Un algoritmo de la NASA reveló unas 200 pinturas ocultas en Angkor Wat

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Por HoyECO
Publicado el 17 de octubre de 2026 a las 18:45
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Pinturas ocultas en Angkor Wat antes y después de aplicar DStretch, basado en el algoritmo de la NASA

En una cámara situada en lo alto de la torre central de Angkor Wat, en Camboya, hay jinetes a caballo y una orquesta tradicional pintados sobre la piedra que miles de turistas dejan atrás cada día sin verlos. Esas escenas, junto con unas 200 pinturas desvaídas más repartidas por el templo, salieron a la luz entre 2010 y 2012 gracias a un algoritmo de la NASA concebido en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), en el sur de California.

La NASA ha recuperado esta historia en un artículo publicado el 8 de septiembre de 2026. La técnica se llama estiramiento de decorrelación y, según la agencia, «aumenta los contrastes en las imágenes digitales, lo que hace más fácil distinguir los detalles».

Las escenas escondidas en la torre central

El autor del hallazgo fue Noel Hidalgo Tan, un arqueólogo singapurense que entonces investigaba arte rupestre en la Universidad Nacional Australiana (ANU), en Canberra, y que en 2010 trabajaba como voluntario en una excavación en Angkor Wat. «Iba caminando por el templo en un descanso para comer y vi unos pigmentos en la pared», contó en la nota de prensa de la universidad.

Hizo unas cuantas fotos y después las mejoró en el ordenador. «Saqué algunas fotos, pero no pensé que fueran a ser nada especial», recordó. «Fue un momento increíble. No me esperaba que las imágenes fueran tan elaboradas y detalladas».

Las fotografías procesadas mostraron elefantes, leones, el dios mono hindú Hanuman, barcos y edificios. En 2012 Tan volvió para hacer un estudio sistemático con colegas camboyanos de APSARA, la autoridad que protege y gestiona Angkor y la región de Siem Reap.

La cámara más alta de la torre central, conocida como Bakan, guarda la escena más elaborada, un conjunto musical jemer llamado pinpeat que reúne gongs, xilófonos, instrumentos de viento y percusión. En la misma sala aparecen personas a caballo entre dos edificios que podrían ser templos.

Según la ANU, pese al gran número de visitantes nadie se había fijado en ellas, porque estaban muy desvaídas a simple vista y muchas quedaban en zonas oscuras del templo.

Un templo hindú que se volvió budista

Angkor Wat se levantó entre 1113 y 1150 en el centro de Angkor, la capital del Imperio jemer, como templo hindú dedicado a Vishnu. El estudio que Tan firmó con Im Sokrithy, Heng Than y Khieu Chan en junio de 2014 apunta a que las pinturas pertenecen a una fase concreta del siglo XVI, cuando el templo pasó del culto a Vishnu al budismo theravada.

Los restos de pintura se tomaron en un principio por grafitis dejados por los primeros viajeros que llegaron al templo, explica la universidad.

El arqueólogo apuntó como posible promotor al rey Ang Chan, que entre 1528 y 1566 intentó restaurar el templo. En esos años se terminaron tallas inacabadas y Angkor Wat empezó a convertirse en lugar de peregrinación budista.

Un aficionado con formación en imagen médica

La herramienta que usó Tan se llama DStretch y la creó Jon Harman, un aficionado al arte rupestre que hoy vive jubilado en Pacifica, California. «Nadie sabe de verdad por qué la gente hizo el arte rupestre que hizo, al menos en muchos casos», contó a la NASA. «Y los símbolos son bastante extraños».

Hacia 2005, en un congreso de arte rupestre, alguien le enseñó imágenes de la web de la misión Mars Exploration Rover con la superficie de Marte antes y después de aplicar el estiramiento de decorrelación. Harman, que trabajaba en imagen médica, entendió enseguida lo que aquello podía suponer para estudiar imágenes antiguas y desvaídas.

