Hay minas que funcionan como pequeñas ciudades. Necesitan electricidad las 24 horas, y muchas están lejos de cualquier red eléctrica, así que el diésel suele ser el «plan A», con su ruido constante y su factura nada amable.
Por eso llama la atención lo que está ocurriendo en la mina de oro de Bellevue, en Australia Occidental. La compañía asegura que en marzo cubrió alrededor del 90% de su demanda eléctrica con renovables y que sus compras de diésel ya pesan muy poco en el coste del proyecto. ¿Puede un yacimiento aislado depender más del sol y el viento que del gasóleo?
El 90% que marca la diferencia
Bellevue Gold ha informado en su actualización de marzo de 2026 de que cerca del 90% de la electricidad que necesitó ese mes llegó de fuentes renovables. No es un porcentaje simbólico, es el tipo de cifra que decide si los motores diésel se encienden muchas horas o apenas lo imprescindible.
La empresa añade que las compras de diésel representaron aproximadamente el 1,3% del coste total del proyecto en el ejercicio que terminó el 28 de febrero de 2026, y que ahora mismo no está sufriendo problemas de suministro. Menos camiones cisterna, menos dependencia de precios volátiles y, de paso, menos emisiones directas por la generación eléctrica. No es poca cosa.
Una «red» propia en mitad del desierto
Cuando una mina está fuera de red, se convierte en su propio sistema eléctrico. En Bellevue, el corazón es una central híbrida de unos 90 MW que combina eólica, solar, baterías y generación térmica de respaldo.
El mix se entiende rápido. Hay 24 MW de eólica (cuatro aerogeneradores), 27 MW de solar y un sistema de baterías de 15 MW con unas 33 MWh de almacenamiento, además de unos 24 MW térmicos para cubrir picos y días malos.
Lo interesante es el modo «engine off», que es apagar los motores térmicos cuando el viento, el sol y la batería sostienen la demanda. Zenith Energy, el proveedor, ya había comunicado que el sitio logró pasar más de tres días funcionando al 100% con renovables y con gas y diésel desconectados.
El diésel como coste oculto y como CO2
El diésel no solo contamina, también condiciona el negocio. En una mina aislada, el combustible incluye transporte, almacenamiento y riesgos logísticos, y puede acabar pesando mucho en el coste total.
Un informe citado por medios del sector estimaba que el diésel puede representar en torno al 15% de los costes de una mina fuera de red, incluso antes de subidas recientes del precio. Y el impacto climático es directo porque, según los factores de emisión publicados por la EIA de Estados Unidos, el diésel ronda los 10,19 kg de CO2 por galón, que equivale a unos 2,7 kg por litro.
El matiz de las «cero emisiones netas»
Aquí conviene ir con cuidado con las palabras. Zenith Energy asegura que Bellevue logró emisiones netas cero en los alcances 1 y 2 durante el primer semestre de 2025 y lo presenta como un hito para una mina de oro.
Pero «neto cero» no siempre significa «cero emisiones» en sentido estricto. En muchas estrategias, primero se reduce y después se compensa la parte residual, por ejemplo con créditos de carbono, y eso importa porque no todas las compensaciones son iguales.
En el caso de Bellevue, Zenith explica que el objetivo contempla operar principalmente con renovables y considerar el uso voluntario de unidades de crédito de carbono australianas para las emisiones residuales. La pregunta es sencilla. ¿Cuánto se reduce y cuánto se compensa?
Otras minas ya están copiando la idea
El ejemplo de Bellevue no va solo. En la misma región, la mina de litio de Kathleen Valley, de Liontown Resources, también ha apostado por una microred híbrida para recortar combustible fósil.
Según Zenith, su sistema integra alrededor de 17 MW de solar, 30 MW de eólica y baterías de unos 17 MW y 20 MWh, con capacidad para operar en «engine off» cuando las condiciones acompañan. La meta es cubrir aproximadamente el 80% de las necesidades energéticas con renovables.
Y hay un detalle que conecta con el bolsillo. El consejero delegado de Liontown, Tony Ottaviano, ha defendido que con ese nivel de renovables el diésel pesa solo entre el 4% y el 5% de los costes totales, lo que da margen cuando el combustible aprieta.
Qué significa esto para la transición energética
La minería suele aparecer en el debate climático como parte del problema. Pero también es parte de la solución porque de ahí salen metales y materiales que sostienen redes eléctricas, baterías y renovables.
Cuando una mina reduce su diésel, no solo baja su CO2 directo. También mejora el aire en el entorno de trabajo, con menos humos y menos ruido de generadores, algo que se nota rápido.
Eso sí, la penetración renovable depende del recurso solar y eólico, del tamaño de la batería y de cómo se gestione la demanda, y casi siempre hay un respaldo térmico para no jugar con la continuidad del suministro. La tecnología ya está, ahora toca medirla y compararla.
En qué debería fijarse el lector
Los titulares del 90% son potentes, pero conviene mirar el periodo. Bellevue cita ese porcentaje para marzo de 2026, mientras que Zenith habla de una previsión media del 80% al 90% para el ejercicio 2026, que no es exactamente lo mismo.
También es importante entender qué cubren los «alcances» de las emisiones. Alcance 1 y 2 se refieren a lo que emite la operación y a la electricidad que consume, pero no abarcan toda la cadena, como parte del transporte o los insumos.
Y, por último, lo relevante no es solo la foto del día con motores apagados, sino la transparencia con datos y qué parte es reducción real y qué parte son compensaciones. Ahí está la diferencia entre marketing y cambio de verdad.
El comunicado oficial ha sido publicado en la plataforma de anuncios de la Bolsa de Valores Australiana (ASX) en el documento March 2026 Quarterly Production Update.









