Baena se ha colocado en el centro de un debate que mezcla energía, agricultura, empleo y muchas dudas vecinales. Greenar, Vorn Bioenergy Iberia y Oleícola El Tejar han reafirmado su proyecto para levantar en este municipio cordobés una planta de biometano capaz de transformar hasta 400.000 toneladas de residuos del olivar en gas renovable, con una inversión cercana a los 39 millones de euros.
La instalación, llamada Hojiblanca Biometano 5, no está todavía en funcionamiento. Ahora mismo se encuentra en fase de información pública ambiental dentro del procedimiento de Autorización Ambiental Integrada, mientras que la tramitación urbanística municipal sigue paralizada. Y ese matiz importa mucho. No es lo mismo anunciar una planta que tener todos los permisos cerrados.
Qué se construirá
El proyecto plantea una planta de biometano en el paraje de Amarguilla, en Baena, junto al entorno de Oleícola El Tejar. La idea es tratar 300.000 toneladas anuales de residuos en una primera fase y llegar a 400.000 toneladas en una segunda. Según los promotores, la planta generaría más de diez empleos directos y alrededor de treinta indirectos, además del trabajo asociado a la construcción.
La materia prima principal será alperujo y alpechín desgrasado procedente de Oleícola El Tejar. Buena parte de ese material llegaría por tubería, lo que reduciría el movimiento de camiones en comparación con un transporte íntegro por carretera. La propia web del proyecto señala que aproximadamente el 80 % de la materia prima procede de las instalaciones de OET y que se completaría con purines, estiércoles y otros subproductos agroindustriales autorizados de origen local.
En la práctica, la planta produciría biometano con una pureza superior al 98 %. Ese gas se inyectaría en la red mediante una conducción de unos 1.041 metros. Dicho de forma sencilla, se trata de convertir un residuo difícil de gestionar en un gas que puede sustituir una parte del gas natural fósil.
Por qué importa al olivar
El alperujo es uno de los grandes retos del aceite de oliva. Andalucía produce más de cinco millones de toneladas de este subproducto cada año y Oleícola El Tejar gestiona cerca del 40 % del volumen generado en la comunidad, según la información facilitada por los promotores. No es poca cosa.
Para una cooperativa o una almazara, estos restos no son una palabra técnica en un informe. Son toneladas de material que hay que mover, tratar y controlar. Por eso el proyecto se presenta como una forma de dar valor a algo que hasta ahora era, en buena parte, un problema logístico y ambiental.
El plan también prevé generar CO₂ biogénico licuado y digestato con valor agronómico. Ese digestato podría devolver nutrientes al suelo agrícola, aunque su gestión deberá estar bien controlada para evitar problemas de olores, escorrentías o aplicación excesiva en el campo. Ahí es donde la economía circular se juega su credibilidad.
El papel del biometano
El biometano es la versión purificada del biogás. La Comisión Europea lo define como un gas renovable obtenido a partir de la descomposición controlada de materia orgánica, y lo considera una alternativa al gas fósil porque puede aprovechar infraestructuras ya existentes. Además, Bruselas mantiene el objetivo de alcanzar 35.000 millones de metros cúbicos anuales de biometano en 2030.
España también tiene su propia hoja de ruta. El Gobierno aprobó en 2022 un plan para impulsar el biogás mediante digestión anaerobia de materia orgánica procedente de residuos agropecuarios, agrícolas o de gestión de residuos. Ese documento fija una producción mínima de 10,41 TWh anuales en 2030, lo que supondría multiplicar por 3,8 la producción de 2020.
Visto así, el proyecto de Baena encaja en una tendencia más amplia. Pero eso no elimina las preguntas locales. ¿De dónde llega exactamente cada residuo? ¿Cómo se controlan los olores? ¿Qué pasa con el digestato? ¿Quién vigila las emisiones? La tecnología puede ser renovable, pero la confianza se construye con datos y controles.
Emisiones y dudas
Los promotores defienden que el biometano obtenido puede reducir hasta un 70 % las emisiones de CO₂ frente al gas natural fósil al que sustituye. También aseguran que derivar la fracción líquida del alperujo hacia esta instalación permitiría reducir en más de un 60 % las emisiones atmosféricas ligadas al tratamiento actual de estos residuos. Son cifras relevantes, aunque tendrán que sostenerse en la documentación técnica del expediente.
En cuanto a las preocupaciones vecinales, la empresa habla de sistemas cerrados y herméticos, tratamiento de gases, biofiltros y controles ambientales sujetos a la Autorización Ambiental Integrada. También sostiene que la planta no dependería de nuevas explotaciones ganaderas ni favorecería la implantación de macrogranjas, porque la materia prima principal sería el alperujo de Oleícola El Tejar.
Aquí conviene no simplificar. El biometano puede ayudar a reducir emisiones y aprovechar residuos, pero una planta de este tipo necesita vigilancia real. Para los vecinos, la pregunta no es solo si la instalación produce energía limpia. La pregunta es si funcionará sin dañar su vida diaria.
Transparencia y empleo
Durante la rueda de prensa celebrada en el Casino de Baena, Diego Aranda, CEO de Greenar, defendió que están dispuestos a ofrecer información a la ciudadanía. «Estamos dispuestos a ofrecer toda la información que se nos demande», afirmó, siempre que se haga «de forma correcta y con buena fe».
María Martín, responsable de Materias Primas de Vorn Bioenergy, también defendió el encaje del proyecto. «La transición energética requiere soluciones capaces de transformar residuos en recursos», señaló. La frase resume bien el objetivo declarado por los promotores, aunque el reto ahora es demostrarlo sobre el terreno.
El empleo es otro de los argumentos. Diez puestos directos y entre treinta y cuarenta indirectos no cambian por sí solos la economía de una comarca, pero pueden sumar actividad técnica, mantenimiento, transporte, ingeniería y servicios auxiliares. Y en el medio rural, sumar también cuenta.
Qué falta ahora
El paso clave está en la información pública ambiental. El BOJA publicó el 26 de mayo de 2026 el acuerdo que abre un plazo de 30 días hábiles para presentar alegaciones dentro del expediente AAI/CO/118/N/25, relativo a la planta de producción de biometano promovida por Hojiblanca Biometano 5 en Baena.
Durante ese periodo, la documentación puede consultarse a través del portal de la Junta de Andalucía y las alegaciones deben presentarse por los registros administrativos habilitados. Es el momento de pasar del ruido de las redes a los papeles, a las cifras y a las condiciones técnicas. Ahí se verá el verdadero alcance del proyecto.
El acuerdo oficial ha sido publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.













