y casas unifamiliares dentro del municipio (con especial atención a la calefacción)-, apenas cubren un 5% de los 7.900 millones de euros en inversión directa que el propio Acuerdo Climático de la ciudad estima necesarios para aplicar hasta 2030.

“Señor Alcalde, necesitamos hechos y ejecuciones reales, no más planes sobre el papel. Mantener los edificios municipales y miles de hogares madrileños atados al gas fósil en plena escalada de la crisis energética en el estrecho de Ormuz es una irresponsabilidad que expone a la ciudadanía a facturas prohibitivas este invierno. Si el Ayuntamiento no lidera con el ejemplo sus propios edificios, no solo estará fallando a sus compromisos climáticos, sino comprometiendo seriamente las arcas municipales. Además, con las oficinas verdes municipales debe tener un rol de liderazgo, mediación  y financiación para proteger a las madrileñas y madrileños de la dependencia del gas, sobre todo a quienes sufren pobreza energética tanto en invierno como en verano”, ha señalado Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles de Greenpeace.

El informe de Greenpeace se publica en un contexto donde los responsables políticos de la Unión Europea debaten el futuro energético de Europa, marcado por la previsión de una subida de los precios de cara a la temporada de calefacción. En el caso de España, además, su lanzamiento coincide con el debate en torno al nuevo decreto de medidas de respuesta a la crisis provocada por la guerra en Ormuz. 

¿Cómo es la calefacción en otras ciudades europeas?

El informe de Greenpeace se publica en un contexto donde los responsables políticos de la Unión Europea debaten el futuro energético de Europa, marcado por la previsión de una subida de los precios de cara a la temporada de calefacción.

El estudio incluye ciudades como Estocolmo, París y Viena que, pese a sus climas fríos, lideran los esfuerzos por implantar sistemas de calefacción y calderas libres de gas en los edificios y sirven como ejemplo a Madrid sobre buenas prácticas en materia de transición energética. Las tres ciudades presentan una sólida planificación a largo plazo, importantes inversiones en redes de calefacción, así como protecciones sociales sólidas. 

Copenhague y Ámsterdam se sitúan en el ranking como ciudades en progresión, con avances evidentes, aunque muy dependientes de la infraestructura de gas fósil. El grupo intermedio, formado por Budapest, Praga, Berlín, Varsovia y Bruselas, presenta perfiles heterogéneos: algunas obtienen mejores resultados en materia de gobernanza y otras registran mejores resultados en la sustitución de calderas de gas, sin embargo, todas se ven limitadas por planes de transición incompletos.

A la cola de la clasificación se encuentran Atenas, Roma y Bucarest, con carencias fundamentales como una elevada dependencia de los combustibles fósiles, una planificación urbana incompleta y mecanismos de ejecución débiles.

Además de los elevados riesgos de la dependencia del gas, el informe destaca los beneficios tangibles de los proyectos de rehabilitación energética  y de energías renovables para la ciudadanía: la apuesta por las bombas de calor, el aislamiento y la energía solar en París y Viena han logrado reducciones sustanciales en las facturas energéticas de sus ciudadanos.

Las instalaciones de plantas de “power-to-heat (P2H)” y calderas eléctricas de distrito en Berlín y Ámsterdam constituyen excelentes ejemplos de sistemas resilientes tanto a las crisis de precios como a las de suministro de combustible. Por su parte, los casos de Estocolmo y Copenhague muestran cómo las transiciones en materia de calefacción pueden reducir sustancialmente la dependencia fósil y mejorar la seguridad energética.

En Varsovia, el cierre de las calderas de gas se tradujo en una drástica reducción de gases nocivos como los NOx y las partículas en suspensión. Por último, mejoras en materia de aislamiento que aplican ciudades como París y Berlín no solo afectan positivamente a la calidad del aire, sino también al confort térmico de los hogares. 

Victoria H.M.

Victoria H.M.

Licenciada en Periodismo, itinerario cultural, desde el año 2005 y con más de 20 años de experiencia profesional tanto en medios convencionales escritos como en gestión de contenidos online y en agencias de comunicación y marketing digital. Formación y experiencia que he complementado con estudios de Marketing Digital, así como con un Máster por la Universidad de Barcelona en Gestión de Instituciones y Empresas Culturales.

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