Construcción

En mitad del Atlántico Norte, un territorio con menos habitantes que algunos barrios de Madrid decidió enfrentarse al océano y construyó una rotonda de tráfico a 72 metros bajo el mar, algo que no existe en ningún otro lugar del mundo

Las Islas Feroe esconden a 72 metros bajo el mar una rotonda única en el mundo que conecta tres carreteras bajo el Atlántico.

En mitad del Atlántico Norte, un territorio con menos habitantes que algunos barrios de Madrid decidió enfrentarse al océano y construyó una rotonda de tráfico a 72 metros bajo el mar, algo que no existe en ningún otro lugar del mundo

Entre Escocia e Islandia, las Islas Feroe han logrado convertir una geografía complicada en una red de carreteras bajo las aguas del mar. Las Islas Feroe están formado por 18 islas y alberga 55.409 habitantes.

En la actualidad funcionan cuatro túneles submarinos. El más sorprendente de todos incluye la primera rotonda submarina del mundo, la cual se encuentra situada a unos 72 metros bajo la superficie y la han decorado como si de una obra de arte se tratara.

Cuatro carreteras bajo el mar

Estos túneles, realmente, no atraviesan de forma directa el agua, están excavados en la roca que se sitúa bajo el lecho marino.

El primero de ellos fue Vágatunnilin, que se abrió en 2002, con una longitud de 4,9 kilómetros que une Vágar y Streymoy. En el año 2006 llegó Norðoyatunnilin, de 6,2 kilómetros, este une Leirvík y Klaksvík.

La siguiente etapa ya supuso un reto mucho mayor. Eysturoyartunnilin abrió en diciembre del año 2020, son 11,24 kilómetros, mientras que Sandoyartunnilin sumó en 2023 otros 10,8 kilómetros para poder conectar Streymoy con Sandoy.

Una rotonda a 72 metros

Eysturoyartunnilin cuenta con tres ramales que se sitúan bajo el fiordo de Skálafjørður. Para poder organizar ese cruce, los ingenieros decidieron construir una rotonda completa, algo que no sería extraño si no fuera porque está bajo el océano.

En el centro, como presta toda buena rotando, hay una escultura, una gran columna de roca rodeada por una instalación luminosa del artista feroés Tróndur Patursson, con figuras humanas de acero que parecen estar participando en una danza tradicional.

La rotonda queda muy bien, pero el propósito del túnel era reducir el trayecto entre Tórshavn y la zona de Runavík. Pasaron de un trayecto de más una hora a los 15 minutos.

Una inversión de 346 millones

La construcción de Eysturoyartunnilin costó alrededor de unos 173 millones de euros y Sandoyartunnilin se mueve en cifras similares. Entre ambo suman alrededor de 346 millones de euros, mucho teniendo en cuenta que hablamos de un territorio de unos 55.000 habitantes.

Claro, con este precio y con tan poca población, atravesar estos túneles tiene un coste: los conductores deben pagar peaje y las matrículas quedan registradas automáticamente. Los túneles permanecen abiertos durante las 24 horas durante y los 365 días del año, solo se cierra por algún motivo especial.

Gracias a estas conexiones, se ha podido reducir los desplazamientos que se hacían en ferry, lo que ha ayudado a trasladarse al aeropuerto, trabajar en otra isla o acceder a colegios, comercios y otros servicios que antes suponían una odisea para llegar.

El siguiente salto hacia Suðuroy

Aquí no se detienen estos proyectos, el siguiente apunta a Suðuroy, la isla situada más al sur. El Parlamento feroés ya ha aprobado cómo será la preparación, el diseño y la licitación de una conexión desde Sandoy, con un posible ramal hacia Skúvoy.

Aunque todavía pasa la aprobación definitiva para que la construcción pueda iniciar. Habrá que esperar a tener más concretados los costes y la infraestructura.

En caso de que se termine por aprobar, todo apunta a que sí será, las Feroe contarán con cinco túneles para unir cada una de ellas y reducir el uso de ferris.

La información se ha publicado en P/F Tunnil.

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