Superficie de Marte sin y con estiramiento de decorrelación
Superficie de Marte sin el estiramiento de decorrelación (izquierda) y con él (derecha), la comparación que inspiró a Jon Harman (Imagen: NASA)

«Lo busqué en Google y encontré un documento de la NASA que explicaba cómo hacer el algoritmo», recordó. «Sabía por mi experiencia en imagen médica que podía hacerlo, así que lo hice». El resultado fue un complemento para ImageJ, un programa de código abierto para procesar y analizar imágenes que desarrollaron los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

En una foto que él mismo había tomado en la cueva de San Borjitas, en Baja California (México), apareció de la nada una figura amarilla entre varias figuras humanas. «Eso me convenció de su utilidad», dijo Harman. «Luego empecé a jugar con ello y descubrí que, cambiando el espacio de color con el que trabajaba, podía obtener buenos resultados en imágenes distintas».

Pinturas rupestres de la cueva de San Borjitas antes y después de DStretch
Pinturas de la cueva de San Borjitas, en Baja California (México), sin procesar (izquierda) y con DStretch (derecha), donde aparece una figura amarilla (Foto: Jon Harman)

Un método pensado para mirar la Tierra desde el espacio

El documento que encontró Harman lo había escrito en 1996 Ronald Alley, empleado del JPL que trabajaba en los requisitos científicos de ASTER, un radiómetro construido por Japón que se lanzó en 1999 a bordo del satélite Terra de la NASA.

Alley y sus colegas geólogos ya usaban el estiramiento de decorrelación para cartografiar coladas de lava en la isla grande de Hawái, y él la hizo más rápida y precisa al sustituir una cadena de imágenes intermedias por una multiplicación de matrices. «Alguien tenía que escribir una descripción de esto para que los usuarios supieran de qué estábamos hablando», contó Alley a la NASA.

Cómo funciona el estiramiento de decorrelación

En lugar de limitarse a subir el contraste, el algoritmo traslada los colores originales a una gama distinta y más amplia, un proceso que incluye pasos como diagonalizar matrices de color, explica la NASA. «Diagonalizar es álgebra, y tengo un doctorado en Matemáticas por Berkeley, donde estudié álgebra», señaló Harman.

Un espacio de color es una manera de representar los colores con números, como el RGB (rojo, verde y azul) de las pantallas, y DStretch incluye espacios propios pensados para el arte rupestre. Harman atiende unas 200 solicitudes al año.

De Noruega a las momias tatuadas

En el yacimiento noruego de Årsand 1, cuyas pinturas se documentaron por primera vez en 1940, el uso de DStretch en 2008 y 2012 descubrió unas 15 figuras que no estaban registradas y nuevos detalles en otras 28, según la NASA. En la necrópolis egipcia de Beni Hasan sirvió para encontrar murciélagos y cerdos, animales que rara vez aparecen en el arte del antiguo Egipto, un país donde también se ha documentado hace poco un refugio rocoso de Umm Irak cubierto de pinturas y grabados en el Sinaí.

En Vlochos, en Tesalia (Grecia), aplicado a fotografías aéreas, señaló zonas de interés que otros métodos habían pasado por alto y restos de edificios y cimientos enterrados, algo parecido a lo que ocurrió con las 260 estructuras funerarias localizadas desde el aire en el desierto de Atbai, en Sudán.

En 2023, investigadores de la Universidad de Tubinga, en Alemania, y de la División de Arqueología de Tennessee publicaron un protocolo para usarlo con los tatuajes conservados en restos humanos momificados. «Me han sorprendido muchas de las distintas aplicaciones que la gente ha encontrado. Así que eso ha estado genial», dijo Harman.

Lo que la técnica no puede decir

DStretch necesita una diferencia de tono para trabajar, por eso rinde mejor con pinturas que con grabados, y sobre todo con pinturas rojas o amarillas muy desvaídas, según su propio manual. El resultado es una imagen en falso color, cuyos tonos pueden ser muy distintos de los reales, según la descripción del algoritmo, y el manual avisa de que el ruido y la compresión JPEG afectan más a unos realces que a otros.

La fecha de las pinturas de Angkor Wat sigue siendo una hipótesis, ya que la ANU presenta su relación con el reinado de Ang Chan, en el siglo XVI, como una propuesta del equipo y no como una datación cerrada.

El estudio se publicó en junio de 2014 en Antiquity.

La NASA presenta DStretch como un ejemplo de algoritmo aplicado primero a imágenes de satélite que ahora sirve para asomarse a la Antigüedad.

Foto: Noel Hidalgo Tan

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