Recompensa de 75.000 dólares de la NASA a quien resuelva el enigma que podría cambiar el mundo: la solución para vivir en Marte sin depender de la Tierra

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Publicado el: 17 de mayo de 2026 a las 18:46
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Astronauta observando cultivos de alimentos en Marte durante un proyecto de la NASA para sobrevivir sin la Tierra.

La NASA acaba de poner sobre la mesa una pregunta mucho más terrenal de lo que parece. ¿Cómo se alimenta a una tripulación que vive durante meses o años lejos de casa, sin camiones, sin supermercados y sin reabastecimientos fáciles desde la Tierra?

La respuesta no puede ser solo mandar más paquetes de comida. Por eso la agencia ha lanzado el desafío Deep Space Food Challenge Mars to Table, una competición internacional que busca sistemas completos para producir, preparar, conservar y servir alimentos en la Luna y Marte. El premio total anunciado es de 750.000 dólares estadounidenses y el plazo de inscripción está abierto hasta el 31 de julio de 2026.

Comida para sobrevivir

El reto no consiste en inventar una receta curiosa para astronautas. La NASA pide algo bastante más serio, un sistema alimentario completo que pueda funcionar en un hábitat marciano y cubrir las necesidades nutricionales de la tripulación.

Eso incluye el cultivo o la producción de alimentos, el procesado, el almacenamiento, la preparación, la seguridad alimentaria y hasta el sabor. Porque vivir en Marte no será solo cuestión de calorías. También importará comer algo variado, seguro y aceptable durante mucho tiempo. Y eso se nota.

Según la documentación oficial, los equipos deberán diseñar un plan de comidas para una misión en la superficie de Marte y explicar cómo encaja todo dentro del hábitat, incluyendo la operación diaria y la relación con los sistemas de soporte vital.

La letra pequeña

La convocatoria es global, pero hay un matiz importante. Equipos internacionales pueden participar, pero el aviso oficial publicado en el Federal Register aclara que los premios en metálico de la NASA están reservados a equipos estadounidenses que cumplan los requisitos. Los equipos extranjeros pueden ser reconocidos como ganadores internacionales o finalistas internacionales, pero no optar al dinero de la NASA.

Es un detalle que conviene tener claro antes de vender la historia como si cualquier persona del mundo pudiera cobrar directamente esos 750.000 dólares. La participación sí está abierta a ciudadanos globales, pero el cobro del premio tiene condiciones legales.

El reparto previsto también está definido. La NASA contempla hasta 300.000 dólares para el equipo ganador estadounidense, hasta 200.000 para el segundo, hasta 100.000 para el tercero y hasta tres premios de 50.000 dólares por categorías concretas.

Por qué Marte cambia todo

Alimentar a astronautas en la Estación Espacial Internacional ya es complicado. Pero Marte juega en otra liga. La distancia, el tiempo de viaje y la duración de las misiones hacen que depender siempre de la Tierra sea una debilidad enorme.

En la práctica, enviar toda la comida desde nuestro planeta supone cargar más peso, ocupar más espacio y aceptar más riesgo. Si algo falla, no se puede pedir un envío urgente como quien compra por internet. En Marte, el reloj y la distancia pesan mucho.

La propia NASA lo resume con una idea sencilla. A medida que las misiones sean más largas y estén más lejos, «alimentar a nuestros astronautas será más complejo», explicó Greg Stover, responsable interino de la Dirección de Misiones de Tecnología Espacial de la NASA.

Un sistema casi cerrado

El fondo del desafío es convertir la comida en infraestructura. No en una caja de suministros que se abre y se acaba, sino en una forma de funcionar que reutilice recursos y reduzca la dependencia exterior.

El Federal Register señala que el sistema debe poder apoyar una expedición de superficie de hasta 15 tripulantes, sostener operaciones durante una misión de cinco años e integrarse con el sistema de control ambiental y soporte vital (ECLSS). También indica que los alimentos preenvasados o los ingredientes a granel deberán representar menos de la mitad del sistema total.

¿Qué significa esto en sencillo? Que no basta con llevar barritas energéticas y sobres deshidratados. La NASA quiere ideas que combinen distintas fuentes de alimento, aprovechen residuos, reciclen agua y trabajen con pocos recursos. Algo parecido a cerrar el círculo, pero en un lugar donde cada litro y cada vatio cuentan.

No solo agricultura espacial

Cuando se habla de comer en Marte, mucha gente imagina tomates creciendo bajo lámparas o lechugas en una cápsula. Puede que haya algo de eso, pero el desafío es más amplio. La NASA busca sistemas integrados, no una maceta futurista.

Los equipos tendrán que pensar en el viaje completo del alimento. Desde cómo se produce hasta cómo se convierte en una comida real para una persona cansada, encerrada en un hábitat y sometida a una presión psicológica enorme. La comida, en esas condiciones, también puede ayudar al ánimo de la tripulación.

Jarah Meador, responsable del programa de premios y desafíos de la NASA, lo planteó así. Las futuras tripulaciones necesitarán sistemas «nutritivos, sostenibles y totalmente independientes de la Tierra». No es poca cosa.

También sirve aquí

Aunque el reto mire a Marte, la NASA insiste en que estas soluciones pueden tener utilidad en la Tierra. Y aquí aparece la parte más ecológica del asunto. Un sistema que produce comida con poca agua, pocos residuos y menos dependencia logística puede ser útil en bases polares, zonas remotas, operaciones de emergencia o lugares donde la cadena de suministro es frágil.

Esto no significa que vayamos a comer mañana como astronautas. Pero sí que algunas tecnologías pensadas para el espacio pueden acabar mejorando la forma en que producimos alimentos en entornos extremos. Ya ocurrió antes con otros avances espaciales. A veces, mirar tan lejos sirve para arreglar problemas muy cercanos.

Jennifer Edmunson, responsable interina de Centennial Challenges, fue directa al explicar el enfoque. El reto no trata solo de alimentar astronautas, sino de buscar ideas que también puedan alimentar a personas en cualquier lugar donde producir comida sea difícil.

Qué deben tener en cuenta los equipos

La NASA no está pidiendo una idea bonita en una presentación. Los equipos deberán entregar un concepto operativo, un plan de comidas, un diseño del espacio y un vídeo que explique el funcionamiento del sistema. Incluso se contempla la posibilidad de pruebas de simulación para validar algunas propuestas.

Además, el concurso se desarrollará de forma virtual y finalizará oficialmente en septiembre de 2026, según la página del desafío. Eso deja varios meses para preparar propuestas, pero no demasiado margen si hablamos de diseñar un sistema alimentario completo para viajes a Marte. El problema es que el espacio no perdona improvisaciones.

En cualquier caso, el mensaje de fondo está claro. Para vivir fuera de la Tierra no bastará con cohetes más potentes. También habrá que resolver algo tan básico como sentarse a comer cada día.

El comunicado oficial de la convocatoria ha sido publicado por la NASA en la página del desafío Deep Space Food Challenge Mars to Table.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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