Ciencia

La psicología ha llegado a la conclusión de que las personas que dan las gracias a los conductores cuando cruzan la calle no lo hacen solo por gratitud, en realidad es una señal de reconocimiento social

La psicología explica qué revela el gesto de dar las gracias al conductor al cruzar un paso de peatones.

La psicología ha llegado a la conclusión de que las personas que dan las gracias a los conductores cuando cruzan la calle no lo hacen solo por gratitud, en realidad es una señal de reconocimiento social

Levantas la mano, cruzas y sigues tu camino. ¿Qué comunica realmente ese movimiento? La psicología sugiere que el «gracias» sin palabras no solo expresa gratitud, sino que también reconoce a la persona que ha frenado y cierra una breve cooperación en un espacio compartido.

Eso no convierte el gesto en una radiografía de la personalidad. La evidencia sí permite relacionarlo, con cautela, con el reconocimiento social, la reciprocidad y las llamadas conductas prosociales, aunque no demuestra que quien saluda sea automáticamente más empático o mejor persona.

Un «gracias» sin palabras

Los experimentos sobre expresiones de gratitud de Adam Grant, de la Universidad de Pensilvania, y Francesca Gino mostraron que recibir un agradecimiento puede hacer que alguien se sienta socialmente valorado. En cuatro pruebas, las personas que habían recibido ese agradecimiento mostraron más disposición a ayudar después, incluso a alguien distinto.

El efecto no se explicó principalmente porque los participantes se sintieran más capaces o simplemente de mejor humor. Lo decisivo fue la sensación de que su aportación había sido vista y valorada, una idea que encaja bastante bien con ese pequeño saludo desde un paso de peatones.

Aplicado a la calle, el gesto puede comunicar algo tan sencillo como «te he visto». Es una interpretación razonable a partir de la investigación general sobre gratitud, no una conclusión obtenida en un experimento específico con peatones que saludan después de cruzar.

La conducta prosocial

Una conducta prosocial es una acción que favorece a otra persona o facilita la convivencia. Puede ser ayudar a recoger algo que se ha caído, dejar espacio en una puerta o reconocer una cesión de paso con la mano.

Un metaanálisis de 91 estudios, dirigido por Lawrence Ma junto a Richard Tunney y Eamonn Ferguson, reunió datos de 18.342 participantes. Encontró una relación positiva de tamaño moderado entre la gratitud y la conducta prosocial, especialmente cuando existía una oportunidad clara de reciprocidad.

Otra investigación de 2024, realizada por Ryo Oguni y sus colegas en la Universidad Ritsumeikan, observó que inducir gratitud aumentaba las decisiones que dejaban más opciones disponibles para otra persona. En la práctica, agradecer no solo mira hacia atrás y reconoce lo ocurrido, también puede preparar el terreno para una cooperación posterior.

La amabilidad y los cinco grandes

Los «cinco grandes» son un modelo que resume la personalidad mediante apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo, relacionado este último con la sensibilidad al estrés y al malestar. La amabilidad incluye tendencias como cooperar, confiar, mostrar consideración y evitar conflictos innecesarios.

Un metaanálisis sobre personalidad y conducta prosocial de Reuben Kline, Alexa Bankert, Lindsey Levitan y Patrick Kraft combinó 15 estudios y cerca de 2.500 observaciones. La amabilidad y la apertura fueron los rasgos con una asociación positiva más consistente con las decisiones prosociales.

En 2025, un trabajo de la Universidad de Zúrich analizó 29 estudios con más de 90.000 participantes y halló que la amabilidad estaba más relacionada con las donaciones, mientras que la extraversión lo estaba con el voluntariado. «Nuestros hallazgos confirman que las diferencias individuales de personalidad influyen en si las personas actúan de forma prosocial y en qué medida», señaló la psicóloga Wiebke Bleidorn.

La calle también comunica

El tráfico obliga a entenderse con miradas, pausas y movimientos breves. Un estudio sobre gestos de peatones publicado en 2022 comprobó en tres pasos de Oklahoma City que levantar la mano o extender el brazo antes de cruzar aumentaba la proporción de conductores que cedían el paso.

Esa investigación estudió señales previas al cruce, no agradecimientos posteriores. Aun así, confirma que una mano levantada no es un adorno sin efecto, sino parte del lenguaje no verbal con el que peatones y conductores coordinan una situación potencialmente peligrosa.

También conviene separar cortesía y obligación. En España, la Dirección General de Tráfico recuerda que los peatones tienen prioridad en los pasos señalizados. El saludo no paga una deuda ni sustituye las normas de seguridad, simplemente añade reconocimiento humano a una maniobra reglada.

Lo que el gesto no demuestra

Con la evidencia disponible, no hay una base sólida para afirmar que un solo saludo revele por sí mismo empatía, atención plena, estabilidad emocional o una visión positiva del mundo. Los estudios revisados analizan la gratitud, la personalidad y la comunicación vial por separado, pero no validan ese gesto como una prueba psicológica.

Hay muchas razones para no levantar la mano. Alguien puede ir pendiente de un niño, llevar bolsas, no distinguir al conductor tras el reflejo del parabrisas o proceder de un entorno donde esa costumbre apenas existe.

Lo más defendible es más sencillo. Dar las gracias al cruzar suele funcionar como una pequeña señal de reciprocidad y reconocimiento social, una especie de pegamento cotidiano que recuerda que la calle no está ocupada por máquinas, sino compartida por personas.

El metaanálisis principal sobre la relación entre gratitud y conducta prosocial se ha publicado en Psychological Bulletin.

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