El Instituto Nacional de Tecnología Oceánica de India (NIOT) construye una planta en Kavaratti, capital del archipiélago de Lakshadweep. Usará la energía térmica oceánica para producir 100 metros cúbicos de agua potable al día, es decir, 100.000 litros. La electricidad saldrá de la diferencia de temperatura entre el agua templada de la superficie y la fría del fondo.
El ministro de Ciencias de la Tierra, Jitendra Singh, revisó las obras a principios de marzo de 2026. En mayo, un libro blanco publicado en la web de su ministerio seguía situando el proyecto en construcción. No hay fecha pública de arranque, así que esos 100.000 litros son por ahora una meta de diseño.

Ocho islas ya beben agua del mar
Hace dos décadas que Lakshadweep saca agua dulce del mar con un principio parecido. En 2005, el NIOT instaló en Kavaratti la primera planta de desalación térmica de baja temperatura (LTTD) del país. Lo cuenta el científico G. Venkatesan en un resumen para un simposio del instituto celebrado en Chennai en marzo de 2025.
Después llegaron Minicoy y Agatti en 2011, y Amini, Kalpeni, Kadmat, Chetlat y Kiltan entre 2023 y 2024. Según el Gobierno indio, hoy funcionan plantas de este tipo en ocho islas. Toman el agua fría a unos 350 o 400 metros de profundidad.
Venkatesan escribe que el agua de esas instalaciones «ha mejorado de forma significativa las condiciones de salud de las comunidades insulares». El archipiélago tiene poca agua subterránea y depende de las lluvias estacionales. Además, el agua salada se cuela en sus acuíferos.
El comunicado de marzo recuerda, sin embargo, que el diésel mueve hoy casi todas las infraestructuras de las islas. Y ese combustible hay que transportarlo hasta allí, con el coste que eso supone.
65 kilovatios para la desaladora
La potencia figura en un comunicado del Gobierno indio de agosto de 2022, cuando empezaron los trabajos. Se trata de una planta de conversión de energía térmica oceánica (OTEC) de 65 kilovatios. Esa electricidad servirá para mover la desaladora.
Venkatesan presenta Kavaratti como la primera planta del país que dará a la vez electricidad y agua dulce. Lo hará, escribe, «eliminando la necesidad de generadores diésel o de cualquier fuente de energía externa».
El comunicado del 7 de marzo de 2026 va en la misma línea. Una vez en servicio, la planta no dependerá de la electricidad de diésel, que hoy mueve casi todas las infraestructuras de las islas.
Agua que hierve a baja presión
Kavaratti usa un ciclo abierto. Sus piezas principales son una cámara de evaporación, un turbogenerador, un condensador y una bomba de vacío, según la descripción del NIOT.
La bomba baja la presión de la cámara por debajo de la presión de vapor del agua templada que entra. Así, parte de esa agua de mar se evapora sin necesidad de calentarla. En el esquema del ministerio, el agua de superficie aparece entre 25 y 35 grados y la profunda, entre 3 y 7.
El vapor mueve la turbina y luego se condensa gracias al agua fría del fondo. Lo que sale tiene muy pocos sólidos disueltos y sirve para beber, explica el instituto. La sal se queda en el agua que no llega a evaporarse.
Hace falta, eso sí, un mar muy cálido arriba y muy frío abajo. Según un informe de 2014 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), estas plantas suelen trabajar con unos 20 grados de diferencia o más. Por eso miran a los trópicos.
Una tubería de 3,8 kilómetros
Bajo el agua está la parte más delicada de la obra. El comunicado del 7 de marzo detalla una conducción de polietileno de alta densidad de casi 3,8 kilómetros. Subirá agua fría desde más de 1000 metros de profundidad hasta la planta en tierra.
En esas fechas se soldaban los tramos en la orilla sur de la laguna de Kavaratti, con unos 250 metros ya montados. La obra civil estaba casi terminada y los equipos principales, fabricados.
El NIOT explica que el diseño coloca en tierra la tubería de captación de agua fría, a diferencia de las plantas LTTD. Busca así menos trabajo en alta mar, menos coste y menos consumo de energía. Aun así, el fondo de la zona tiene coral, roca y fosas. Y los meses del monzón y el mal estado del mar acortan las ventanas para trabajar.
El precedente de Tuticorin
India ya probó la OTEC a principios de los años 2000 con un sistema flotante de un megavatio. El libro blanco de mayo reconoce que se desmanteló por las «limitaciones en el manejo de las tuberías de captación de agua fría profunda».
IRENA sitúa aquel proyecto frente a Tuticorin, en el sur del país, y lo da por no completado por problemas con las tuberías. Esa agencia calcula que el bombeo se lleva entre el 20 % y el 30 % de la energía en estas plantas. Con tan poca diferencia de temperatura, hay que mover volúmenes enormes de agua.
Con ese antecedente, el NIOT prepara ya proyectos de unos 10 megavatios y 5 millones de litros diarios de agua dulce. Kavaratti, con sus 65 kilovatios, es el paso intermedio entre el laboratorio y esa escala.
Sin fecha de arranque ni datos del vertido
El libro blanco describe el proyecto como «en plena construcción, con los componentes clave fabricados y las obras de la tubería de agua fría en marcha». Ninguno de los documentos oficiales consultados da una fecha de puesta en servicio.
Tampoco se sabe qué pasará con el agua profunda una vez usada. Un análisis de 2012 de la NOAA y la Universidad de New Hampshire lo advierte para este tipo de plantas. Soltar cerca de la superficie agua traída de unos 1000 metros puede aumentar los nutrientes, y eso «puede provocar proliferaciones de algas, incluidas las nocivas».
Cuando la planta arranque habrá que medir cuánta agua da de verdad y cuánta electricidad gasta en bombear. También qué mantenimiento exige la tubería. Con esos números se sabrá si el modelo sirve para otras islas tropicales.
El estado del proyecto figura en el libro blanco Powering India’s blue economy, de mayo de 2026. Está publicado en la web del Ministerio de Ciencias de la Tierra de India.
Foto: PIB / Gobierno de India









