Alemania ha confirmado en la región de Altmark (Sajonia-Anhalt) una de esas noticias que parecen pequeñas al principio y enormes cuando se miran de cerca. Neptune Energy afirma que una evaluación independiente ha definido recursos de 43 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), una materia prima clave para las baterías de coches eléctricos, sistemas de almacenamiento y buena parte de la transición energética.
La cifra impresiona, pero hay que leerla con calma. No significa que Alemania pueda llenar camiones de litio mañana, ni que Europa deje de importar de un día para otro. Significa que bajo un antiguo campo de gas existe un recurso muy grande, que ahora debe demostrar si puede extraerse de forma técnica, rentable y con permisos.
Qué se ha confirmado
La evaluación fue encargada en agosto de 2025 a Sproule ERCE, una firma independiente, bajo el estándar CIM/NI 43-101. El resultado definido por Neptune Energy son 43 millones de toneladas de LCE en el norte de Sajonia-Anhalt, lo que la empresa presenta como uno de los mayores recursos de litio vinculados a un proyecto concreto en el mundo.
Aquí conviene traducir la cifra. LCE significa carbonato de litio equivalente, una forma habitual de expresar el potencial de un recurso de litio. No es lo mismo que decir toneladas de litio puro, y tampoco es una reserva minera ya lista para producir.
Por eso el matiz importa tanto. Un recurso indica que se estima que la materia prima está ahí, en unas condiciones geológicas determinadas. Una reserva exige demostrar que puede explotarse con seguridad, con dinero suficiente y con una tecnología que funcione durante años.
Un viejo campo de gas
La región de Altmark no parte de cero. Neptune Energy recuerda que allí se produce gas natural desde 1969, con décadas de pozos, datos del subsuelo e infraestructura ya desarrollada. En tiempos de transición energética, ese archivo geológico vale mucho más de lo que parece.
En la práctica, el proyecto intenta dar una segunda vida a una zona asociada durante años al gas. Donde antes el interés estaba en extraer hidrocarburos, ahora el foco se desplaza hacia una materia prima que necesitan las baterías.
Axel Wenke, director de Nuevas Energías de Neptune Energy, lo resume así: «La región de Altmark combina potencial geológico, infraestructura existente y conocimientos técnicos». La empresa considera que esas condiciones pueden facilitar el paso desde la producción de gas natural hacia la extracción de litio.
Litio disuelto en agua
Este proyecto no se parece a una mina a cielo abierto. El litio no aparece como una roca brillante que se arranca del suelo, sino disuelto en salmueras profundas, aguas calientes y salinas que se encuentran a varios kilómetros bajo tierra. Suena menos espectacular, pero puede ser clave.
Neptune Energy quiere usar extracción directa de litio (DLE). Este sistema bombea la salmuera, separa el litio con materiales o procesos técnicos y devuelve el agua restante al yacimiento. La compañía destaca que evita la minería a cielo abierto, las grandes balsas de evaporación y reduce el uso de suelo.
Eso no elimina todas las preguntas ambientales. Habrá que vigilar consumo energético, gestión del agua, integridad de los pozos y aceptación local. Pero, si el proceso funciona como se plantea, el impacto visual sería muy distinto al de las grandes explotaciones mineras que mucha gente imagina.
Las pruebas mandan
El proyecto aún está en fase piloto. Neptune Energy indica que en agosto de 2025 terminó una segunda prueba con Lilac Solutions y que se produjo carbonato de litio apto para baterías a partir de la salmuera de Altmark. Después se probó un proceso de adsorción, mientras la fase piloto sigue orientada a comparar tecnologías.
Esta parte es la menos llamativa, pero la más decisiva. Sacar pequeñas cantidades de litio en una prueba no es lo mismo que operar una planta durante años, con costes controlados y calidad constante. La batería no perdona improvisaciones.
En febrero de 2026 también se anunció el proyecto de investigación RoLiXX, centrado en estudiar las aguas profundas con litio del Rotliegend en la cuenca del norte de Alemania. Tendrá una duración de 36 meses y analizará geología, tecnología, ciclo de vida, viabilidad económica y aceptación social.
Qué puede cambiar
Si el proyecto llega a escala comercial, Neptune Energy habla de hasta 25.000 toneladas anuales de carbonato de litio. Según la propia compañía, eso bastaría para suministrar material de baterías a unos 500.000 coches eléctricos al año. No es poca cosa.
La Comisión Europea ya ha dejado claro por qué esto interesa tanto. La Ley Europea de Materias Primas Críticas busca reforzar las cadenas internas y fija metas para 2030, entre ellas cubrir al menos el 10 % de la extracción, el 40 % del procesado y el 25 % del reciclaje dentro de la UE. Además, quiere evitar que más del 65 % de una materia prima estratégica dependa de un solo tercer país.
En ese contexto, Altmark no convierte a Alemania en independiente por arte de magia. Pero sí podría reducir una parte de la dependencia exterior, justo en un momento en el que las baterías se han vuelto tan estratégicas como la energía que guardan.
Lo que falta por saber
La gran pregunta es sencilla. ¿Puede este litio producirse a gran escala y a buen precio? Todavía no hay una respuesta cerrada, porque faltan más pruebas, permisos mineros, inversión industrial y una fase de demostración con una planta integrada.
La propia Neptune Energy sitúa el proyecto en desarrollo. En un estudio socioeconómico encargado a IW Consult, la compañía plantea que, si se alcanzan hasta 25.000 toneladas anuales de LCE, el valor añadido bruto potencial en Alemania entre 2025 y 2042 podría llegar a 6.400 millones de euros y crear hasta 1.500 empleos anuales.
Son cifras grandes, pero condicionadas. Dependen de que la tecnología elegida aguante, de que los permisos avancen y de que el mercado del litio mantenga precios que hagan rentable el proyecto. El reloj corre, pero la geología por sí sola no fabrica baterías.
El comunicado oficial se ha publicado en Neptune Energy.













