Bajo la superficie blanca y aparentemente tranquila de Groenlandia ocurre algo que nadie esperaba. Un nuevo estudio confirma que, a unos 2,5 kilómetros de profundidad, parte de su capa de hielo se comporta como si estuviera “churniendo” desde abajo, en columnas que ascienden lentamente por culpa de la convección térmica.
La convección térmica es un proceso que solemos asociar con el manto rocoso del planeta, no con el hielo. Sin embargo, el trabajo liderado por el glaciólogo Robert Law, de la University of Bergen y el Bjerknes Centre for Climate Research, demuestra que esas columnas explican unas extrañas estructuras internas detectadas con radar en el norte de la isla desde hace más de una década.
Columnas que retuercen capas de miles de años
En 2014 los radares de penetración de hielo revelaron grandes pliegues ascendentes que deformaban las capas internas, acumuladas durante miles de años, sin seguir el relieve del terreno rocoso. Era como si alguien hubiera revuelto por dentro un pastel de capas de varios kilómetros de espesor. Estas “plumas” de hielo se elevan más de un tercio del grosor total de la capa en algunas zonas del norte de Groenlandia y llevaban años sin una explicación convincente.
El nuevo estudio combina esas imágenes de radar con simulaciones numéricas muy parecidas a las que se usan para estudiar cómo se mueven los continentes. El equipo empleó un código de geodinámica llamado ASPECT para simular un bloque de hielo de 2,5 kilómetros de espesor y probar cuándo aparecen estructuras similares a las observadas.
Qué han descubierto los modelos
Cuando el hielo profundo está más cálido y es bastante más blando de lo que asumen los modelos clásicos, el calor que sube desde la base hace que el material menos denso tienda a ascender. En la práctica se forman columnas que se levantan desde el fondo y retuercen las capas internas, igual que un líquido muy viscoso que se calienta desde abajo.
Según los autores, esa zona profunda del norte de Groenlandia podría ser hasta diez veces más blanda que lo que se creía. Esto cambia la forma en que resbala y fluye el hielo sobre el sustrato, y ofrece pistas nuevas sobre la “rheología” del hielo, es decir, sobre cómo se deforma con el paso del tiempo.
¿Significa más deshielo y subida del mar?
Aquí viene la parte que muchos se preguntan. Los propios investigadores insisten en que un hielo más blando en profundidad no implica por sí solo que la capa se vaya a derretir antes o que el nivel del mar vaya a subir más de lo previsto. “Entender mejor la física del hielo es clave para reducir la incertidumbre sobre el futuro”, resume Law, pero hace falta más trabajo para aislar del todo este efecto.
Lo que sí cambia es la calidad de las previsiones. La capa de hielo de Groenlandia ya es uno de los principales contribuyentes al aumento del nivel del mar y pequeños ajustes en la forma en que fluye el hielo pueden traducirse en diferencias importantes cuando proyectamos décadas hacia delante. Este resultado ayuda a que los modelos de hielo y de clima trabajen con menos suposiciones y más física real.
En palabras del equipo, se trata de un “fenómeno extraño de la naturaleza” escondido bajo kilómetros de hielo que no anuncia un desastre inmediato, pero sí recuerda que el comportamiento de Groenlandia es más complejo de lo que parece desde las fotos de satélite. Cuanto mejor entendamos estas dinámicas ocultas, mejor podremos preparar nuestras costas para los cambios que vienen.
El estudio científico “Exploring the conditions conducive to convection within the Greenland Ice Sheet” ha sido publicado en la revista The Cryosphere.









