Un estudiante de 18 años que trabajaba cavando zanjas encontró 49 lingotes de oro y 4.000 monedas antiguas escondidos tras un muro: los expertos calculan que es un tesoro valorado en 9 millones de euros
Un trabajo de verano terminó convertido en un misterio de nueve millones de euros. El 11 de agosto de 2026, Kobe, un estudiante de 18 años, y sus compañeros encontraron 49 lingotes y miles de monedas de oro durante unas obras en Sint-Gillis-Dendermonde, Bélgica.
El alijo apareció mientras el equipo renovaba el drenaje bajo el antiguo Brouwershuis, una casa vinculada a una rica familia de cerveceros. Los trabajadores avisaron a la policía, que inventarió el oro y lo trasladó a una cámara de alta seguridad mientras se investiga quién lo escondió y a quién pertenece.
El hallazgo bajo los cimientos
Kobe ayudaba a retirar parte de los cimientos del sótano cuando vio varias piezas metálicas. «Al principio pensé que eran monedas de un euro», explicó, hasta que apareció un lingote y quedó claro que aquello no era un hallazgo corriente.
El tesoro apareció bajo la estructura, en una zona que había sido cerrada con ladrillos. Las imágenes de la policía mostraron decenas de lingotes numerados y grandes cantidades de monedas, mientras CAW Oost-Vlaanderen, propietaria del edificio, confirmó que la reforma buscaba ampliar sus servicios de asistencia social.
Las fechas cambian la historia
La primera explicación parecía sencilla. Quizá la familia Van Assche había escondido su fortuna durante la Primera o la Segunda Guerra Mundial, pero algunos lingotes llevan fechas de 1957 y 1960, mucho posteriores a ambos conflictos.
La cervecería funcionó desde 1899 hasta 1970. Los últimos tres hermanos de la familia murieron sin descendencia y Maria Van Assche dejó su patrimonio a la abadía de Dendermonde para fines benéficos, aunque el oro no figuraba en el testamento conocido.
Quién puede reclamar el oro
La Fiscalía de Flandes Oriental abrió una investigación para comprobar si el tesoro procede de un robo o de otra actividad delictiva. A finales de agosto, el caso pasó de la policía local a la federal porque será necesario rastrear el origen de los lingotes también en el extranjero.
Si no aparece una conexión penal, comenzará la disputa civil. Entre las partes que podrían intentar reclamar figuran posibles herederos, CAW Oost-Vlaanderen y los descubridores o la empresa contratista, pero cada reclamación tendrá que sostenerse con documentos y pruebas.
El Código Civil belga mantiene el derecho del propietario original y establece un plazo de cinco años cuando no se identifica. También permite que un objeto oculto sin dueño pueda repartirse entre un descubridor que cumpla los requisitos legales y el propietario del lugar donde apareció.
Un final todavía lejano
CAW Oost-Vlaanderen ha señalado que, si finalmente recibe el dinero, lo destinaría a ampliar la atención y el alojamiento para personas sin hogar. Kobe ha vuelto a su rutina y espera que el proceso termine con alguna recompensa para los trabajadores.
La repercusión del caso ya ha generado reclamaciones difíciles de comprobar, incluso de personas que dicen recordar el tesoro de una vida pasada. Pero una historia llamativa no demuestra la propiedad. En la práctica, decidirán los números de serie, los archivos familiares, los testamentos y los registros financieros.
La información oficial sobre el hallazgo fue difundida por la Policía Local de Dendermonde y la normativa aplicable figura en el Libro 3 del Código Civil belga.
Imagen: Stevebidmead / Wikimedia Commons (CC0)













