Un agujero de casi un kilómetro de profundidad en el corazón del llamado glaciar Apocalipsis ha terminado con un final amargo. Un equipo del British Antarctic Survey y del Korea Polar Research Institute (KOPRI) ha tenido que dar por perdidos unos costosos instrumentos atrapados en el hielo del glaciar Thwaites, en la Antártida Occidental. La misión buscaba medir durante años, desde dentro, cómo el océano cálido está desgastando uno de los glaciares más inestables del planeta. Aun así, los datos que sí han recuperado son claros y preocupantes.
Un agujero de 1.000 metros en un gigante que se mueve
El campamento se montó en una de las zonas más remotas y agrietadas de Thwaites, sobre el tronco principal del glaciar, donde el hielo se desplaza varios metros al día. Allí instalaron un sistema de perforación con agua a unos 80 grados que abrió un pozo de alrededor de 1 000 metros de profundidad y solo 30 centímetros de diámetro. Ese túnel de agua necesita cuidados constantes porque empieza a congelarse de nuevo en cuestión de dos días.
El plan era sencillo sobre el papel. Primero bajar algunos sensores durante unas horas para “tomar el pulso” al océano oculto. Después, instalar un anclaje con instrumentos que debía permanecer uno o dos años bajo el hielo y enviar datos por satélite. En la práctica, todo dependía de una ventana de tiempo muy corta, del estado del hielo y de que el barco rompehielos que debía recoger a la campaña no se marchara sin ellos.
Instrumentos perdidos, datos únicos
La perforación salió bien y los primeros sensores descendieron por el pozo. Los científicos lograron las primeras mediciones directas bajo el tronco principal de Thwaites y encontraron un océano turbulento y con agua relativamente cálida para los estándares antárticos, suficiente para acelerar el deshielo en la base del glaciar. “Sabemos que el calor bajo el glaciar Thwaites está impulsando la pérdida de hielo” resumió el oceanógrafo Peter Davis, que forma parte del equipo.
El problema llegó en el último paso. Cuando comenzaron a bajar el sistema de amarre de largo plazo, el conjunto de instrumentos se quedó bloqueado en el interior del pozo. Los modelos apuntan a dos causas posibles, el rehielo dentro del agujero o la deformación del canal por el rápido movimiento del glaciar, que en algunas zonas supera los 9 metros diarios. Con el tiempo corriendo, poco combustible para seguir calentando agua y un empeoramiento del parte meteorológico, no había margen para abrir un segundo pozo. Los equipos se dieron por perdidos, enterrados en el hielo.
Los expertos subrayan que ese material no supone un problema ambiental. El agujero de 30 centímetros se congela en unas 48 a 72 horas, el amarre queda atrapado en el interior del hielo y, con el paso de los años, acabará viajando dentro de un iceberg antes de hundirse hasta el fondo del océano, lejos de la fauna de superficie.
Qué se juega el nivel del mar con Thwaites
¿Por qué tanta insistencia en un solo glaciar, perdido a miles de kilómetros de nuestras costas Mediterráneas o atlánticas? Thwaites tiene un tamaño parecido al de Gran Bretaña y ya aporta una parte importante de la subida actual del nivel del mar. Distintos estudios calculan que, si colapsara por completo, podría elevar el nivel medio global en torno a 65 centímetros. Además actúa como tapón de parte de la capa de hielo de la Antártida Occidental, que en conjunto podría añadir varios metros más a lo largo de los próximos siglos.
Para quien vive en el interior quizá medio metro suene a poco. Pero cualquiera que conozca un paseo marítimo que ya se inunda en temporales sabe que unos centímetros extra se traducen en más metros de playa perdida, más sal entrando en acuíferos y más impactos en viviendas, puertos y carreteras costeras. Por eso cada dato bajo el glaciar cuenta.
Una derrota parcial que empuja a volver
Esta ha sido la segunda vez que el equipo intenta llegar al “barrio peligroso” de Thwaites. En 2022 ni siquiera pudieron alcanzar la zona de perforación por el mal estado del hielo marino. Ahora han demostrado que es posible abrir un pozo de 1 000 metros en el tronco principal y obtener mediciones clave, aunque la instalación permanente haya fallado en el último momento.
Los investigadores insisten en que no es el final del proyecto. Los datos recogidos servirán para mejorar los modelos que calculan la velocidad de pérdida de hielo y para rediseñar futuras campañas, desde la logística hasta la forma de evitar que el pozo se deforme o se congele tan rápido. En un glaciar que ayuda a decidir cuánto y cuándo subirá el mar, la ciencia no se puede permitir rendirse.
El comunicado oficial sobre la perforación y la pérdida de instrumentos en el glaciar Thwaites ha sido publicado en la web del British Antarctic Survey.











