El ecólogo canadiense Jean Thie encontró en Google Earth, el 2 de octubre de 2007, una presa de castores de unos 850 metros. Está en el sur del Parque Nacional Wood Buffalo, en el norte de Alberta (Canadá). Parks Canada la considera la mayor del mundo y calcula que su estanque guarda unos 70 millones de litros de agua.
El caso dio la vuelta al mundo en mayo de 2010, cuando guardas de Parks Canada la fotografiaron desde un helicóptero, y según Thie no ha aparecido ninguna más larga desde entonces.
Buscando permafrost en Google Earth
Thie, director de EcoInformatics International, estudiaba a qué ritmo se funde el permafrost, el suelo que pasa todo el año helado, en los humedales del norte de Canadá. Al revisar la zona vio una línea oscura que cerraba un estanque y la midió con la regla de Google Earth, según cuenta en su análisis del hallazgo.
La presa queda al sur del lago Claire, a unos 190 kilómetros de Fort McMurray.
Con fotos aéreas antiguas, Thie reconstruyó su historia. En una de 1980 la obra aún no había empezado y en las imágenes de Landsat 7 de 1990 ya aparece, por lo que concluye que «la mayor parte de la construcción debió de producirse entre 1980 y 1990».
En fotos aéreas tomadas por Steve Anderson, del parque, se ven presas nuevas junto a la principal. Si se unen, calcula Thie, el conjunto podría crecer otros 50 a 100 metros.
775 metros para Parks Canada
Los 850 metros son la medida de Thie, la que recoge el Guinness World Records, mientras que la ficha de Parks Canada habla de casi 800 metros de punta a punta y de unos 775 metros en el frente de la presa.
En esa región abundan las presas de 500 metros, pero, según Thie, «cualquier presa de más de 600 metros sigue siendo excepcional». Hasta 2008, añade, la más larga que se citaba era una de 652 metros cerca de Three Forks, en Montana.
Un abanico aluvial casi llano
Según Thie, la longitud se explica por el terreno: la presa está en un abanico aluvial al pie de los montes Birch, un depósito de sedimentos con forma de cono y una pendiente media del 0,5 %, donde no se forman cauces y el agua baja despacio por un frente muy ancho. Para embalsarla, los castores necesitan barreras muy largas.
Parks Canada explica que la presa «retiene el agua de escorrentía de los montes Birch». En el estanque hay al menos una madriguera grande, según Thie.

Para llegar hay que caminar varios días entre turberas y bosque boreal o fletar un vuelo, según Parks Canada, y la NASA dice que solo se sabe de una persona que la haya alcanzado a pie.
Kananaskis y la tormenta de 2013
Sobre cuánta crecida frena una presa así, lo más cercano en Canadá es un estudio de la Universidad de Saskatchewan de Cherie Westbrook y su equipo, publicado en julio de 2020 en Hydrological Processes. El equipo tomó datos durante la tormenta de junio de 2013, la que provocó la mayor inundación registrada en las Rocosas canadienses al oeste de Calgary, en una turbera con castores de Kananaskis que estudiaba desde hacía más de diez años.
Según el estudio, los estanques se llenaron en las primeras horas, y después el 68 % de los sistemas de presas en cascada seguía intacto o en parte intacto. Los autores escriben que el agua de los estanques, «incluso en los que fallaron, retrasó la llegada de la crecida aguas abajo», en contra de la idea de que estos estanques apenas amortiguan las crecidas o suelen romperse.
Un metro de fondo nunca comprobado
Los 70 millones de litros salen de una cuenta: el estanque ocupa unos 70.000 metros cuadrados y Parks Canada supone un metro de fondo que ninguna medición sobre el terreno ha comprobado. Tampoco hay datos de crecidas evitadas en Wood Buffalo, y el estudio de Saskatchewan se hizo en un valle de montaña, muy distinto de este humedal llano.
El Servicio Geológico de Estados Unidos modelizó en septiembre de 2025 dos tramos de arroyos urbanos de Oregón y llegó a una conclusión con matices, recogida en su informe. Con presas, esos tramos guardaban más agua durante las tormentas, aunque eso «no siempre se traduce en una reducción de los caudales máximos». En las crecidas grandes, además, el efecto se diluye.
En Yorkshire, un arroyo con castores recortó sus picos de caudal, y en Dorset una pareja liberada convirtió un bosque en humedal en solo un año. También en el Reino Unido hay tierras de cultivo que los castores están devolviendo a la vida. Ninguno de esos sitios se parece a Wood Buffalo, y lo que consiga cada presa depende de la pendiente, el suelo y la lluvia.
Foto: Parks Canada









