Geólogos descubren en Siberia un círculo perfecto de 8 km y 1000 millones de años que esconde en su interior oro, platino y el único mineral del mundo que no existe en ningún otro lugar

Imagen autor
Publicado el: 16 de junio de 2026 a las 22:01
Síguenos
Vista aérea del macizo de Kondyor en Siberia, una formación geológica circular rica en oro, platino y minerales raros.

En una zona remota del extremo oriental de Rusia hay una formación tan redonda que, vista desde el cielo, parece el resto de un meteorito o la caldera de un volcán apagado. Se llama macizo de Kondyor, está en el krai de Jabárovsk y lleva años fascinando a geólogos, mineros y curiosos por una mezcla muy poco habitual de belleza, misterio y riqueza mineral.

Pero aquí conviene separar el gancho de la realidad. No es una montaña recién descubierta ni una caja fuerte natural abierta de golpe. La historia verdadera es más interesante. Kondyor es una estructura geológica circular, rica en platino, oro, plata y minerales del grupo del platino, cuya formación ayuda a entender cómo la Tierra concentra algunos de los metales más valiosos y más difíciles de conseguir.

No es un cráter

La primera impresión engaña. Desde las imágenes de satélite, Kondyor aparece como un anillo casi perfecto en mitad del paisaje siberiano. La NASA lo describe como un círculo rocoso de unos 6 kilómetros de ancho que recuerda a un cráter de impacto o a una antigua caldera volcánica, aunque no es ninguna de las dos cosas.

La explicación aceptada es otra. El macizo se formó por la intrusión de roca ígnea, es decir, material fundido que empujó hacia arriba capas de rocas sedimentarias más antiguas. Algunas de esas capas se depositaron hace más de mil millones de años, un dato que suele alimentar titulares llamativos.

En el centro del anillo se acumula agua que acaba formando un río, y ese río sale por el lado norte de la estructura. Visto desde arriba, el conjunto parece casi diseñado a mano. No lo está. Es geología trabajando durante muchísimo tiempo.

El tesoro bajo la roca

Kondyor es famoso porque sus arroyos y depósitos aluviales han contenido platino, oro y plata. La NASA también señala la presencia de cristales gruesos de una aleación de platino y hierro, algunos de hasta 1,5 centímetros. Para un mineral de este tipo, eso no es poca cosa.

Aun así, hablar de una «montaña llena de piedras preciosas» puede llevar a error. No se trata de abrir la roca y encontrar joyas listas para vender. La riqueza está en minerales dispersos, granos, cristales y concentraciones que necesitan exploración, extracción, lavado, separación y control técnico.

Uno de los nombres más curiosos es la konderita. Mindat la recoge como una especie mineral válida aprobada por la Asociación Mineralógica Internacional, con localidad tipo en el macizo de Konder. Su fórmula incluye cobre, plomo, rodio, platino, iridio y azufre. Dicho de otra forma, no es una piedra bonita cualquiera, sino una rareza mineral nacida de un lugar muy concreto.

La edad real

Aquí está el matiz importante. Decir que Kondyor es una montaña de mil millones de años puede sonar espectacular, pero no cuenta toda la historia. La NASA habla de rocas sedimentarias de más de mil millones de años atravesadas por la intrusión, no de que toda la estructura actual tenga exactamente esa edad.

De hecho, un artículo científico publicado en Doklady Earth Sciences estudió las rocas ultrabásicas del macizo de Konder y estimó para el núcleo de dunita y rocas relacionadas una edad de 128 millones de años, con un margen de 40 millones. Es una cifra enorme para nuestra escala humana, pero muy distinta de los mil millones que aparecen en algunos titulares.

¿Qué significa esto en la práctica? Que Kondyor reúne materiales muy antiguos, procesos magmáticos posteriores y una larga historia de erosión. Esa combinación explica mejor su forma circular y su riqueza que cualquier idea rápida de meteorito o volcán gigante.

Una mina conocida desde hace décadas

La explotación de Kondyor no empezó ayer. Un documento técnico de campo sobre el macizo señala que el placer de Kondyor fue descubierto entre 1979 y 1988 y que los recursos prospectivos del río Kondyor superaban las 50 toneladas de platino. También indicaba que, en los años previos a ese documento, la producción anual superaba las 3 toneladas.

Este punto es clave para no exagerar. Algunas crónicas hablan de unas 4 toneladas anuales, pero conviene no presentar esa cifra como producción actual si no hay un dato oficial reciente que la respalde. En minería, las cifras cambian con el agotamiento de los placeres, los precios, la maquinaria, los permisos y la rentabilidad.

La imagen del «tesoro» funciona muy bien, pero la realidad suele ser menos cinematográfica. Hay prospección, barro, agua, maquinaria, costes y una pregunta incómoda que siempre vuelve. ¿Cuánto se puede extraer sin dejar una huella ambiental excesiva?

Por qué importa ahora

El platino no solo se usa en joyería. Los metales del grupo del platino son importantes para catalizadores, tecnologías industriales y aplicaciones vinculadas a la transición energética. La Comisión Europea incluye los metales del grupo del platino en su lista de materias primas críticas, precisamente por su importancia económica y por el riesgo asociado a su suministro.

Ahí entra la parte ambiental. La transición hacia tecnologías más limpias también necesita minería, y eso obliga a mirar de frente el origen de los materiales. No basta con que un metal sea útil para reducir emisiones en una parte de la economía si su extracción destruye ríos, suelos o ecosistemas sin control.

Por eso Kondyor es algo más que una rareza para mirar en Google Earth. Es un recordatorio de que los minerales críticos tienen paisaje, agua, trabajadores, comunidades y residuos detrás. Lo que parece una joya desde el satélite puede convertirse en un problema si se explota mal.

Lo que conviene vigilar

En depósitos aluviales como los de Kondyor, la actividad minera puede implicar movimiento de sedimentos, alteración de cauces, consumo de agua y generación de lodos. No significa que todo proyecto sea igual, pero sí que la vigilancia ambiental debería ser parte central de cualquier explotación.

También hace falta transparencia. Producción real, restauración de zonas alteradas, control del agua y planes de cierre son datos tan importantes como la cantidad de platino bajo tierra. Sin esa información, el titular del «tesoro» se queda cojo.

Kondyor seguirá llamando la atención por su forma casi perfecta y por sus minerales raros. Pero la noticia de fondo no es solo que haya oro o platino en Siberia. La verdadera lección es que incluso los metales que ayudan a construir tecnologías modernas salen de lugares frágiles, remotos y muy concretos.

El artículo científico de referencia sobre la edad y el origen de la dunita del macizo de Konder ha sido publicado en Doklady Earth Sciences, y la ficha oficial con la imagen y la explicación geológica está disponible en NASA Earth Observatory.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario