Hace 57 años un ingeniero lo imaginó y hoy es una realidad: Colombia excava 240 metros bajo los Andes una caverna de 17 pisos en una obra de megaingeniería que redefine el mapa energético

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Publicado el: 3 de junio de 2026 a las 09:43
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Vista aérea de la presa Hidroituango en Colombia, la mayor central hidroeléctrica del país sobre el río Cauca.

Colombia no está hablando de una presa cualquiera. Hidroituango, levantada sobre el río Cauca, en Antioquia, ya se ha convertido en una pieza clave del sistema eléctrico del país y en una de esas obras que obligan a mirar dos cosas a la vez. Por un lado, la energía que produce. Por otro, el impacto que deja sobre el agua, el territorio y las comunidades.

Entre enero y abril de 2026, la Central Hidroeléctrica Ituango entregó más de 3160 GWh al Sistema Interconectado Nacional y aportó el 11,13 % de la demanda eléctrica de Colombia. Dicho de forma sencilla, uno de cada diez bombillos encendidos en el país dependió de esta central durante ese periodo. Y eso, con solo una parte de su capacidad final en funcionamiento.

Una presa dentro de la montaña

Hidroituango está ubicada en el noroccidente de Antioquia, entre los municipios de Ituango y Briceño. La obra aprovecha el caudal del río Cauca, que en el punto del proyecto tiene un promedio de 1010 metros cúbicos por segundo. No es poca cosa para un país que depende en buena medida del agua para generar electricidad.

La presa mide 225 metros de altura y el embalse alcanza 78 kilómetros de longitud, con un volumen de 2800 millones de metros cúbicos de agua en su nivel máximo de operación. Para hacerse una idea, no hablamos solo de una pared de concreto y roca. Hablamos de un sistema completo que transforma un cañón en una reserva energética gigantesca.

El corazón de la central está bajo tierra. La caverna de máquinas mide 240 metros de largo, 23 metros de ancho y 49 metros de alto, algo parecido a meter un edificio de 17 pisos dentro de una montaña. Allí se proyectan ocho turbinas Francis de 300 MW cada una. Cuando todas estén operativas, la central tendrá 2400 MW de capacidad instalada.

Por qué importa tanto

La fuerza de Hidroituango no se entiende solo por su tamaño. Se entiende por el momento en el que llega. Colombia se prepara para meses de mayor presión climática, con riesgo de menos lluvias y menor caudal en los ríos. En la vida diaria, eso puede acabar notándose en la factura de la luz y en la estabilidad del suministro.

En abril de 2026, Hidroituango entregó 872,1 GWh al sistema eléctrico colombiano, con un promedio diario de 28,1 GWh. Según la propia empresa, esa energía habría sido suficiente para abastecer durante un mes a ciudades como Medellín, Cali y Barranquilla juntas. La comparación ayuda a aterrizar la cifra.

Cuando el proyecto funcione con sus ocho unidades, EPM calcula que podrá atender alrededor del 17 % de la energía que demandan los colombianos. Esa es la promesa técnica. La pregunta de fondo es otra. ¿Puede una obra de este tamaño ser al mismo tiempo un respaldo energético y un proyecto ambientalmente vigilado?

El agua antes de la sequía

El debate más reciente gira alrededor del agua que se puede almacenar antes de que llegue con más fuerza el fenómeno de El Niño. El Ideam y Minambiente alertaron en abril de 2026 de una probabilidad creciente de condiciones de El Niño entre mayo y julio, con un aumento progresivo durante el segundo semestre.

La ANLA aclaró el 15 de mayo de 2026 que Hidroituango cuenta con autorizaciones para alcanzar su capacidad útil, hasta la cota 420 metros sobre el nivel del mar, siempre dentro de lo previsto en la licencia ambiental y cumpliendo las obligaciones pendientes. En la práctica, esto significa que el problema no es solo subir el agua. También hay que cumplir con el manejo ambiental del vaso del embalse.

La autoridad ambiental citó una mesa técnica para el 27 de mayo con el fin de apoyar las acciones de aprovechamiento forestal pendientes. Irene Vélez Torres, directora de la ANLA, resumió la posición oficial con una frase clara. «Nuestra prioridad siempre ha sido garantizar el cumplimiento integral de los términos y condiciones de cada licencia».

La otra cara del gigante

Hidroituango también arrastra una historia ambiental delicada. No se puede hablar de su papel energético sin mencionar que el río Cauca fue reconocido en 2019 como sujeto de derechos a la protección, conservación, mantenimiento y restauración. Esa decisión puso sobre la mesa algo que a veces se olvida cuando solo se miran megavatios. El río también cuenta.

La ANLA abrió en marzo de 2026 un nuevo proceso sancionatorio ambiental contra Hidroeléctrica Ituango S.A. por presuntos incumplimientos relacionados con el control de caudales aguas abajo, el equilibrio de descargas en época seca y el manejo de 59,82 hectáreas en el vaso del embalse. La autoridad también señaló que el proyecto acumula 29 procesos sancionatorios, de los cuales 20 están activos.

Esto no borra la importancia energética de la central, pero sí obliga a bajar el tono triunfalista. Una presa puede ayudar a evitar apagones y, al mismo tiempo, exigir vigilancia constante. En proyectos así, la sostenibilidad no se mide solo por generar electricidad renovable. También se mide por cómo se protege el río, la fauna, la vegetación y a quienes viven aguas abajo.

Qué se juega Colombia

El reto inmediato es claro. Colombia necesita guardar agua, generar energía y evitar que la sequía golpee con fuerza a hogares, comercios e industrias. Pero también debe hacerlo sin saltarse los controles ambientales, porque un error en una obra de este tamaño no se queda dentro de una oficina. Baja por el río. Y lo nota la gente.

Hidroituango cuenta con más de 3600 instrumentos de monitoreo, según la empresa propietaria, una red que permite anticipar el comportamiento del río Cauca con más de 30 horas de antelación. Ese dato es importante, pero no basta por sí solo. La confianza se gana con datos abiertos, seguimiento independiente y decisiones explicadas a tiempo.

Si las unidades restantes avanzan, si el embalse se gestiona con prudencia y si las obligaciones ambientales se cumplen, Hidroituango puede convertirse en el gran seguro energético de Colombia ante El Niño. Pero el verdadero examen será mantener encendido el país sin apagar la salud del río Cauca.

El comunicado oficial más reciente sobre la capacidad útil del embalse y las acciones ambientales pendientes ha sido publicado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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