China está llevando la energía solar a un terreno que hasta hace poco parecía reservado casi por completo a la eólica marina. En la costa de Changli, en la ciudad de Qinhuangdao, provincia de Hebei, se está construyendo un parque fotovoltaico offshore de 1,8 GW sobre el mar de Bohai, con una inversión estimada de 14.400 millones de yuanes, una cifra que ronda los 2.000 millones de dólares.
La imagen impresiona. Pilotes de acero clavados en el fondo marino, cables submarinos, plataformas, módulos solares y barcos trabajando como si estuvieran levantando una ciudad energética sobre el agua. El último balance publicado en Hebei señala que el proyecto sigue en marcha, con un avance del 23,29 % en el hincado de pilotes y del 19,38 % en el montaje de las estructuras fotovoltaicas.
Un parque solar en pleno mar
El proyecto de Qinhuangdao no es una pequeña prueba técnica. Está diseñado para alcanzar 1,8 GW de potencia, una escala enorme incluso para los estándares chinos. En la práctica, eso significa llevar miles de paneles solares a una zona marina donde el sol, el viento, la sal y las olas van a poner a prueba cada pieza.
La instalación ocupa unas 17 km² de superficie marina y se divide en cuatro subproyectos. Tres de ellos tienen 500 MW y el cuarto alcanza 300 MW, con participación de grandes empresas estatales como Huadian, Guodian, Guohua Investment y China Power Construction.
¿Por qué hacerlo en el mar? La respuesta es sencilla, aunque el reto no lo sea. China tiene una costa extensa, mucho consumo eléctrico cerca de las zonas industriales del este y cada vez más presión para producir electricidad limpia sin ocupar terreno agrícola o urbano. No es poca cosa.
Los 240 pilotes que enseñaron el tamaño del reto
Uno de los hitos más llamativos llegó en agosto de 2025, cuando el componente de Huadian ya había completado 240 pilotes de acero y 28 estructuras fotovoltaicas. Cada pilote citado por los medios locales pesaba unas 15 toneladas y medía alrededor de 29 metros.
Wang Shusong, responsable de operaciones en el proyecto de Huadian Changli, explicó entonces que, cuando las condiciones del mar lo permiten, se pueden completar «16 pilotes y cuatro estructuras de soporte al día». Traducido a algo más visual, cada estructura reúne 832 paneles y ocupa una superficie parecida a seis canchas de baloncesto.
Ese detalle ayuda a entender la escala real. No hablamos solo de poner placas solares sobre una lámina de agua tranquila. Hablamos de perforar, fijar, nivelar, cablear y proteger equipos eléctricos en un entorno donde la corrosión puede comerse una estructura si no se diseña bien desde el primer día.
La batalla contra la sal y las olas
La energía solar marina tiene una ventaja evidente. No compite directamente por el suelo. Pero a cambio exige mucho más a la ingeniería. El agua salada, la humedad, la niebla marina y los temporales son enemigos silenciosos. Y trabajan todos los días.
Por eso el proyecto utiliza acero especial, recubrimientos anticorrosión y marcos reforzados con materiales pensados para reducir la degradación por humedad y salinidad. También se emplean cimentaciones fijas y estructuras diseñadas para soportar el oleaje y las mareas del Bohai.
En el fondo, la clave está en que el parque no solo produzca mucha electricidad el primer año. Tiene que seguir produciendo durante décadas, con costes de mantenimiento razonables. Esa es la diferencia entre una demostración llamativa y una tecnología que puede repetirse en otras costas.
Una electricidad que puede evitar millones de toneladas de CO2
Cuando esté en funcionamiento, la planta debería generar alrededor de 2.700 millones de kWh al año. Xinhua, la agencia oficial china, vincula esa producción con una reducción estimada de 2,16 millones de toneladas de CO2 anuales.
Otras estimaciones del proyecto elevan la generación anual hasta unos 2,75 TWh y calculan un ahorro de unas 840.000 toneladas de carbón cada año. También apuntan a que podría cubrir cerca del 49 % de las necesidades eléctricas de Qinhuangdao.
Estas cifras deben leerse con una cautela razonable. Son previsiones de producción y de ahorro, no resultados finales medidos durante años. Pero marcan una idea clara. Si el parque funciona como se espera, la energía solar offshore puede dejar de ser una rareza y convertirse en una pieza más del sistema eléctrico costero.
Cables submarinos para llevar la luz a tierra
Producir electricidad en el mar sirve de poco si no se puede llevar con seguridad a la red. Por eso el proyecto conecta sus cuatro partes mediante cables submarinos hacia subestaciones elevadoras de 220 kV, antes de enviar la electricidad a una estación principal de 500 kV.
Aquí aparece otro punto importante. El componente de Huadian utiliza perforación direccional para instalar parte del cable submarino, una técnica que permite reducir impactos y salvar zonas delicadas sin abrir zanjas convencionales en todo el recorrido. Según las informaciones del sector, esta solución habría establecido un récord nacional por la longitud de la ruta de cable ejecutada con este método.
Para el lector, esto se resume en algo muy práctico. No basta con llenar el mar de paneles. La obra necesita una red eléctrica robusta, resistente y bien integrada en tierra. Si falla esa parte, falla todo.
El calendario que mira a 2026
El calendario del proyecto apunta a la conexión completa antes de finales de julio de 2026, según las informaciones publicadas sobre la obra. La Comisión de Desarrollo y Reforma de Hebei ya había incluido estos proyectos piloto de energía solar marina dentro de una escala total de 1,8 millones de kW, con horizonte de conexión dentro de 2026.
La fecha importa porque China no está construyendo este parque solo para sumar megavatios. Lo está usando como banco de pruebas. Si la operación demuestra que los materiales resisten, que la generación es estable y que los costes no se disparan, otros proyectos podrían copiar el modelo en más zonas costeras.
Y ahí está la pregunta de fondo. ¿Puede la energía solar salir de los tejados, los desiertos y los campos para instalarse también en el mar? China está intentando responder con acero, cables y millones de paneles.
La información más reciente sobre el avance del proyecto ha sido publicada en Hebei Radio and Television.










