El curioso disparo de rayos gamma que ha durado 7 horas y que obliga a los científicos a replantearse todo sobre el universo

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Publicado el: 3 de marzo de 2026 a las 09:44
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Ilustración de un estallido de rayos gamma con un potente chorro de energía en el espacio profundo.

En julio de 2025, algo en una galaxia lejana bombardeó la Tierra con rayos gamma durante unas siete horas seguidas. El estallido, bautizado GRB 250702B, se ha convertido en el más largo registrado hasta ahora y ha obligado a los astrofísicos a replantearse cómo funcionan estas explosiones extremas.

Los datos llegaron principalmente del telescopio espacial de rayos gamma Fermi de laNASA y de otros cuatro instrumentos de alta energía repartidos por el sistema solar. La señal mostró actividad intensa durante unos 25.000 segundos, cuando lo habitual en este tipo de fenómenos son unos pocos segundos o, como mucho, minutos. El anterior récord rondaba los 15.000 segundos.

¿Qué es exactamente un estallido de rayos gamma? En palabras sencillas, se trata de un fogonazo de radiación de altísima energía que llega desde galaxias muy lejanas. Se detecta con satélites, no a simple vista, y en este caso ocurrió a varios miles de millones de años luz, por lo que no supuso ningún peligro para la vida en la Tierra.

Lo que desconcertó a la comunidad científica no fue solo la duración. El detector de Fermi registró tres explosiones sucesivas que parecían proceder del mismo punto del cielo. La investigadora Eliza Neights, del centro Goddard de la NASA, recordaba así el momento de la detección en una entrevista posterior en la que participó el equipo de Fermi. Dijo que estaba de servicio cuando el instrumento marcó un patrón inusual, con tres ráfagas que llegaban una tras otra desde la misma dirección.

Las observaciones posteriores con telescopios como el Very Large Telescope de ESO y elHubble permitieron localizar el origen en una galaxia polvorienta, a unos ocho mil millones de años luz, fuera de la Vía Láctea. El objeto no se encontraba en el centro galáctico, lo que hizo menos probable que se tratara de una estrella destrozada por un agujero negro supermasivo de los que habitan los núcleos de las galaxias.

Durante décadas, los libros de texto hablaban de dos grandes tipos de estallidos de rayos gamma. Por un lado, los más breves, vinculados en gran medida a fusiones de estrellas de neutrones. Por otro, los más largos, asociados al colapso de estrellas masivas que forman agujeros negros. GRB 250702B no encajaba del todo en ninguno de esos cajones.

Al analizar la señal con detalle, el equipo encontró un espectro de alta energía, variaciones muy rápidas en fracciones de segundo y una cantidad total de energía compatible con un chorro ultrarrápido alimentado por un objeto compacto en rotación. Esas características, combinadas con una duración tan extrema, prácticamente descartaban los progenitores conocidos de este tipo de estallidos.

Aquí entra en juego la nueva explicación. Los autores proponen un escenario llamado modelo de fusión de helio. En él, un agujero negro de masa estelar orbita junto a una estrella rica en helio que ya ha perdido su envoltura de hidrógeno. Con el tiempo, el agujero negro cae dentro de la estrella y comienza a devorarla desde el interior. Esa especie de canibalismo estelar podría mantener un chorro de materia y energía encendido durante horas, justo lo que se observa en GRB 250702B.

En la práctica, lo que vemos desde la Tierra es la punta de ese chorro apuntando hacia nosotros. El resultado son pulsos de rayos gamma que se encienden y se apagan durante casi un día, un comportamiento que Antonio Martin‑Carrillo, coautor del primer estudio sobre esta señal, describía como diferente a cualquier otro visto en medio siglo de observaciones de este tipo de explosiones.

Aun así, los propios científicos admiten que quedan dudas razonables. Otros equipos exploran variantes de este mismo escenario y posibilidades alternativas, y seguirán vigilando el lugar con telescopios como el James Webb para buscar posibles restos de supernova o cambios en la galaxia anfitriona.

En cualquier caso, GRB 250702B se ha convertido en un laboratorio cósmico natural que obliga a afinar los modelos sobre cómo se forman los agujeros negros y cómo pueden sostener chorros tan extremos durante tanto tiempo. No es poca cosa.

El estudio científico que describe este estallido ultra largo se ha publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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